Ecocidio, en clave chilanga

blogeditor · 23 de septiembre de 2011

Ecocidio, en clave chilanga

 

Ni la burla perdonan #espectaculerosecocidas, y autoridades -GDF y delegaciones- que los ‘hacen compadres’

El lema parece ser: Arriba los coches, los anuncios, las rampas y viaductos elevados. Arriba los centros comerciales y tumores inmobiliarios. Mueran los Árboles y las Áreas Verdes.

Paradojas de la vida.

El Distrito Federal es un enclave progresista en un océano de inercias reaccionarias, donde los derechos individuales y la defensa de minorías siguen siendo una aspiración distante en el país: totalmente alejada de la realidad cotidiana de millones de personas.

Con justa razón podemos las y los capitalinos, ufanarnos de los pasos decisivos que se tomaron en políticas públicas impensables antes de 1997, y que seguramente colocarán a la Ciudad de México a la vanguardia de las urbes latinoamericanas en los años por venir.

Se ha avanzado en temas cruciales como el de #matrimoniodf, #derechoatecho o elección reproductiva. Eso es indudable. Sin embargo, nuestra ciudad no ha dado el gran salto que significa la ciudadanización plena en la toma de decisiones que le competen, ni la inclusión de mecanismos de rendición de cuentas o fiscalización por parte de una sociedad civil que quiere trascender su condición clientelar pero que carece de los medios para lograr ese objetivo.

L@s chilang@s no registramos en el radar de la nomenklatura política o empresarial en la ciudad, porque no existe una verdadera vocación democrática entre los que toman decisiones, y temen compartirlas o someterse al escrutinio ciudadano.

Para el Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard, un priísta forjado en la escuela de Carlos Salinas y su mentor Manuel Camacho Solís, sólo cuenta la vertiente autoritaria y dirigista: clientelar, con grandes boquetes éticos y concesiones a los peores empresarios sin escrúpulos, líderes morales inamovibles como Elba Esther Gordillo y el desprecio más absoluto a aquellos que no representan una reserva electoral para su causa en el 2012.

Léase: los familiares de las víctimas del New’s Divine, o los vecinos de La Malinche que no se merecen el acatamiento de una recomendación de la CDHDF, mucho menos importante que exámenes prostáticos u otras anécdotas que exhiben las limitaciones de su carácter y la naturaleza feudal de su liderazgo.

En todo lo que se refiere a la conservación, rescate o rehabilitación de Áreas Verdes, la Ciudad de México es un ejemplo del fracaso que representa traducir los excesos retóricos en “resultados verificables”.

Efectivamente (y más por presión social, y corrección política de corto plazo), existe un tenue compromiso con la movilidad alterna. El programa de Ecobicis (concesionada a Clear Channel, empresa transnacional #espectaculera, publicitaria y telecomunicaciones que constituye uno de los peores ejemplos de irresponsabilidad y anquilosamiento corporativo en los Estados Unidos), avanza pero con demasiada lentitud.

Contrasta con la edificación de rampas, segundos pisos y supervías que son totalmente contrarias a la visión sustentable y ecológica de ciudades que alguna vez vivieron la pesadilla de los freeways. “Soluciones” viales que ahora mismo están siendo demolidas para regresar a los orígenes, y que apuntan hacia el futuro de sus comunidades con rostro humano. En otros lugares del mundo, por supuesto. Nunca o muy pocas veces, en México.

Freddy #kruegebrard, ¿posible candidato #ecocida a la Presidencia?

En su afán por complacer a los grandes intereses privados que invierten en infraestructura, especulación inmobiliaria altamente redituable y elecciones que garanticen impunidad y un desquiciante caos urbano (indistinguible de los enjuagues y arreglos que tanto daño hicieron durante la engañosa Pax Priísta), Ebrard ha hipotecado el futuro de nuestros parques, jardines y bosques. Zonas que en los hechos han sido declaradas ociosas: dignas de ser disminuidas por “expertos” en ingeniería del paisaje. Ajardinadas sin piedad alguna.

Y nadie puede ensayar alternativas, porque los organismos encargados de “hacer valer la ley” no están diseñados para obligar a las autoridades a corregir el rumbo. Como otras instituciones creadas exprofeso y sin la menor intención de que funcionen, la Procuraduría Ambiental es un simple espectador del colapso -permitido por delegaciones y GDF- en el que estamos inmersos, y del que seremos herederos directos.

Mucha palabrería oficial, que incluye los devaneos románticos de Marcelo (tratando de desprender algunas décimas del voto kitsch, hoy acaparado por Peña Nieto), y una realidad cada vez más inhóspita.

Se le acaba el tiempo al Jefe de Gobierno para exterminar los Árboles Patrimoniales de la Ciudad. A juzgar por quiénes pueden sucederlo, no hay mucho margen para el optimismo.


La preservación del acervo ambiental en la Ciudad de México, ni siquiera es prioridad
Por eso debemos seguir trabajando: cuando menos, para dar fe de la devastación irreparable.

Más allá del sonido y la furia: la bufalada de sectores que buscan acomodo para el próximo sexenio, el analfabetismo ecológico que comparten políticos, empresas y sociedad está derivando en la pérdida de millones de especies que sólo veremos en algunos libros o ejemplares viejos del National Geographic.

Que la bola de nieve destructiva aquí esté fomentada por autoridades que se ostentan como “amigas del Medio Ambiente”, es una tragedia que encontrará su lugar en los libros de texto sobre el peor uso de la esquizofrenia en el servicio público. Cuando ya sea, quizá, demasiado tarde: ya no existan soluciones y el destino nos haya rebasado.