Edificio Trevi: Goliat, el silencioso

blogeditor · 23 de julio de 2020

Edificio Trevi: Goliat, el silencioso

Todas las historias tienen más de una versión, que por justicia elemental, deben ser escuchadas. Sobre el Edificio Trevi se han dicho muchas cosas, principalmente, por parte de los vecinos que habitaban o habitan el inmueble. Si bien es cierto que tienen un legítimo derecho a hablar y a usar caminos legales para reclamar lo que consideran justo, también lo tiene la otra parte, que es el nuevo propietario del inmueble, el Fideicomiso 2476/2017 cuyo Fiduciario es Banca Mifel, SA. En ese sentido, hay cinco reflexiones que hacer al respecto.

  1. El derecho a la propiedad privada

El edificio Trevi fue propiedad de la familia Cabrera por más de un siglo. A principios del 2018 la familia decidió venderlo y al precio que les parecía justo. Hubo un comprador que aceptó pagar ese precio para darle un uso que permite el uso de suelo de la propiedad. Puede ser que a alguien no le parezca el uso que se le dará al inmueble en el futuro (aunque sea un uso permitido) o hasta que no comparta la ideología del comprador, ¿pero qué tiene de ilegal o inmoral esto?

  1. El derecho al tanto

Según el artículo 2447 de Código Civil de la CDMX, los arrendatarios que han durado más de tres años en un inmueble o unidad condominal, que están al corriente en su pago de rentas, tendrán preferencia para comparar dicho inmueble o unidad condominal que el dueño ponga a la venta. Esto, en igualdad de condiciones, es decir, pagando el precio con el que el dueño decida vender el inmueble o la unidad comdominal. Esto es el derecho al tanto.

En el caso del Edificio Trevi, el notario Miguel Alessio Robles notificó a los 35 inquilinos que el edificio, en su totalidad, se pondría a la venta por un precio de 80 millones de pesos. El plazo para hacer efectivo el derecho al tanto era del 1 al 31 de marzo de 2018. Durante este tiempo, los inquilinos no presentaron una oferta por el edificio, sólo misivas con preguntas.

Es importante señalar que el Edificio Trevi NUNCA tuvo régimen de propiedad en condominio, es decir, legalmente es considerado como una sola unidad, y así se puso a la venta. Como analogía, supongamos que alguno de los inconformes del caso tuviera en propiedad una casa que desea vender y que en ese momento renta por cuartos. El propietario avisa a sus inquilinos sobre la venta de la casa y les da el derecho al tanto por la totalidad de la casa. Como respuesta, el propietario recibe ofertas por los cuartos, los cuales no están a la venta individualmente. El dueño se negaría a venderle a cada inquilino un cuarto, porque tiene que vender todo la casa. Ante la negativa, sus inquilinos se niegan a salir y lo demandan jurídicamente. ¿Qué opinaría?

  1. Indemnización, ¿justa?

Mucho se ha opinado sobre el acuerdo que se alcanzó con los vecinos para que desocuparan el inmueble. El nuevo propietario tiene la obligación de respetar los contratos de arrendamiento que estaban vigentes –siempre y cuándo le paguen la renta– o llegar a una negociación para una desocupación anticipada. Esa fue siempre la postura y así se comunicó desde el primer día a todos los inquilinos. Sin embargo, un grupo de ellos decidió demandar individual y colectivamente la nulidad de la venta, argumentando que no se había dado el derecho al tanto, el cual, como se explica arriba, sí se dio. Ante dichas demandas, los nuevos propietarios se vieron obligados a contestar por los mismos medios.

En el caso del Edificio Trevi, los últimos vecinos con los que llegó a un acuerdo decidieron no pagarle la renta al nuevo dueño sino depositarla a un juzgado. Esto no tiene razón de ser, una vez que está identificado el nuevo dueño. Sin embargo, el nuevo propietario decidió negociar y llegar a un acuerdo.

El acuerdo alcanzado fue de pagar entre 300 mil y 600 mil pesos para cada uno de los cuatro inquilinos de viviendas que iniciaron el proceso legal, esto, considerando que las rentas por cada departamento no superaban los 4 mil pesos. Es importante mencionar que se indemnizó a algunos de los inquilinos a pesar de ya tener sentencias impartidas por por jueces, que le daban el derecho a los propietarios de exigir la desocupación; es decir, se indemnizó a pesar tener los recursos legales para no tener que hacerlo. Al Café Trevi se acordó darle poco más de 2 millones de pesos para que pudieran montar otro negocio o poder mantener la familia varios años años. ¿Parece injusto?

  1. La interpretación selectiva de la legalidad

Ha habido una discusión sobre los juicios emprendidos por ambas partes. Los inquilinos inconformes, hicieron uso de su legítimo derecho de defender lo que creen justo. Sin embargo, hay muchas críticas cuando los nuevos propietarios decidieron hacer lo mismo a manera de respuesta.

Uno de los inquilinos, el sr. Carlos Acuña, realizó diversas declaraciones y escribió varios artículos en contra de los nuevos dueños y su desalojo. Sin embargo, todo esto se basa en que él decidió no pagar la renta a los nuevos dueños del inmueble, sino depositarla en un juzgado. En el juicio por su falta de pago, perdió en la primera instancia, y en la segunda, y el amparo que promovió también tuvo un fallo negativo, por unanimidad de los magistrados.

De nuevo pregunto, si algún critico de esta historia decidiera comprar un departamento con un inquilino habitándolo, y éste decidiera no solo no salirse ni pagar la renta, sino demandar la nulidad de la operación, ¿no haría uso de caminos legales para reclamar lo que es suyo?

  1. Lo legal versus lo subjetivo

Después del anuncio del acuerdo entre propietarios e inquilinos del Edificio Trevi, hubo un sinúmero de críticas, e incluso ataques en redes sociales. Muchas de estas infundadas, desinformadas y llenas de odio. A pesar de que la compra del inmueble fue una operación entre privados, es un asunto público, y como tal, se somete al escrutinio social.

Lo que no hay que perder de vista es que todo el proceso de adquisición de este inmueble fue absolutamente legal. Tal vez a alguien no le guste los proyectos que podrían desarrollarse en el edificio –aunque seguramente no saben lo que realmente pasará– pero no se hizo algo ilegal.  Tal vez a alguien no le guste la lógica del mercado inmobiliario ni los precios actuales, pero esa no es responsabilidad de una sola persona.

Los nuevos propietarios respetarán la esencia histórica del Edifico Trevi, le darán el mantenimiento que necesita y lo prepararán para los años que vienen. Su aporte a la comunidad se verá en el corto plazo, y se comprobará que el nuevo proyecto sumará en todos los sentidos.

Todas las versiones de una historia merecen ser escuchadas. No se trata de ganar una discusión ni llenar de odio las redes sociales, ni de un lado, ni del otro. Lo que es importante es entender las posiciones de un conflicto –no sólo en este caso– para tener opiniones más serias e informadas.

* Claudia Rosales es abogada del Fideicomiso 2476/2017 cuyo Fiduciario es Banca Mifel, SA, nuevo propietario del inmueble.