¿Dónde está el México humanitario?

blogeditor · 6 de junio de 2014

¿Dónde está el  México humanitario?

Cristina es una joven de 17 años que afirma haber salido de Tegucigalpa, Honduras, porque en el barrio donde vivía la violencia le quitó la esperanza de un futuro. Relata cómo a inicios de este año más de 20 jóvenes fueron cruelmente asesinados muy cerca de donde ella vivía. Sin saber explicar por qué sucedió, tampoco se lo pregunta, “porque el miedo me enseñó a observar y callar”, recuerda. Cristina no quiere morir y tampoco quiere ser obligada a ser la “compañera” de uno de los integrantes de las maras (pandillas);  por eso ha salido en busca de un futuro mejor. Al mismo tiempo que huye de la violencia, Cristina anhela alcanzar el sueño americano como miles de migrantes mexicanos y centroamericanos.

La historia de Cristina fue documentada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) que ha alertado sobre la gran cantidad de migrantes que huyen de situaciones de explotación laboral, sexual, mendicidad forzosa, matrimonios forzosos y violencia por parte de pandillas del crimen organizado en Centroamérica. Todos ellos tendrían el derecho de ser refugiados en México. Sin embargo, la gran mayoría son deportados a sus países, expuestos a sufrir represalias y a repetir el círculo de violencia del que salieron huyendo.

 "Niña refugiada con todas sus pertenencias". Exposición: Grandes ojos pequeños. ACNUR – D.Bregnard
“Niña refugiada con todas sus pertenencias”.
Exposición: Grandes ojos pequeños. ACNUR – D.Bregnard

 

La historia de la foto aquí.

 

En los años ochenta, nuestro país dio la bienvenida e integró a miles de refugiados que huyeron de la crisis de violencia generalizada que se vivía en Centroamérica. Actualmente, el nivel de conflicto y las situaciones de riesgo han vuelto a expulsar a miles de migrantes centroamericanos, pero la respuesta de México ya no es la misma.

Se calcula que cada año cruzan la frontera sur de México alrededor de 300,000 migrantes indocumentados, los principales países de procedencia son Honduras, Guatemala y El Salvador. De enero de 2012 a septiembre del 2013 el Instituto Nacional de Migración (INM) reportó haber devuelto a 50,826 guatemaltecos, 21,875 salvadoreños y 50,413 hondureños. En contraste con 22 guatemaltecos, 115 salvadoreños y 91 hondureños que recibieron refugio en el mismo periodo de tiempo. Es decir: en total se devolvieron 123,114 migrantes y sólo 228 recibieron refugio.

La mayoría de los migrantes en estas condiciones no saben que tienen el derecho de solicitar el estatus de refugiado y el gobierno tampoco les da información para ejercer su derecho. La situación se agrava mucho más cuando se trata de niños migrantes no acompañados que huyen de sus países de origen debido a la necesidad de escapar de la violencia intrafamiliar, la trata o la explotación. La Coalición Internacional contra la Detención (lDC por sus siglas en inglés) estima que en México, durante el 2012, se detuvieron a casi 6,000 niños, niñas y adolescentes en las estaciones migratorias del país, la gran mayoría provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador. Siete de cada diez centroamericanos menores de edad que fueron detenidos y devueltos por autoridades mexicanas viajaban sin compañía de ningún familiar. Lamentablemente, por su extrema condición de vulnerabilidad cuando estos niños regresan a sus lugares de origen están condenados al peor de los futuros.

"En viaje de mosquita no hay boleto". Itzel Pérez Zagal. Concurso Fotográfico: Migraciones Internacionales y Fronteras.
“En viaje de mosquita no hay boleto”. Itzel Pérez Zagal. Concurso Fotográfico: Migraciones Internacionales y Fronteras.

La historia de la foto acá.

 

En febrero de este año México retiró sus reservas al artículo 32 de la Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados. Estas reservas estaban relacionadas con las facultades del Estado para expulsar a los extranjeros, incluidos los solicitantes de asilo, refugiados y apátridas. El retiro de las reservas es un buen mensaje político, sin embargo éste debe verse reflejado en un aumento en la aceptación de refugiados.

"El Soldado", marero de la Mara Salvatrucha, juega con su hijo Castulo en su casa, en el barrio Ciudad del Sol, Nov 2003. "El Soldado" fue acribillado a tiros en Feb del 2004. (Ap Photo/Rodrigo Abd)
“El Soldado”, marero de la Mara Salvatrucha, juega con su hijo Castulo en su casa, en el barrio Ciudad del Sol, Nov 2003. “El Soldado” fue acribillado a tiros en Feb del 2004. (Ap Photo/Rodrigo Abd)

Como señala la ACNUR, “los refugiados son personas como usted y yo, pero que son obligadas a elegir entre algo horrible y algo aún peor: quedarse y morir, o huir y correr riesgos tales como la detención, la violación, la tortura y el reclutamiento forzado por parte de grupos armados”. El Estado mexicano, que había tenido una larga historia asistencia humanitaria y protección a los refugiados, se ha olvidado de la solidaridad. No estamos tratando a los migrantes centroamericanos como pedimos que traten a los nuestros.

México no puede seguir volteando hacia otro lado y encerrar a los migrantes en estaciones de detención para regresarlos a su país sin valorar cuidadosamente si son sujetos de refugio. Muchos de los migrantes centroamericanos, especialmente los niños, viven una situación de emergencia humanitaria y necesitan asistencia y protección.

 

 

@PAOLASAEB