ECOEMS 2025: menos aspirantes, cifras confusas y miles sin lugar

Redacción Animal Político · 24 de agosto de 2025

ECOEMS 2025: menos aspirantes, cifras confusas y miles sin lugar

El pasado martes 19 de agosto la espera terminó para las decenas de miles de jóvenes que se registraron en la convocatoria Mi derecho mi lugar, del nuevo Espacio de Coordinación de Educación Media Superior (ECOEMS). Se publicaron los resultados para que cada adolescente que decidió continuar con sus estudios al terminar la secundaria, en alguna de las opciones públicas de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, supiera en dónde estudiará el bachillerato. Pero repasemos un poco el camino que se tuvo que seguir para llegar a este punto.

El ECOEMS llegó para sustituir a la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (COMIPEMS) y por ende al concurso para la asignación de estudiantes a las preparatorias y bachilleratos públicos que funcionó durante 29 años. En 2024, su última edición, 285,280 estudiantes se registraron para presentar el examen de 128 reactivos que les daría la oportunidad de entrar en alguna de las 20 opciones que seleccionaban de acuerdo con su número de aciertos y, cabe señalar, que más de la mitad de los aspirantes colocaba, en primer lugar, alguna de las alternativas de la UNAM o del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

También en esta última edición, 7 de cada 10 estudiantes obtuvieron un lugar en alguna de sus primeras 5 opciones, mientras que 3 de cada 10 quedó en su primera preferencia. La estadística también nos señala que solamente 4 de cada 100 aspirantes no obtenían un lugar, ya que no tuvieron su certificado de secundaria a tiempo o fueron dados de baja por alguna irregularidad. Siendo sinceros, todo esto no sonaba mal, se trataba de presentar un solo examen para cualquiera de las opciones disponibles, sin peregrinaje por varias escuelas, sin pagar cuotas en cada una, sin trámites burocráticos y con enfoque en el mérito. Pero no todos estaban de acuerdo con estos mecanismos y, con la justificación de que “un examen inequitativo” ya no sería un requisito de ingreso, se optó por hacer un cambio en el proceso a partir de 2025.

En abril pasado, comenzó el registro de las y los aspirantes en alguna de las 3 modalidades que proponía “Mi derecho, mi lugar”. De acuerdo con la SEP, en la primera modalidad se registraron 111,339 aspirantes que únicamente eligieron instituciones que garantizaban el acceso directo sin examen; en la modalidad 2 se registraron 37,206 que eligieron solamente instituciones que aplicaban examen (la UNAM y el IPN), mientras que en la modalidad 3 hubo 124,181 aspirantes que eligieron alguna combinación de instituciones con y sin examen.

El gran total reportado fue de 272,726. Aquí el proceso ya parece un poco complicado, porque había que elegir no solo opciones educativas sino distintos mecanismos de ingreso. Quizá por eso hubo 12,500 aspirantes menos que en 2024 (4.4 %). Pero el proceso se complejizó más, ya que el examen para los estudiantes que eligieron las modalidades 2 y 3 fue solo en línea, lo que implicaba tener una computadora, acceso a internet estable, una cámara, y una serie de etcéteras que no ponía a todos los aspirantes en la misma condición. Aunque también se debe reconocer que esta alternativa facilitó el proceso a aquellas y aquellos aspirantes con limitaciones de movilidad que no tuvieron que acudir a una sede de aplicación, con todos los esfuerzos logísticos que eso implica.

Pero volvamos a las primeras horas del martes 19 de agosto y pongámonos en el lugar de alguno los estudiantes que eligió la modalidad 2. Los nervios por consultar la Gaceta y saber si había alcanzado más de 110 aciertos para entrar en la Preparatoria Antonio Caso o por los 100 necesarios para ingresar al CCH Sur, ambas opciones en la Alcaldía Coyoacán en la que vive, o tener los aciertos suficientes para alguna de las otras 8 opciones con examen que escogió. Imaginen descubrir que como su puntaje fue menor a 80, en el espacio en el que debería estar la escuela asignada, no había nada, estaba en blanco.

De acuerdo con lo publicado en la Gaceta Electrónica de Resultados, esta fue la situación con la que se encontraron casi 14,500 aspirantes, prácticamente 4 de cada 10 de los que eligieron apostar todo al mérito y seleccionar solo las opciones de la UNAM y el IPN. ¿Qué pasará con estos estudiantes? En el mejor de los casos ingresarán a alguna de las opciones de bachillerato en las que la autoridad ha anunciado que aún hay espacios, pero que no eligieron originalmente; también podría ser que ellos y sus familias hagan un sacrificio económico y acudan a alguna opción privada; podría ser que dejen de estudiar este ciclo escolar y presenten de nueva cuenta el examen, o que de plano dejen la escuela. Esta incertidumbre sin duda vulnera el derecho de las y los jóvenes a la educación.

Sigamos repasando las cifras que nos presenta el análisis de la Gaceta. El listado de los aspirantes de la modalidad 1 muestra 111,335 registros, casi idéntico al dato oficial. Aquí todos los estudiantes aparecen con una escuela asignada, de entre las opciones con acceso directo que eligieron. En algunos casos la única duda que prevalece es si les tocará el turno matutino o vespertino. En el listado de la modalidad 2 hay 37,376 registros (un poco más que lo reportado por la SEP en abril), mientras que en la modalidad 3 hay 80,537 registros, es decir, 43,644 menos que los 124,181 informados por la SEP.

En conjunto, el padrón publicado suma 229,248 aspirantes, lo que significa 43,478 menos que la cifra difundida oficialmente. Así que ya no solo nos encontramos con una cantidad 4.4 % menor de aspirantes que los registrados en 2024, estamos hablando de que entre abril y agosto de 2025 los aspirantes disminuyeron un 16 %. ¿Qué pasó? ¿Hubo fallas en la publicación? ¿Por qué cambiaron las cifras en estos pocos meses? En conclusión, las cifras son confusas y hoy hay miles sin un lugar seguro en la escuela.

Era previsible que un proceso nuevo enfrentara ajustes, pero lo que no puede ser normalizado es la exclusión. Miles de jóvenes que apostaron por seguir estudiando están hoy en riesgo de abandonar el bachillerato, no por falta de voluntad ni de talento, sino por fallas en el sistema. Cada uno de esos casos representa una vulneración directa al derecho humano a la educación, y obliga a repensar con urgencia cómo garantizar que nadie quede fuera. Mexicanos Primero ha seguido con detalle este proceso, ya que cuando un solo estudiante queda fuera del sistema se está atentando contra el derecho humano fundamental de la educación.

* María Teresa Gutiérrez Cortés es directora de Monitoreo de Indicadores Educativos.