blogeditor · 5 de septiembre de 2012
Es como un mosaico (tessellae) tomado -sin mucho orden ni oficio- entre otros fotográficos, después de veinticinco largos días de trayecto.
Rescato algunas imágenes tomadas por la minúscula cámara de mi teléfono.
Tres han sido los augures (por así decirlo) que auspician el periplo, a partir del ingreso vía San Diego a los Estados Unidos. César E. Chávez, en California y el Suroeste; Martin Luther King en el Sur Profundo, y Abraham Lincoln en Illinois.
Ahora ya vamos por Ohio, de Toledo hasta Cleveland para ser exactos.
Son instantáneas observadas en silencio. La historia de la Caravana por la Paz que se sigue escribiendo. Falta la parte más espinosa: convencer a los tomadores de decisión que sometan cuestiones como el lavado de dinero o el contrabando de armas de asalto o la descriminalización de algunas drogas a debate: la Guerra contra las Drogas misma, tal como fue inaugurada por Richard Nixon en 1971.
Entretanto, queda una semana antes de que concluya este esfuerzo binacional ciudadano.
Sólo entonces empezará el trabajo duradero.











