Educar contra la prosperidad

blogeditor · 3 de marzo de 2013

Educar contra la prosperidad

Por: Pablo Boullosa (@dilemasclasicos)

Día tras día, las preparatorias en todo el país brindan adoctrinamiento político a sus estudiantes, obstaculizando su prosperidad e invitándolos al uso de la violencia. Y no lo hacen de espaldas a la sociedad, sino de la manera más abierta y manifiesta.

Tómese por ejemplo el programa oficial de estudios de la materia “Introducción a las ciencias sociales”, obligatoria en todas las preparatorias de la SEP e incorporadas a la SEP. El programa se basa en un rancio materialismo histórico marxista, aunque está aderezado con buenas y muy vagas intenciones.

En la bibliografía básica de este programa oficial están El Capital y El manifiesto comunista, no como curiosidades históricas, sino como libros tomados en serio, para elaborar los contenidos educativos. He aquí algunas de las cosas que proclama El manifiesto…: “Las leyes, la moral, la religión, son (para el proletario) prejuicios burgueses, tras los que se ocultan otros tantos intereses de la burguesía”. “Vuestras ideas burguesas de libertad, cultura, derecho, etc… son fruto del régimen burgués de propiedad y de producción”. “¿Nos reprocháis, que aspiramos a abolir la explotación de los hijos por sus padres? Efectivamente, nos declaramos culpables de ese horrendo crimen”. “El trabajo asalariado no le reporta al asalariado riqueza alguna”. “En la sociedad burguesa el individuo trabajador carece de iniciativa y personalidad”. “La muerte de la burguesía y el triunfo del proletariado son inevitables”. Con nuestros impuestos se educa, así, contra la ley, contra la moral, contra los padres de familia, contra el trabajo asalariado, contra la acumulación de riqueza, contra el emprendimiento. Si no es que a matar a burgueses.

También se incluye un ensayo que Engels perpetró cuando sufría delirios teóricos, llamado El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. En este libro, Engels menciona “la batalla última y definitiva entre el proletariado y la burguesía”, ataca a la civilización que a él mismo le permite escribir, y afirma que “cada progreso de la producción es al mismo tiempo un retroceso en la situación de la clase oprimida, es decir, de la inmensa mayoría”. Ergo, es mejor que no aumente la producción y es mejor que los pobres no tengan propiedad privada, ya que está siempre viene acompañada, dice Engels, de “el heterismo y la prostitución”.

El programa no ofrece ninguna visión crítica de estas barbaridades. Por estos y otros motivos, la bibliografía básica señalada en el programa oficial sería divertida si no tuviera atroces consecuencias. Por ejemplo, se recomiendan:

A) Un libro de Michael Foucault, otro del marxista Jon Elster, otro de Marx y Engels alimón, otro sobre algo que dijo el fundador del Partido Comunista Italiano (Gramsci), otro sobre Claudio Ptolomeo (?) y distintas presentaciones tomadas del sitio SlideShare. ¿Por qué alguien que afirma entender los libros de Foucault o El Capital va y consulta como bibliografía presentaciones tipo PowerPoint? Misterio.

B) El artículo sobre las “Ciencias sociales” incluido en Wikipedia en español. El artículo sobre Marxismo de cierto portal argentino, que no incluye ningún apartado crítico de las ideas de Marx, pero que sí incluye un link que dice “Descarga gratis libros marxistas”, y que ofrece títulos de Trosky, Engels, Rosa Luxemburgo, Lenin, Marx, Rakovski, Kollontai, etc.

C) El libro Del dicho al hecho hay 35 frases, publicado en Querétaro, y del cual no se cita al autor ni existe ninguna otra referencia en Internet que no provenga de la propia bibliografía del programa de estudios de la SEP. Otro libro también publicado en Querétaro, cuya autora es Maestra en Investigación Educativa, titulada en el Instituto Central de Ciencias Pedagógicas de La Habana, Cuba, donde hizo un posgrado en Educación Popular, Sobre su libro, la Fundap de Querétaro, que lo publica, tiene una reseña muy reveladora que es también una obra perfecta de humor involuntario.

D) Un link a la página de inicio del sitio de Conaculta (?). Otro a la página de inicio del sitio ¡del IMSS! Sí, la página de inicio del Seguro Social, como bibliografía del programa de estudios.

Por supuesto, jamás se consultó ni siquiera una enciclopedia para que alguien se entere de lo que dijeron los clásicos grecolatinos. O para que alguien conozca, así sea en aras de la “diferencia” que oficialmente se pregona, las virtudes del liberalismo, el emprendimiento, o las posibilidades de transformación social por vías democráticas y pacíficas. La palabra libertad no se menciona ni una sola vez. Tampoco democracia, legalidad, voto. Ni media palabra sobre el respeto a la propiedad privada, la competencia, el equilibrio de poderes, la prosperidad, el consumo, el avance tecnológico, la productividad, o las ventajas o retos del mercado.

Ni un texto de Platón, Aristóteles, Maquiavelo, Adam Smith, Locke, Kant, Hume, Suart Mill, Tocqueville, Hayek, Iván Illich, Steven Pinker, Jared Diamond o Fernando Savater. Ni un texto de Paz o de Cosío Villegas o de Bartra o de Oscar Lewis. Ni siquiera en el bloque dedicado a las relaciones del individuo con el Estado mexicano. Eso sí: se cita un artículo de un periódico: La Jornada.

En cuatro de los siete bloques del programa, se cita el mismo libro de un tal M. Vázquez, quien en realidad firma como Miguel Vázquez Freire. Hasta donde sé es un novelista gallego, autor de cuentos infantiles, una diatriba contra la televisión y el texto citado en la bibliografía (Valores sociales).

La bibliografía del bloque VI es idéntica a la bibliografía del bloque VII. Sospecho que no es más que un vulgar “copy-paste”.

Etcétera. Quizá la educación pública no está fracasando. Después de todo, no se educa para la prosperidad sino en contra de ella. Quizá los chicos sí estén aprendiendo todo el rencor social, la negligencia y la estupidez que la SEP (y, seamos francos, también la UNAM) les impone como educación. Quizá la próxima vez que veamos a los estudiantes protagonizar actos vandálicos y declarar la guerra al Estado y a la burguesía, relacionemos lo que hacen con lo que les enseñan.

Quizá esto no sea lo peor, sino continuar brindando una educación de mediados del siglo XIX a muchachos que viven en el siglo XXI. ¿Existe acaso algo más reaccionario?

 

* Pablo Boullosa es escritor.