Dos siglos y 67 presidentes sin una institución policial federal profesional

blogeditor · 21 de diciembre de 2022

Dos siglos y 67 presidentes sin una institución policial federal profesional

Dicen que las comparaciones son odiosas. Depende. Yo he usado la investigación internacional comparada como una de mis principales herramientas para interpretar nuestro devenir en la seguridad pública. Hoy estoy convencido que muchas personas involucradas en el tema ven agotada su veta creativa, entre otras razones porque no colocan nuestra experiencia frente al mundo. También me toca ver con frecuencia a personas refugiadas en la negativa a comparar, quizá porque así evitan mirar el contraste de realidades que de pronto parece insoportable cuando descube el tamaño de nuestros rezagos.

Por ejemplo, revisar los años de vida de algunas instituciones policiales ofrece elocuentes contrastes para el análisis. El Servicio de Policía Metropolitana de Londres se fundó en 1829, la Real Policía Montada de Canadá en 1920, la Policía Nacional de Francia en 1941, la Policía Nacional de España en 1824 y la policía de Nueva York en 1845. En cambio, a dos siglos de haber declarado su independencia, México ha entregado la función policial federal a la institución militar que en marzo próximo cumplirá 4 años. Esto significa que desde 1821 a la fecha, casi 70 presidentes constitucionales han pasado por el cargo sin haber hecho lo necesario para construir y sostener una institución policial federal profesional.

La comparación es por demás elocuente para dimensionar al menos en parte el descomunal extravío del Estado mexicano en su política federal de seguridad pública. Desde luego las interpretaciones pueden ser muchas, pero el hecho es irrefutable: bien entrado el siglo XXI la mayoría de las personas que hoy representan la función policial federal fueron formadas en la carrera militar y no tienen las competencias profesionales propias de un servicio policial moderno.

Mientras en algunos países se han sofisticado las técnicas policiales a niveles hasta hace poco ni siquiera imaginados (por ejemplo, la alta gerencia policial), los testimonios a mi alcance sugieren que la mayoría de quienes integran la Guardia Nacional no cuentan siquiera con las competencias profesionales mínimas para redactar correctamente un Informe Policial Homologado (IPH).

¿Qué haría posible la creación de una institución policial federal profesional en México? Para responder a esta pregunta debemos construir la definición del problema. Mi principal hipótesis es que en el poder ejecutivo federal se cataliza el conflicto crónico entre el sistema político y el Estado de derecho, de manera que no es posible una policía profesional precisamente porque no ha habido desde la más alta autoridad un compromiso político indeclinable del lado de la ley.

Las personas que ejercen funciones de policía son identificadas en el concierto internacional como “funcionarios encargados de hacer cumplir la ley”. Esta expresión es extraordinariamente útil cuando entendemos que, en un sistema político como el nuestro, donde la ley se usa generalmente bajo criterios de oportunidad, dotar a las instituciones policiales de la autonomía profesional relativa que las proteja es nada menos que un contrasentido.

La policía no puede funcionar en contra de los códigos políticos hegemónicos. Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley no pueden hacer tal cosa ahí donde los liderazgos políticos no construyen las condiciones para que así suceda. En otros términos, la policía no puede funcionar del lado de la ley donde los gobiernos no lo hacen; no olvidar que, antes que otra cosa, ella es precisamente una construcción política.

Si algo pude comprobar mirando de primera mano la operación de la Policía Judicial Federal, la Agencia Federal de Investigación, la Policía Federal Preventiva y la Policía Federal es que jamás se logró consolidar entre sus representantes la certeza propia de un servicio profesional estable. Por si fuera poco, con la Guardia Nacional la carrera de la gran mayoría del personal es militar, no policial.

El problema que atraviesa a todas esas instituciones es sistémico y dibuja un continuo histórico que coloca a la función policial federal en condición de disponibilidad para cada gobierno en turno. Tal vez por eso, luego de dos siglos de independencia y de casi 70 presidentes constitucionales, la institución a cargo de la función policial federal en México es militar y tiene 4 años de edad.

@ErnestoLPV