Donald Drumpf, alias King Con

blogeditor · 29 de noviembre de 2016

Donald Drumpf, alias King Con

¿Quién es, o -mejor dicho- qué categoría oligarco – política representa el emblema Trump?

Aquí, una definición tentativa y de diccionario. ‘Hustler: se refiere a una persona que emplea métodos fraudulentos para obtener dinero; al apostador experto o jugador que busca quien lo rete, en especial ingenuos contrincantes, a efecto de separarlos de su dinero’.

Cuando uno creía que ya se había tocado fondo con George W. Bush (y sus ocho años para el basurero o el olvido), surge una peor calamidad en la persona de Donald Trump: fenómeno inédito al que deberían aplicarse categorías que nos remiten a mundillos lejanos (en apariencia) al servicio público, pero próximos a lo carnavalesco y dignos del entorno del pancracio: sobre todo, a las de las Grandes Estafas celebrados en el imaginario colectivo estadounidense.

Te vendo el Puente de Brooklyn, o el Golden Gate de San Francisco. Barato.

Este ungüento cura todos los males.

Si nos proporcionas una lista de amigos y familiares que se sumen a esta cadena y compren nuestros magníficos productos, pronto te harás millonario.

Así es como surge, en la saga de la Nueva Pesadilla Americana, la figura de Don the Con: timador sin paralelo, y futuro presidente de los Estados Unidos. Dueño de la Casa Blanca con su familia de yuppies Millenials y ladrones, como su padre, por naturaleza.

Thaddeus J Schmidlap, ‘recreador’ (Reenacter) que representa, para turistas incautos, lo que hubiese sido alguien como el presidente electo Trump en el (no muy lejano) pasado. Vía CORE Education blog.
Thaddeus J Schmidlap, ‘recreador’ (Reenacter) que representa, para turistas incautos, lo que hubiese sido alguien como el presidente electo Trump en el (no muy lejano) pasado. Vía CORE Education blog.

El término Confidence Man, que ameritó en el siglo diecinueve la escritura de una notable novela (que lleva por subtítulo, Su Mascarada) de Herman Melville (1819-91), última en el palmarés del autor de Moby Dick, entraña múltiples sinónimos y una historia pintoresca que coloca a Drumpf en la lista de los legendarios engañadores profesionales. Swindler –embustero y charlatán, mentiroso compulsivo; Bunco Artist. Scammer. Vendedor de ilusiones suicidas. Pero el daño que va a causar, por contraste a previos ejemplos anecdóticos, será incalculable.

Desde la perspectiva de una probable catástrofe de efectos imprevisibles, la irrupción de este Snake Oil Salesman (versión actualizada del sociópata/caco elegante o Robber Baron exhibido por periodistas de la talla de Ida Tarbell), anuncia desastres por venir.

WC Fields el inimitable. Fotograma tomado de la película Sally of the Sawdust (1925), de DW Griffith. Travalanche blog
WC Fields el inimitable. Fotograma tomado de la película Sally of the Sawdust (1925), de DW Griffith. Travalanche blog

Los Rainmakers, ‘Hacedores de Lluvias’ inmortalizados por Burt Lancaster en la pantalla grande, se remontan a los orígenes del mito americano. Incluyen a figuras tan entrañables como la del cómico W.C. Fields (1880-1946), quien hizo de la hilaridad misantrópica su principal cartilla de presentación.

Fields, y su patiño. Animation Resources
Fields, y su patiño. Animation Resources

Especímenes adicionales de esta fauna típicamente norteamericana, son Joseph Weil (a) Yellow Kid (1875-1976), de quien se dice que embaucó hasta a Benito Mussolini (semi modelo y santo patrono italiano del Trumpismo desbocado que gobernará los Estados Unidos a partir del 20 de enero próximo); Charles Ponzi, creador del embaucos piramidado que subsiste, en esquemas cada vez más barrocos, hasta nuestros días (y las cuales, en inglés por lo menos: Ponzi schemes, siguen llevando su apellido). El infame Soapy Smith, descrito en la página web correspondiente como un amo y señor del crimen organizado que asumió el control entre Denver y Creede (Colorado) entre 1884 y 1895, y en Skagway (Alaska) durante la fiebre Klondike del oro Klondike en el estado; conocido, por la prensa de esa época, como ‘Rey sin Corona’ del lugar.

Vía blog Wonders and Marvels; cortesía Matthew P. Mayo (autor del libro).
Vía blog Wonders and Marvels; cortesía Matthew P. Mayo (autor del libro).

Pensemos en ‘Scotty’, del Valle de la Muerte. Bribón carismático; famoso por haber sido parte del elenco de Buffalo Bill y su Espectáculo del Oeste. Dedicado más tarde a exprimir millonarios con sus proyectos de minas inexistentes. Su inversionista más grande continuó subsidiándolo, aun a pesar de haber reconocido los embustes de su ‘amigo’.  

Suena increíble, pero resulta que la víctima directa de sus peores fraudes, a quien Scottie esquilmó más que a ningún otro, un millonario de Chicago llamado Albert Johnson, lo tenía –junto con su esposa- a él en tan alta estima, que construyó para su uso exclusivo el deslumbrante Death Valley Ranch (mejor conocido como ‘Castillo de Scottie’), fingiendo incluso que eran ellos, y no el susodicho, sus propios empleados del lugar.

Anuncio del linimento, que fue mina de oro para Stanley. Wikimedia
Anuncio del linimento, que fue mina de oro para Stanley. Wikimedia

Sin olvidar a Clark Stanley, autoproclamado ‘Rey de las Serpientes de Cascabel’, cuyos inútiles menjurjes le valieron una enorme fortuna a costa de sus ‘pacientes’.

Pareja dispareja. Nixon-Agnew, la mancuerna Trump-Pence de los sesenta y setenta. The Atlantic
Pareja dispareja. Nixon-Agnew, la mancuerna Trump-Pence de los sesenta y setenta. The Atlantic

En el ámbito político-electoral de la prehistoria estadounidense, uno piensa –para empezar a entender lo que podrá suceder con el cuadragésimo quinto Jefe del Ejecutivo- en Spiro Agnew (1918-96), impresentable vicepresidente [especie de Trump, antes de su tiempo] cuya cabeza de fórmula fue Richard Nixon (ganador con Tricky Dick en los comicios de 1968 y 1972; renunciado por corrupto en 1973, tal y como su jefe tuvo que hacerlo, por faltas y delitos constitucionales graves un año después).

Vía blog Faux Real Tho
Vía blog Faux Real Tho

Relojes de pulso -hoy coleccionables- similares a los de Mickey Mouse, pero infinitamente más baratos.

Mercadotecnia elemental y barata. Nada qué ver con el tsunami Drumpf. Frisbee de Súper Spiro que prefigura las figuritas de acción de George Bush Júnior, tras la salvaje Misión Cumplida de Irak. Foto tomada del blog Old Politicals
Mercadotecnia elemental y barata. Nada qué ver con el tsunami Drumpf. Frisbee de Súper Spiro que prefigura las figuritas de acción de George Bush Júnior, tras la salvaje Misión Cumplida de Irak. Foto tomada del blog Old Politicals

Esto hizo el folclórico Weil, en su época:

Durante la Primera Guerra Mundial el Yellow Kid y Federick Buckminster, uno de sus confederados, estafó a un banquero de Kokomo (a la tonada de cien mil dólares), fingiendo que ellos eran representantes exclusivos de intereses alemanes y convenciéndolo de que éste haría el negocio de su vida comprando acciones falsas en una planta acerera de Indiana.

A otro banquero de Fort Wayne le robaron, mediante otro ‘socio’ que simulaba ser inglés. En 1918 Weil era ‘dueño’ de cuando menos sesenta ‘oficinas de inversión’, que ostentaban falsas cartas de recomendación con el membrete de JP Morgan & Co..

El Chicago Tribune reportó en 1949 que Weil había despojado a la orden de las Hermanitas de la Caridad de tres dólares [sic]; evitó la cárcel, sólo por un tecnicismo.

En el mismo orden, el timador de abolengo Trump es un grifter por excelencia, pero más peligroso por órdenes inconcebibles de magnitud; cualquier comparación con los vendedores de aceite de víbora, o con monigotes como Spiro Agnew es insuficiente. Los que lo encumbraron y nosotr@s -¿el mundo entero?- seremos sus Marks (easy targets, blancos fáciles): en resumidas cuentas, sus víctimas.

La marca Trump, devolviendo su grandeza a América. Un producto de quinta milagro, a la vez. NPR.
La marca Trump, devolviendo su grandeza a América. Un producto de quinta milagro, a la vez. NPR.

Esta es, pues, la interminable mitología del flamante ciclo griftero norteamericano, con muchos capítulos que culminarán con su encumbramiento presidencial en los escalones del Capitolio de Washington el año entrante.

DVD Cover Art
DVD Cover Art

Grifters cinematográficos. Poco, o nada que ver con la Realidad Actual Norteamericana. Película dirigida por Stephen Frears. Martin Scorsese, productor.

Preocupa, como siempre, la típica tentación mexicana: imaginarse, como lo indican encuestas recientes, que un oligarca al estilo Carlos Slim (de la scuola putrimillonaria e impune del italiano Silvio Berlusconi), perteneciente a categorías vecinas a la del trompómano, vaya a ser el único capaz de enfrentársele en un duelo de plutócratas ‘iguales’.

Show del debate. King Con: charlatán incomparable; acosador y bully acecha a Hillary Clinton. Washington Post
Show del debate. King Con: charlatán incomparable; acosador y bully acecha a Hillary Clinton. Washington Post

En resumen. La exitosa campaña trumpiana, recientísimo aporte a la picaresca política y empresarial que reducirá a los Estados Unidos a la condición de República Bananera Imperial, con sus distintos aportes nativistas y kukluxklanes –espectáculo gore, con ventas masivas de máscaras de Halloween con el rostro del magnate congelado en muecas patentada- participa del circo, la maroma, la lucha libre y el vodevil carpero en su versión corregida y aumentada. Freak Show que ya adquirió dimensiones globales.

Monte de Tres Cartas: juego ‘villano’, de manos. Three – Card Monte. Scam arquetípico, tomado de la película canadiense del mismo nombre

Daily Wire
Daily Wire

Par de ases embusteros. Don the Con, con su tocayo King, promotor de box y figura del espectáculo. El poco ético –por decir lo menos- recomendador del republicano Don King.

El futuro, inminente Líder del Mundo Libre también podría equipararse a los tradicionalmente gringos Carnies: merolicos de carnaval, o feria.

Trump, ¿‘animador’ de pujas por ventas globales de garage? ¿Serán sus discursos presidenciales como los de la subastadora más rápida del mundo? Lo dudo. Al narcisista de Queens le deleitan sus parrafadas y sinsentidos. El sonido de su propia voz.

 

Video — John Oliver, sobre la ‘Universidad Trump’, con una demanda recién resuelta por veintipico millones de dólares.

Trump (Duckling) University. Vía El Calce
Trump (Duckling) University. Vía El Calce
‘Concepto Trump’. Camisas y corbatas. Fashion Network
‘Concepto Trump’. Camisas y corbatas. Fashion Network

Weil fue un ratero sin escrúpulos. La marca Donald J. Trump es harto más perniciosa: un caso aterrador, hipertrofiado, de las Grandes, Gigantescas Ligas Mayores e Universales.

A principios de 2009 Trump compró Ideal Health, empresa fundada en 1997 en Boston por Lou DeCaprio y los hermanos Todd y Scott Stanwood. Todos ellos se convirtieron en ejecutivos de Trump Network … la pieza central del programa de nutrición se volvió el kit de PrivaTest, que consistió en la recolección de una muestra de orina que se tendría que enviar a un laboratorio para su posterior análisis y desarrollo como ‘Kit Esencial y Personalizado de Desarrollo de Capacidades Nutricionales’, producto ‘calibrado’ (de acuerdo a su publicidad) ‘para reflejar sus exclusivas necesidades de nutrición’.

El estuche de prueba y una dosis mensual de producto costaba $ 139.95 dólares; una dosis adicional valía $ 69.95, y para mantener ‘actualizado’ el ‘apoyo individual incomparable’ se recomendaba repetir la prueba PrivaTest cada nueve meses a un costo de $ 99.95, más gastos de embarque.

Trump y sus devotos mantuvieron que al existir un ‘producto’, no hubo estafa alguna … en 2011, él sostenía ante un reportero de la revista New York que la expectativas planteaban un crecimiento más grande para Trump Network, que el de empresas como Amway, Avon o Mary Kay. Eso no sucedió. Una expromotora de Trump reconoció que no habían sido saldadas las cuentas con los laboratorios ni con los vendedores. En 2012, Trump Network fue comprada por Bioceutica, compañía de ventas piramidadas.

 

Sólo un ejemplo, entre decenas o cientos adicionales. Acá, uno más: Donald Trump y Grimace (Mueca), vendiendo hamburguesas de a dólar (y éxito aparante, y conquista de Nueva York) en McDonald’s.

La tradición constante de políticos bribones -de altos vuelos- efectúa, ahora, un impredecible voltereta y salto de calidad. La inminente presidencia de Trump la empareja con los ejecutivos de las autocracias latinoamericanas actuales o de antaño (‘Daniel Ortega completará más años en el poder que los Somoza’), y a numerosos regímenes despóticos en otros hemisferios.

 

@alconsumidor