El 132: Otra lectura

Rubén Aguilar · 19 de junio de 2012

El 132: Otra lectura

El #Yosoy132 es una realidad incuestionable con todas sus posibilidades y limitaciones. Es un movimiento universitario que no “prende” a partir de demandas estudiantiles sino de carácter electoral. Es hijo del entorno y del tiempo que vive el país.

Si bien surge en la Universidad Iberoamericana, pronto trasciende ese espacio y se convierte, primero, en un movimiento integrado por estudiantes de universidades privadas y públicas de la Ciudad de México y, después, de otros estados del país. Desde un principio por su espontaneidad y originalidad, pero también por la coyuntura, obtiene una amplia cobertura mediática.

El movimiento aglutina a estudiantes que no tienen preferencia partidista y otros que sí la manifiestan. En razón de lo mismo se alimenta de un sector de estudiantes que de manera espontánea se inscribe en él y otros que lo hacen desde su simpatía o militancia partidista.

La presencia del movimiento, que debe celebrarse, después de algunos meses, superada la coyuntura donde surge, habrá de desaparecer como sucede con los movimientos sociales. La posibilidad de permanecer implicaría dotarse de una estructura formal, que no parece que pueda ocurrir, y en ese caso ya no sería un movimiento.

El #Yosoy132 no puede ser minimizado, pero tampoco sobrevalorado. Es un dato nuevo y esperanzador en la realidad del país, pero sus acciones, en su gran mayoría respetables y aplaudibles, no van a cambiar la intención del voto y tampoco transformar al país.

Hay un sector de la sociedad mexicana, no es el mayoritario pero sí tiene capacidad de estar en los medios y generar opinión publicada, que sistemáticamente saca de contexto y asigna posibilidades, que no tiene, a realidades como las de este movimiento estudiantil que son valiosas, pero acotadas.

Este sector siempre está a la búsqueda de un “hecho milagroso” que va permitir “cambiar” como ellos piensan al país. Descalifica siempre los logros alcanzados como resultado del esfuerzo de toda la sociedad y a veces a pesar del gobierno. Para ellos no sólo todo está mal sino cada día que pasa resulta peor.

Los datos de la realidad demuestran avances, a veces marginales, y en algunos casos muy lejos de lo que debe ser, pero manifiestan existen mejoras reales. En su lógica  se niegan y siempre se camina hacia el abismo. Es también un sector que tiende a valorar como mejor, aunque no lo sean, a otros países.

Las verdaderas posibilidades del #Yosoy132 han sido sacadas de realidad por este sector y su visión no contribuye a ubicar los aportes reales del movimiento, que son relevantes. Sólo el esfuerzo constante por enfrentar la realidad tal como es, no las ilusiones sin sustento, pueden contribuir a profundizar y acelerar los cambios que el país necesita.