blogeditor · 1 de julio de 2013
Los árboles contaminan más que los autos. Lo dijo Ronald Reagan cuando era presidente de los de los Estados Unidos, en 1981. No podemos decir que sus palabras sean excepción: más bien, son típicas. A esto asciende el involucramiento de la Alta Política y Empresa en el tema.
“Argumentos” similares, de toda laya, no faltan para justificar la destrucción de Áreas Verdes en México. En especial entre funcionarios ecocidas en el DF, donde el ecologismo ramplón y epidérmico se ha vuelto política pública desde que Marcelo Ebrard pudo venderse como Alcalde Verde por excelencia. También con los principales promotores de la destrucción sistemática de nuestra ciudad en la iniciativa privada: constructores, inmobiliarios, espectaculeros &c.
Tirar un árbol o dos o mil o un bosque entero no cuesta ningún trabajo por estos rumbos. Si eres autoridad y prometes que repondrás cien veces lo que talaste, tampoco. Poco importa que no lo hagas, porque nada ni nadie te obliga.
Si eres ‘desarrollador’, los únicos obstáculos para consumar tus propósitos serán el tamaño de tu ambición desmedida y tus recursos económicos. Repartir coimas es prácticamente un deporte nacional.
Son buenos tiempos para exterminar nuestro acervo ambiental. A continuación, algunas de las justificaciones más socorridas.
Rateros y violadores se podrían esconder tras los árboles grandes. Es un problema de visibilidad, así lo exigen probables víctimas de delitos varios
Demasiadas especies; además, no son de México
Estamos combatiendo al gusano barrenador, muérdago y hiedra. Es la única forma de hacerlo
Representantes de empresas que instalan anuncios — ‘Competidores talan árboles frente a nuestra propia propaganda, para perjudicarnos’
Fiscalía de delitos ambientales – Imposible probar flagrancia y causalidad
[No sé, pero estos ultrajes me recuerdan al vendado de pies de las mujeres chinas. La inutilización como pretexto para ensalzar una lectura patológica (y socialmente aceptable) de la “belleza”]
‘Tenemos la obligación de “equilibrarlos”. En cualquier momento y en sus condiciones actuales, se nos pueden caer encima’
Los árboles “excesivos” son una plaga
Tapan el aparador de nuestro negocio
Impiden que haya más cajones de estacionamiento
‘Tiran demasiadas hojas o flores, que son basura; provocan inundaciones cuando llueve’
‘En su estado original se ven muy feos y despeinados’. Por eso que los deforman más, trasquilándolos.
‘Se meten ratas en los huecos de los troncos’
‘La sombra que arrojan es deprimente’
‘Es muy fácil dar mantenimiento a flores y plantas; además son infinitamente más bonitas que las especies que tiramos por necesidad [SIC]‘
La imbecilidad ambiental se mantiene viva y coleando. Luchemos todas y todos por encontrar un remedio. De lo contrario, el DF y otras ciudades de México serán un desierto repleto de plántulas y flores desechables. El pasto contará como bosque, dentro de los índices de resultados en los discursos triunfalistas de Ebrard, Mancera y sus coetáneos.