¿Dónde están las ideas que pueden cambiar al mundo?

Claudia Calvin · 11 de junio de 2012

¿Dónde están las ideas que pueden cambiar al mundo?

 

No puedo evitar preguntarme ¿en dónde están las ideas que pueden cambiar al mundo? Esta pregunta que muy bien podemos –y debemos- hacernos los mexicanos, aplican para todos en el planeta. ¿Cuándo fue la última vez que una idea nos hizo ver la realidad de una manera diferente y nos incitó a cambiar la forma en que explicábamos las cosas y proponíamos resolver los asuntos?

Regresé hace unos días de la Cumbre de Think Tanks en Filadelfia haciéndome muchas preguntas, (pre)ocupada y con una enorme inquietud por comprender qué nos ha pasado en el mundo y en este país que seguimos empantanados en paradigmas del siglo pasado para resolver los retos que el actual nos presenta.

En tres días de sesión, a puerta cerrada discutimos, analizamos, nos preguntamos ¿qué pasa con el mercado de las ideas en el mundo?  (Ya sé que suena extraño hablar de este mercado, pero existe, y participamos en él aunque no le pongamos nombre.) Alguien atrevido inquirió  de manera provocadora: ¿Cuándo fue la última vez que una idea que sacudió al mundo no salió de una universidad o un centro de estudios de Estados Unidos? Evidentemente, las respuestas no tardaron en escucharse, y era obvio. Estábamos reunidos think tanks –yo por parte de COMEXI– de todas partes del mundo: América Latina, Europa, Asia, Africa, Estados Unidos. La provocación surtió efecto, tuvimos que hacer un ejercicio de introspección para pensar en ello.

¿Cuál debe ser el papel de los policy makers y sus asesores en el mundo actual? Perdidos en la necesaria inmediatez de respuestas, a veces perdemos la visión de futuro por resolver los problemas del instante presente y con ello desperdiciamos la posibilidad de construcción de un mañana diverso. Uno de los participantes, José Ignacio Torreblanca,  retomó en un artículo parte del espíritu de la discusión y se preguntó con toda claridad: ¿En qué debe pensar quién se dedica a hacerlo? (De ahí el origen de la palabra Think Tank: tanque de pensamiento.) Un think tanker debe analizar como académico,  entender como político y escribir como periodista. Esa es la gran virtud y también el gran desafío. De la misma forma, otro participante,  Oliver Stuenkel se cuestiona si en un mundo multipolar nos hemos quedado siendo “unipolares” en materia intelectual.

El hecho implica una enorme responsabilidad. Si las palabras construyen realidades y por ende futuros, qué palabras y realidades estamos dejando de pensar, proyectar, imaginar, proponer para tener la posibilidad de vivir y darle vida a una realidad distinta a la que estamos enfrentando.

¿Debemos seguir concentrados en los temas e ideas del presente y la coyuntura, hacer propuestas y sugerencias con esta perspectiva cuando lo que urgen son soluciones que impliquen la construcción de un futuro incluyente, con una perspectiva democrática, holista, desarrollada y fundamentada en la paz? ¿Cómo construimos un diálogo multicultural a nivel internacional cuando en el plano nacional nuestras fronteras internas nos impiden reconocer la necesaria e imperiosa necesidad de asumirnos como jugadores del mundo? ¿Cómo incidir en los políticos y tomadores de decisiones a nivel nacional e internacional para pensar en el mañana sin descuidar las necesidades del presente? ¿No se generan ideas catalizadoras debido a que los “consumidores” de este mercado no tienen interés en pensar en otro asunto que no sean sus intereses políticos, partidistas, inmediatos y por ende, no compran un “producto novedoso”, ideas fundamentadas en una visión que no sea local, parroquial, que les garantice votos, aunque se lleven al país y al mundo a la ruina?

Por último, y no puedo evitarlo –y juro que lo intenté- un último comentario sobre el debate de los Candidatos a la Presidencia de México que acaba de tener lugar ayer y que tiene que ver con este tema.  El día que los mexicanos dejemos de observarnos con detenimiento casi sagrado el ombligo y acabemos con las fronteras mentales que nos impiden asumirnos como parte del mundo, seremos jugadores de primer nivel.  ¿En dónde están los expertos que piensan en el papel que México debe asumir y retomar en el mundo? ¿Tan difícil es pensar como Estadista e imaginarnos como actores centrales del escenario internacional?  Escuché y observé  candidatos chiquitos para un país chiquito en un mundo complejo y que exige visión, valor e ideas.  Me niego a vivir en el país que medio esbozaron (intuyo que eso pretendieron pues las descalificaciones fueron el eje central del tiempo dedicado al bloque de política exterior) y estoy convencida que merecemos un país de grandes ligas. Es para el que yo trabajo.

 

 

NOTA: Las observaciones aquí planteadas son a título personal y de ninguna manera reflejan la posición de COMEXI.