Educación al aire

blogeditor · 26 de agosto de 2020

Educación al aire

Sin posibilidad alguna del regreso de los alumnos a las escuelas por la pandemia, las autoridades de la Secretaría de Educación Pública determinaron que el inicio del ciclo educativo fuera a través de clases por televisión y radio, con diversos materiales de apoyo. En más de un sentido queda la educación al aire.

El lunes 24 de agosto comenzó el sustituto de la presencia en aulas con la emisión del esquema Aprende en Casa II para educación inicial, prescolar, primaria, secundaria y bachillerato. Se hace frente a nuestras realidades y transita el camino disponible, aunque no sabemos a dónde conduzca y sea sinuoso en extremo.

Admitimos sin regateo la validez de la decisión. Sin embargo, es criticable que ella contenga un sesgo de preeminencia y beneficio para las empresas de radiodifusión participantes. Aunque se presentó como un pacto, en sentido llano fue una compra de servicios para la transmisión de contenidos educativos.

En la suscripción de los contratos con los directivos de Televisa, TV Azteca, Multimedios y Grupo Imagen, la aportación de las empresas fue la de tasar sus remuneraciones en una “tarifa social”, según manifestó el presidente López Obrador. Altruismo y solidaridad estuvieron ausentes.

Al día siguiente del anuncio de los ingresos que cobrarán las compañías, los precios de los títulos de Televisa y TV Azteca subieron su cotización en la Bolsa Mexicana de Valores.

Aunque no es lo importante del esquema educativo a seguir, advertimos que el gobierno adjudicó un papel secundario al conjunto de televisoras y radios que operan con recursos fiscales. En cambio, dio el protagónico a los medios privados y resolvió gastar fondos públicos para la transmisión de los contenidos, al igual que para las tareas de producción de series y programas, en evidente contradicción con el discurso cotidiano oficial.

En días subsecuentes y como una corrección implícita, se ha destacado el involucramiento de entidades como el Sistema Público de Radiodifusión y el aprovechamiento de los tiempos de transmisión que maneja el INE. Esto debió haberse informado desde un principio.

Fue también de relieve que en Palacio Nacional y durante la inauguración del ciclo escolar se manifestó lo convenido como la solución a la problemática de las escuelas cerradas por la pandemia, cuando es solo un paliativo. En un reconocimiento involuntario el titular del Ejecutivo ha dicho en un par de ocasiones que el mecanismo no es para entretener, aunque en buena medida lo que se haga será insuficiente frente a lo que ofrece la escuela.

En esta aventura obligada de impartición de conocimientos a través de la imagen y el sonido, el sector educativo tiene experiencia acumulada y elementos para atender su misión. Sin embargo, también los había en el sector de la salud antes que nos golpeara la pandemia y las acciones determinadas para su encaramiento han sido polémicas, así como deficientes los resultados.

Con la cobertura establecida para que las transmisiones alcancen todo el territorio nacional, no deberá ser problema la difusión de las clases, acaso se patentizarán las tradicionales adversidades que padecen comunidades marginadas y zonas con débil infraestructura.

En cuanto a los contenidos de las asignaturas para cada nivel escolar, ojalá se alcance una buena amalgama entre las tesis de enseñanza y los medios electrónicos para la convivencia intramuros que padecemos. Únicamente con programas adecuadamente segmentados, producidos con elementos de interés auténticos y atractivos para los alumnos, podrán conseguirse cuotas aceptables de rendimientos.

Podemos decir en lenguaje coloquial que las clases presenciales a cargo de la SEP quedaron en el aire durante varios meses. Ahora, por medio de la radio y la televisión, tenemos la educación al aire. La moneda de cómo nos vaya gira suspendida, veremos si cae cara o cruz.

* Luis Ernesto Pi Orozco fue director de Radio Educación y del Sistema Mexiquense de Radio y Televisión.