“Mi dolor de madre es más profundo que cualquier otro. Perder a un hijo es dolorisísimo”

Redacción Animal Político · 10 de mayo de 2025

En 2024, en torno a una convocatoria sobre biografías de madres buscadoras, y después de haber realizado varias entrevistas con mi mamá, puedo compartir que algunas fueron llevaderas, otras no tanto, pues estaban llenas de dolor sólo por recordar el sufrimiento por el que pasó su hijo y el propio.

En este proceso, ella y yo nos enfrentamos al desgaste que provoca el tiempo: mi mamá recordaba ciertos eventos mutuos de una manera y yo los recordaba de otra distinta. Las imprecisiones de sus recuerdos las dejé así, como pequeños espacios dónde el olvido comienza a hacer de las suyas, pero también hubo otros momentos donde la llama de la memoria viva sacudía los recuerdos sobre mi hermano desaparecido.

También brotaron reconocimientos de mi madre a su propia lucha de vida: “Tuve que ser luchona, no me quedaba de otra. Estoy muy satisfecha del papel que hice: madre de los hijos que formé con muchos valores. Hijos e hijas responsables, excelentes, que me llenan de orgullo. Además les elegí un padre trabajador, aunque no sabía dónde quedaba su dinero ni para qué era”.

Desde la desaparición de mi hermano en 2020, el testimonio de mi madre por ser madre cambió para siempre: “Mi dolor de madre es más profundo que el que sientes tú como hermana o el que sienten sus hijos y su esposa. Perder a un hijo es dolorisísimo”.

A lo largo de esas entrevistas pude documentar cómo mi hermano desaparecido y mi mamá tuvieron un lazo especial. Logré ver cómo su interacción estaba rodeada de amor y de confianza, mismos elementos que la impulsaron a defenderlo ante cualquier insinuación estigmatizante. Y que también la llenaron de dignidad para responder a quienes, cariñosamente, pedían razón de mi hermano desaparecido. Este ha sido un ejercicio en dos vías que nos permitió alinear muchos recuerdos que se han quedado como memoria viva.

En la biografía que construí de mi madre no solo están los hechos cronológicos de una madre buscadora, también se retratan las condiciones vulnerables de ser niña y de ser mujer en la vida rural; las recomposiciones de las dinámicas familiares en torno al cuidado y la asignación cultural de cada género, que no siempre respetan el interés superior del menor y que contribuye a una estructura de desigualdad entre hombres y mujeres.

“También fue un espacio para reconocernos, para volver a platicar sobre lo que no hablamos. Lo que pensamos que la otra ya sabe y no siempre es así. También nos encontramos fortaleciendo la confianza y el agradecimiento por la escucha activa propiciada por este espacio. También construimos memoria juntas, sobre la vida de mi madre, la de mi hermano y la propia”.

Escuchar y escribir de mi madre y de mi hermano desaparecido es una apuesta para resignificar cada recuerdo y no olvidarlo. Para seguir con el impulso para colocar nuestra verdad a pesar de toda la avalancha de no acceso a justicia en nuestro país. Como dice mi mamá: “…la herida seguirá ahí, pero recordar todo lo que compartimos con tu hermano es como una de sus sonrisas. Esas sonrisas que él tenía todos los días con nosotros”.

* Ma Alejandra Díaz Castro es integrante del Colectivo Buscadoras Guanajuato (@Buscadoras_Gto). Por 18 meses estuvo buscando a su hermano Felipe, desaparecido en Guanajuato. Actualmente acompaña a más familias en su búsqueda a través de la vinculación y gestión de proyectos para la incidencia política, cultural y de acción ciudadana.