¡Adiós, Viena! CND67 y la promesa de una nueva política mundial sobre drogas

Gonzalo Ortuño · 28 de marzo de 2024

¡Adiós, Viena! CND67 y la promesa de una nueva política mundial sobre drogas

“El régimen internacional de fiscalización de drogas, cuyo centro de gravedad está en Viena, ha fracasado”. Con este contundente mensaje el presidente colombiano Gustavo Petro inició su participación en el marco del segmento de alto nivel del 67 período de sesiones de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas (CND67, por sus siglas en inglés), un encuentro realizado este marzo al que se dieron cita actores clave de todo el mundo para posicionarse, analizar y encauzar la política de drogas internacional.

Y es que durante los últimos años Viena, sede de la CND, ha sido el epicentro del desarrollo de políticas prohibicionistas de las que deriva la denominada “guerra contra las drogas”, un modelo cruel con especial impacto en países de América Latina (como Colombia y México) para el que -citando de nuevo a Petro- nosotros pusimos los muertos, sin resultados concretos.

La implementación de estas políticas lejos de resolver el problema mundial de las drogas, sólo lo complejizó: fortaleció el papel del crimen organizado en el tráfico y producción de sustancias; motivó la aparición de drogas sintéticas; se sostuvo en la criminalización de las personas usuarias de sustancias, pero, sin duda, su efecto más devastador ha sido la pérdida de incontables vidas -particularmente en los países del Sur Global- como consecuencia de haber convertido el tema de drogas en un asunto de seguridad y pretexto para militartizarla.

En diciembre 2023, un informe sombra del International Drug Policy Consortium (IDPC) advertía de la escasa existencia de pruebas de éxito de las políticas enfocadas en la prohibición y erradicación de las drogas y concluyó que, por el contrario, nos encontramos en el rumbo equivocado y existe urgencia de plantear políticas alternativas al fenómeno.

Con este antecedente arribó la sociedad civil a la CND67 este marzo. La cita en Viena 2024 incluía la revisión de medio término de la Declaración Ministerial de 2019, una serie de lineamientos en materia de política de drogas firmados por todos los Estados Parte para un periodo de 10 años, sin metas ni indicadores concretos, ni alternativas a las políticas prohibicionistas de las últimas décadas.

La expectativa era baja, pues durante los últimos 50 años países poderosos han impuesto el rumbo prohibicionista de la política internacional orquestando el famoso “Consenso de Viena”, una forma de toma de decisión que en realidad es un consenso artificial. Pero algo histórico sucedió: por primera vez en el marco de la CND propuestas alternativas al prohibicionismo se abrieron a votación y, por fin, se abrió la posibilidad de conversar alternativas más allá de ese exclusivo foro.

En un hecho histórico, se aprobaron dos resoluciones por voto: una sobre desarrollo alternativo, propuesta por Tailandia, y otra sobre reducción de daño, propuesta por Estados Unidos. 1 La segunda, de especial importancia porque permite avanzar a una mejor comprensión y abordaje de políticas de prevención y de atención de la salud de las personas usuarias sin discriminación, apostando por la salud y los derechos humanos.

Rusia, uno de los principales promoventes del consenso de Viena que hoy celebramos como superado, no tardó en argüir que esta ruptura “no contribuía a resolver el problema”, pero nada más lejos de la realidad: con la ruptura de este consenso se abre la posibilidad de que se discutan e incluyan perspectivas no prohibicionistas.

Al romperse el consenso, la comunidad internacional puede por fin aprovechar sacar la discusión sobre la política mundial de drogas de Viena e integrarla, como pasa con otras agendas, a las discusiones en otras sedes de Naciones Unidas, como en Ginebra, para promover un abordaje con enfoque de derechos humanos, reducción del daño e interseccionalidad; o en en Nueva York, por su vinculación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), particularmente con el ODS 16. Paz, Justicia e Instituciones Sólidas.

Mientras tanto, en América Latina -particularmente desde Colombia- quedó claro que se está liderando el cambio del enfoque de la política mundial de drogas. Muestra de ello es que la capital colombiana será sede en 2025, la Conferencia Internacional sobre Reducción de Daños #HR25, en la cual se busca generar un intercambio de experiencias en materia de legislación, políticas y buenas prácticas asociadas a la reducción de impactos negativos del consumo de sustancias psicoactivas.

Lo ocurrido en CND67 no es menor: marca la posibilidad  de replantear el rumbo a nivel internacional con el replanteamiento de la política mundial de drogas, como un primer paso para poner fin a la guerra.

Quienes acudimos a la CND67 con la bandera de una nueva política de drogas, volvemos con el reto de demostrar que la alternativa es una visión de derechos humanos y salud, así como de garantizar medidas de reparación y no repetición a las víctimas de esta guerra sin sentido. Es posible y deseable una nueva política de drogas, tenemos el camino cimentado, hay que aprovechar el momentum político y, con ello, aprovechar la voluntad de algunos países que han mostrado un cambio significativo en sus posicionamientos.

¡Adiós, Viena!

* Jonathan De Vicente Encarnación es director de incidencia política en México Unido Contra la Delincuencia A.C. Licenciado en Relaciones Internacionales por la UNAM. Maestro en Derechos Humanos por la Universidad Iberoamericana y en Cooperación Internacional para el Desarrollo por el Instituto Mora. Ha colaborado en la Secretaría de Relaciones Exteriores, el INE y en la SEDATU en donde ha dado seguimiento a la agenda internacional en materia de derechos humanos e igualdad de género. Es profesor de asignatura en la FCPyS de la UNAM en el área de política exterior.

 

1 Votaron a favor de la resolución 38 países: Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Francia, Finlandia, Ghana, Guatemala, Hungría, India, Indonesia, Italia, Japón, Lituania, Malta, México, Marruecos, Países Bajos, Perú, Polonia, Portugal, República de Corea, Arabia Saudita, Singapur, Eslovenia, Sudáfrica, España, Suiza, Tailandia, Trinidad y Tobago, Reino Unido, Estados Unidos, Uruguay. En contra votaron 2: China y Rusia. Seis países se abstuvieron: Argelia, Armenia, Bangladesh, República Dominicana, Irán, Zimbabue. No estuvieron en la votación siete delegaciones: Burundi, Costa de Marfil, Kenia, Nigeria, Qatar, Tanzania y Túnez.