blogeditor · 30 de diciembre de 2014
El Papa Francisco se inclina para pedir la bendición a Bartolomeo I, patriarca de Constantinopla y líder de la iglesia ortodoxa, quien después de bendecirlo besa su cabeza. La foto que registra ese momento dice más que cualquier palabra sobre la actitud ecuménica del Papa y también del patriarca ortodoxo. El encuentro de estos dos hombres despierta la esperanza de relanzar el diálogo entre la iglesia católica y ortodoxa, que tiene diversas expresiones nacionales.
La imagen, publicada por cientos de periódicos del mundo, se tomó el 29 de noviembre pasado en la visita que el Papa hizo a Turquía. La ruptura entre la Iglesia de Oriente y la de Roma, por causa de esta última, tiene lugar de manera definitiva en 1054. En tiempos recientes están por cumplirse 40 años del diálogo entre católicos y ortodoxos, que ha tenido altas y bajas, pero que ahora parece puede tomar un nuevo dinamismo.
El Papa, durante la ceremonia litúrgica en la catedral ortodoxa de san Jorge, en Estambul, dijo que “lo único que la Iglesia católica desea… es la comunión con las Iglesias ortodoxas” y añadió que no pretendía “imponer ninguna exigencia” para incentivar el proceso de unión entre católicos y ortodoxos, y en la conferencia de prensa que dio en el avión de regreso a Roma, a pregunta expresa de un periodista, respondió, con sentido práctico y de urgencia, que “aunque hay resistencias tanto de un lado como de otro, la unidad depende de nosotros, porque si lo dejamos en manos de los teólogos pasarán otros mil años”.
[contextly_sidebar id=”2mHyEButnHAChp3xYGA9LZ5lvkbIGkjA”]A estas Iglesias las unen más cosas que lo que las separa, el Credo es el mismo, y ahora tienen puntos de interés comunes. Los actos terroristas que en Siria e Irak, específicamente contra los cristianos, realiza el autonombrado Estado Islámico (EI), preocupan al Papa Francisco y al patriarca Bartolomeo I. Al término de su encuentro dieron a conocer un comunicado conjunto donde afirman que “muchos de nuestros hermanos y hermanas están siendo perseguidos y han sido expulsados con violencia de sus hogares. Parece incluso que se ha perdido el valor de la vida humana, que la persona humana ya no importa y que puede sacrificarse a otros intereses. Y, de manera trágica, sucede ante la indiferencia de muchos”.
Los líderes religiosos cristianos sostienen que “musulmanes y cristianos están llamados a trabajar juntos por el bien de la justicia, la paz y la dignidad, y los derechos de cada persona, especialmente en esas regiones donde han tenido una coexistencia pacífica durante siglos y ahora sufren juntos trágicamente, los horrores de la guerra” y añaden, es un grito compartido, que “no podemos resignarnos a un Oriente Próximo sin cristiano”, precisamente ahí que es lugar de las primeras comunidades cristianas. El jesuita Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, asegura que el encuentro entre Bartolomeo I y el Papa Francisco supone “un fuerte impulso” hacia la reconciliación. Conviene a las dos partes. Ojalá que así sea.