blogeditor · 2 de noviembre de 2015
Por motivos personales y de trabajo, tuve que viajar la semana pasada a la Gran Manzana. Aprovechando la corta estadía, me di una vuelta por el Museum of the City of New York, que alberga dos exposiciones temporales que son indispensables para descifrar –así sea parcialmente, y desde afuera- ciertos enigmas y logros colectivos de la Urbe de Hierro, algo que bien podría servirnos en el posible rescate de nuestra ciudad saqueada por los peores y más mezquinos intereses políticos y empresariales.
‘Jacob Riis: Revelando la Otra Mitad’ versa sobre la carrera del activista, reportero y fotógrafo danés-norteamericano (1849-1914), con una selección de imágenes de la colección permanente del museo. Riis emigró joven a los Estados Unidos y dedicó una buena parte de su vida a la defensa y protección de sectores vulnerables (subsistiendo en condiciones infrahumanas) en una matriz urbana que se consolidaba como capital de la cultura y el comercio, pero sin leyes u ordenamientos que pudiesen paliar los excesos que caracterizaron su crecimiento hace más de cien años. Sus libros, que incluyen How the Other Half Lives (que inspira el título de la exhibición), constituyen una faceta de la literatura dedicada a la denuncia e investigación que encabezó la prensa de los Muckrakers, con figuras esenciales como Ida Tarbell, Lincoln Steffens, Upton Sinclair…





Jacob August Riis no se consideraba un profesional de la cámara. Sus fotos y las de sus compañeros formaron opinión y política públicas; atenuaron la barbarie vivida por una franja de la población que buscaba el Sueño Americano sin red protectora de por medio, y eso era razón suficiente para emprender esa tarea. Impulsaron cambios necesarios en beneficio de las mayorías, y convergen con la magnífica obra -en el mismo sentido- que realizó otro fotógrafo a pesar suyo: el sociólogo y profesor de ciencias y geografía en la Escuela de Cultura Ética de Nueva York Lewis Wickes Hine (1874-1940), cronista de los atropellos que padecieron niñas y niños obligados a trabajar interminables jornadas de trabajo en condiciones prácticas de esclavitud. Su obra le valió el reconocimiento social y fortaleció con argumentos gráficos contundentes, la causa del National Child Labor Committee (NCLC) y otras agrupaciones defensoras de la infancia.



[contextly_sidebar id=”IryzgbsyViiNKAMGarmPDuYpFpJ0xmRb”]Aquí en México, donde existen condiciones similares a las que se observan en las imágenes contemporáneas de Riis y Hine (o incluso en lugares de la Unión Americana, donde persisten condiciones prácticas laborales análogas, sobre todo en la agroindustria), haríamos bien en adaptar a nuestra realidad estas lecciones y prácticas emulables.
Un ámbito en el que nos encontramos totalmente desprotegidos es en el de la conservación del Patrimonio que a tod@s nos pertenece. En la actualidad, la Ciudad de México es víctima del saqueo estimulado por autoridades corruptas u omisas, y sus cómplices en los ámbitos de la construcción, el hiperdesarrollo inmobiliario y la publicidad externa que se ha vuelto una plaga sin control.





El Museo neoyorquino de la ciudad inauguró en abril otra exposición interesantísima, que concluye el 3 de enero. Su nombre es ‘Saving Place’ y de acuerdo a la página del recinto fue con el propósito expreso de compartir las experiencias obtenidas en el rubro de la conservación urbana, sobre todo después del establecimiento de la Comisión Patrimonial creada durante la administración del alcalde Robert F. Wagner en abril de 1965. La Landmarks Preservation Commission surgió a raíz de la alarma que provocó la posibilidad de demoler un sitio emblemático, Grand Central Station, en idénticos términos en los que se perdió para siempre su alma gemela: Penn Station (donde hoy se encuentra el anodino Madison Square Garden: arena deportiva y de conciertos) y cuya vigencia fue discutida por la Suprema Corte en una decisión clave para el rescate del acervo arquitectónico de Nueva York. La información contenida en la exposición de marras nos recuerda el papel jugado por Jacqueline Kennedy Onassis y los integrantes de la Municipal Arts Society en el eventual rescate, similar al que salvó del cadalso a Carnegie Hall. Nueva York cuenta con mecanismos y blindajes de catalogación infinitamente más fuertes que los de México, susceptibles a factores corruptores, al dinero fácil y el tráfico de influencias desmesurado que son Modus Operandi cotidianos. La razón de ser de políticos, gestores y cárteles.



En el caso particular del Distrito Federal (aparente ínsula de la cordura), no contamos con verdaderos contrapesos institucionales o apoyo del Poder Judicial; la participación activa e interés de la ciudadanía es minoritario, pero a pesar de las limitaciones se busca –con elementos al alcance- detener la imparable marejada especulativa: burbuja que crece al amparo del progrecocida Mancera y sus numerosos compinches, y que incluye a otros partidos y estamentos. Los éxitos vecinales son aún incipientes, pero prometedores. Aunque sea de forma lenta y paulatina, la ciudadanía pierde el miedo, resiste presiones y se sigue organizando.
Las condiciones y circunstancias urbanas de viabilidad son mexicanizables (¿chilangolatizables, en nuestra particularidad?). La localía del Mitote, o Charivari mal aplicados es propalada por autoridades y empresarios deseosos por exprimir hasta la última micra de ganancias indebidas; algo que pasa, como ya es costumbre, por encima de un bien común que podría engrandecer a esta inmensa (en todos los sentidos) ciudad de México.
El ejemplo lo dan ciudades tan voraces como Nueva York, en donde caben voces y voluntades ajenas al Gran Capital y el interés privado, con peso específico y autoridad sustentada en leyes claras que apuntan al futuro.
¿Se atreverá alguien a montar recuentos parecidos a los que actualmente pueden verse en el MCNY, para recordar el tamaño de nuestro rezago y las posibilidades de salvar lo que queda de la ciudad convivible?
Lo contrario equivaldrá a resistir la multiplicación de estupideces: contener el vendaval de Corredores Culturales que se avecinan.