Redacción Animal Político · 24 de mayo de 2011
Desde mi regreso de Madrid no he dejado de seguir el tema de las protestas en el Kilómetro Cero. Los días 17 y 18 incluso veía las transmisiones en vivo que personas con teléfonos celulares hacían desde la Puerta del Sol. El Miércoles 18 estuve en punto de las 20:00 -hora de España- esperando a ver qué hacía la autoridad ante el ultimátum de desalojar la plaza, y vi con azoro que la autoridad no hizo nada. Ese fue tal vez el triunfo más importante de la protesta y un caso ejemplar de resistencia civil activa y pacífica: la no obediencia a reglamentos con la total disposición de enfrentar en lo personal las consecuencias.
La gente sigue allí. Anunciaron que permanecerían hasta el día de las elecciones, y el día de las elecciones anunciaron que estarían una semana más.
¿Qué va a suceder con las movilizaciones de #acampadasol también conocidas como el #15M? No lo sé, comentaba en mi escrito anterior. Tal vez no pase mucho, pero a la vez pase mucho. Me explico: Ante una nación de 40 millones de habitantes, que probablemente en su mayoría no simpaticen con el movimiento, no habrá cambios tangibles en el corto plazo. Las elecciones se llevaron a cabo el domingo sin sorpresas: El PSOE recibió tremenda vapuleada en manos de sus “clientes” del PP, y dos partidos regionales -el vasco Bildu, y Convergencia catalana-, se llevaron sendos triunfos. Pero eso ya estaba anunciado desde antes de las protestas. “No les votes” rezaban algunas de las muchas consignas que alcancé a leer en la plaza. Pero también escuché muchos comentarios en contrario. No votar –decían- es hacerle el juego a los grandes partidos. Y así fue: el abstencionismo disminuyó en los comicios del domingo y el voto blanco y voto nulos aumentaron un poco.
Entonces ¿No pasó nada? Pues sí pasó: a pesar de la incredulidad de medios y políticos, quedó claro en España que la gente puede salir y protestar, y quedarse a protestar hasta que les dé la gana, a pesar de que hay ordenamientos que les obligan a obtener permiso previo para manifestarse.
Quedó claro que el gobierno y los partidos fueron rebasados. Al principio, con la connivencia de los medios de comunicación optaron primero por la ignorancia; luego por echarse la bolita y finalmente, como dijo Arturo Pérez-Reverte hace un rato, por “echar la pota”. Y los hay de izquierda y derecha, fulmina el escritor: “Tontosdelculo con orejeras los hay a diestra y siniestra. La gilipollez no tiene ideología, sino psicopatía ideológica.”
Quedó claro que si bien fueron grupos de activistas los que organizaron las protestas (Ver mi artículo sobre el Patio Maravillas) éstos quedaron como raquítica minoría a la hora de llenarse las plazas con gente diversa que llegaba en más y mayor número, convocada por las redes sociales e incrédula de las primeras noticias en los medios establecidos. Quedó claro que no se trata de anarquistas, ni de activistas de twitter, ni de “Ni-nis” como estúpidamente se les calificó en México: Yo no vi una sola falta de ortografía en los carteles y supe de gente que iba o dejaba la plaza para ir a estudiar, o trabajar; y luego regresaba.
Quedó claro que se trata de gente inteligente (Su nivel de organización espontánea es sorprendente) que se encuentra “Indignada”, o simplemente “Hasta la madre” de una democracia que no les alcanza, que no les representa y de una economía que ahorca su futuro. Quedó claro también que salvo algunas expresiones aisladas, se trata de una protesta sin odio y sin violencia.
Sin odio y sin violencia. Estos términos tan frescos que muchos mexicanos le escuchamos al Maquío en 1988 y a otros activistas del PAN en los años 80, son tal vez la diferencia entre la protesta de la Puerta del Sol, y otro tipo de expresiones, más cercanas tal vez, como las últimas marchas en México.
No ha faltado quien pretenda hacer una analogía entre las protestas españolas y el movimiento de Javier Sicilia; y no le falta razón. Ambas se originan por un hartazgo del estado de cosas; más por la inseguridad aquí, que por el desempleo y la falta de oportunidades allá. Ambas señalan no solo lejano al gobierno de la gente, sino a los partidos políticos, en dos democracias que al menos en los números, son legítimas. Allá acusan a los políticos de corruptos (los “imputados”); acá de narcos. Algunos de los postulados de “Democracia Real Ya” se parecen a algunos de los 6 puntos del “Pacto por un México en paz, con justicia y seguridad” promovido por Sicilia. Sin embargo hasta aquí las similitudes: si la #acampadasol parecía un día de campo hippie, la de Sicilia, a pesar del mismo Sicilia, fue la marcha del odio.
En la “no violencia” hay coincidencia; sería una revolución pacífica. Y para ganar esa revolución se debe contar con el concurso de la mayoría de la gente, con su apoyo, con su compromiso. Ese es el camino que han elegido los dos movimientos:
La “República de Sol” -como también se han dado llamar los acampantes del 15M- acordó por consenso en la asamblea permanecer una semana más para comprar tiempo, estructurarse mejor y conseguir los objetivos, aunque aún no se haya definido bien a bien cuáles son. Sicilia se apresta para marchar en la “caravana por la paz” por la “ruta del horror” hacia Ciudad Juárez, y ahí formalizar el “pacto ciudadano” para refundar el país, con base en el acuerdo de los Seis Puntos.
Sobre el movimiento español retomo las palabras que @perezreverte tuiteó hace unas horas aterrizando en Madrid: “El fin de la impunidad… el miedo a la gente… ese magnífico, espectacular, miedo que pueden tener a partir de ahora. Han visto, al fin, el campo de minas. Espero… ¿Qué otro freno tiene un político si no el miedo?… ¿Es bueno seguir en la calle?… no sería más eficaz la táctica de guerrilla… Disolverse, reunirse, golpear con la palabra y la dignidad y desaparecer de nuevo. Hasta la próxima… Ha nacido, en mi opinión, una temible, incruenta y modernísima forma de guerrilla urbana.”
Y del movimiento de Javier Sicilia creo, que al igual que el PAN de los 80’s y otros movimientos sociales representativos, que si logran despojarse del odio y la revancha, como sólo un padre enlutado podría hacerlo, encontrarían tierra fértil en su camino.