blogeditor · 5 de marzo de 2022
El pasado 28 de febrero Francisco Garduño Yáñez, comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), compareció ante la Comisión de Asuntos Migratorios perteneciente a la Cámara de Senadores tras meses de postergar su visita, pues desde mediados del 2021 fue llamado para explicar la situación de la población migrante centroamericana y la violencia que personal del organismo que dirige ejerció en su contra en operativos de control y verificación en el estado de Chiapas. Desafortunadamente, lo que debió de ser un ejercicio democrático de rendición de cuentas terminó en una sesión de casi dos horas de auto palmadas en la espalda del titular del INM.
Uno de los puntos que tocó el comisionado Garduño se encuentra en el refrendo a la vocación humanista de la que se vanagloria la actual administración pública, específicamente al caso de personas originarias de Ucrania y Rusia. Aseguró que está salvaguardada la estancia regular de todas y todos los ucranianos que se encuentran en el país, y de aquellos que por motivos de la situación actual que vive esa nación lleguen a México. El discurso político e institucional del órgano encabezado por Garduño Yáñez busca así una migración segura, ordenada y regular con estricto apego a proteger los derechos humanos. Es claro que debe haber una concordancia entre dichos valores y objetivos con la realidad, pero ¿esto realmente es así?
Agentes de la sociedad civil como lo es Sin Fronteras I.A.P y otras organizaciones no gubernamentales especializadas en la materia hemos sumado esfuerzos para visibilizar que dicho contexto se aleja de lo mostrado en la reunión del pasado 28 de febrero e incluso que se ha agravado en el último par de años. Ejemplo de esto lo podemos encontrar en la detención de la niñez y la adolescencia migrante en estaciones migratorias pese a su prohibición expresa en la Ley de Migración; en la deportación de población solicitante de asilo o incluso personas que cuentan ya con el reconocimiento de la condición de refugiadas, así como el incremento masivo de rechazos a ingresos de población extranjera vía aeropuerto, en ciudades como Cancún, Quintana Roo, Monterrey, Nuevo León y en la Ciudad de México.1
La crisis migratoria y los malos tratos en contra de la población extranjera no solo los podemos encontrar presentes en las zonas fronterizas de nuestro país, sino también en el menosprecio abierto de los hechos, la magnificación de la mentira a conveniencia, en los prejuicios, y en la sobresimplificación de la mayoría de los casos reportados por organizaciones como Sin Fronteras I.A.P. A través de nuestros servicios de atención integral e informes anuales hemos documentado un sin fin de episodios donde la deshumanización de las personas migrantes es una constante, pues se dan diferentes violaciones a derechos humanos, e incluso formas de tortura psicológica y física en contra de la población extranjera. Por tal razón consideramos este momento como crucial para reforzar la comunicación y coordinación con el INM y agentes de la sociedad civil, con el propósito de brindar atención profesional y especializada a las personas en contexto de movilidad humana.
Finalmente, el lenguaje importa para comprender la magnitud del contexto que atraviesa nuestro país. He ahí la importancia del ejercicio propuesto por la Cámara de Senadores, para nombrar el problema y señalarlo a fin de que sea abordado por la clase política y las instituciones correspondientes. Lamentablemente, el cometido falló, pues evadir la inevitable realidad debe considerarse un fracaso.
* Jorge Rosaslada Peña es encargado de la clínica jurídica de documentación migratoria e identidad de Sin Fronteras (@Sinfronteras_1).
1 Unidad de Politica Migratoria, Registro e Identidad de Personas. (2022). Estadísticas Migratorias. 01/02/2022, de Secretaria de Gobernación Sitio web. Disponible aquí.