Las personas docentes y su actuación clave en la educación sobre drogas

Redacción Animal Político · 15 de mayo de 2024

Las personas docentes y su actuación clave en la educación sobre drogas

En el marco del día de la labor docente, reconocemos que quienes educan pueden marcar diferencias significativas en la vida de sus estudiantes, por lo que aprovechamos la oportunidad para destacar el importante papel que las personas docentes desempeñan en la educación sobre sustancias psicoactivas. Criar y educar a grupos estudiantiles enteros no son tareas sencillas, y conlleva una gran responsabilidad. Si bien extendemos nuestro reconocimiento hacia todas aquellas personas docentes que realizan la labor de educar en escuelas, deseamos con fuerza que en un futuro cercano seamos capaces de abrir conversaciones sobre el uso de drogas, informando con fuentes basadas en evidencia y desde un modelo de reducción de riesgos y daños y gestión de placeres, contrario a la educación amarillista y alarmista que una gran parte de la población ha recibido.

Para una gran mayoría de las personas actualmente adultas, hablar sobre drogas ilegalizadas fue un tema prohibido por una educación autoritaria. Así que no es una sorpresa que en la actualidad a algunas personas, incluyendo a docentes, les asuste hablar sobre drogas o por lo menos les resulte un reto. Sin embargo, hoy en día podríamos afirmar que este modelo educativo no fue efectivo: ocultar información de manera paternalista, esperando que así las personas nunca hagan uso de alguna sustancia, en realidad está exponiéndolas a tomar decisiones desde la desinformación y con muy pocas herramientas útiles para una toma de decisiones responsable. En este sentido, la educación sexual y la educación sobre drogas tienen mucho en común.

Es necesario reconocer que todas las personas tenemos derecho al libre desarrollo de la personalidad y que es comúnmente en la adolescencia y en la juventud (durante etapas escolares) que suele vivirse la necesidad de experimentar e incluso de tomar riesgos. Además de que es importante anticipar que existen jóvenes y personas menores de edad que conviven en contextos en donde las drogas (sean legales o ilegales) están presentes y se utilizan por las personas a su alrededor. Algunos chicos y chicas trabajan desde edades muy tempranas, se relacionan amistosa y afectivamente con personas adultas, o se divierten en espacios de ocio o fiesta en donde el uso de alcohol (y eventualmente otras sustancias) está normalizado; y en todos estos espacios existe la posibilidad de compartir estos hábitos de consumo.

Para las personas jóvenes es difícil tener información confiable sobre el consumo de sustancias en varios sentidos: no suelen conocer con exactitud los componentes de las sustancias ilegales que usan, tampoco los efectos esperados y no esperados de ellas, no están familiarizados con cómo acompañar el uso de drogas con otras herramientas para el cuidado de la salud mental, ni tienen conocimientos para reducir los riesgos y daños asociados al uso de éstas. Esta información es difícil de obtener, no porque no exista sino porque existen resistencias adultas y moralistas para hablar sobre el consumo de sustancias, y por eso subrayamos que no podemos dejar a las personas sin orientación. Aunque evitar el uso de drogas sea la alternativa más segura para las adolescencias y juventudes, también es necesario explicarles estrategias para que puedan mantenerse a salvo en escenarios que se presten para el uso de sustancias.

Existen planes de estudios de educación sobre drogas diseñados bajo un enfoque de reducción de daños dirigidos a estudiantes de secundaria que pueden consultarse, desarrollados por asociaciones internacionales, que resaltan que la información sobre drogas debe respaldarse en evidencia, ser precisa, honesta (sin exagerar o minimizar los riesgos de usar drogas), interactiva y compasiva. Pero también hay otros materiales didácticos y educativos para abordar el uso de sustancias entre personas jóvenes y que fueron desarrollados en México. Para lograr la reflexión grupal, la guía de Bien Puestos se construyó con la participación de jóvenes de preparatoria, con el fin de orientar a otras personas jóvenes en su toma de decisiones relacionadas al uso de sustancias. E incluso existen recursos autogestivos como la guía Planea, cuyo objetivo es abrir la conversación a temas relacionados con la salud mental, el consumo de sustancias psicoactivas y la forma en que las personas jóvenes experimentan su sexualidad, por mencionar algunos ejemplos.

Así que reconozcamos que si existe algo más peligroso que las drogas es la desinformación sobre ellas. Es un hecho que existe la necesidad de hablar sobre drogas, legales e ilegales, y que sobre todo debemos crear una cultura de consumo responsable alrededor de ellas. Tenemos derecho a exigir información científica y sin estigmas. Por eso animamos a quienes construyen desde todos los espacios educativos a mantener la curiosidad, a permitirse cuestionar sus perspectivas sobre el uso de drogas, a involucrarse en la discusión, a informarse con bases científicas y a pedir a las autoridades escolares a que incorporen la perspectiva científica de la reducción de riesgos y daños en las intervenciones preventivas y de salud que realizan en los planteles. Apuesten por la información, capacitando a docentes y actores clave que se mantienen en contacto con adolescentes y sus familias.

Desde RIA estamos comprometidas con la educación continua sobre sustancias y nos encontramos dispuestas a continuar la conversación, a mantenernos en contacto con otras instituciones y colectivas interesadas en recibir capacitación al respecto, y a compartir estrategias efectivas de salud pública y comunitaria que mitiguen los riesgos asociados al uso de drogas. Conmemoramos la fecha del día de la labor docente sosteniendo que la educación transforma y que la información debe ser de libre acceso. Exigimos educación adecuada, científica y sin estigmas sobre drogas para todas las personas.

* Julia Anguiano Rosas es licenciada en Políticas Públicas por el CIDE y está interesada en la comprensión del uso de sustancias psicoactivas desde una perspectiva de género, clase y de derechos humanos. Actualmente es responsable de investigación del Instituto RIA.