La discapacidad orgánica: más de 40 % excluido, millones en el limbo

Redacción Animal Político · 10 de diciembre de 2025

El pasado martes 9 se llevó a cabo el Parlamento Nacional de Personas con Discapacidad (PcD) en la Cámara de Diputados. Presenté la postulación de la Iniciativa con proyecto de decreto de la senadora Amalia García, que busca el reconocimiento de la discapacidad orgánica en la Ley General de Inclusión de Personas con Discapacidad. Expliqué la urgencia de incluirnos, señalando que el no hacerlo violaría la propia Convención y el objetivo del Parlamento. No recibí respuesta alguna.

​Esta exclusión no es un hecho aislado; se suma a:

  • ​La negativa de publicar artículos de opinión en medios especializados en discapacidad.
  • ​El capacitismo intradiscapacidad del propio colectivo en México y LATAM, que nos margina.
  • ​La negativa reiterada de instituciones nacionales y supranacionales de incluirnos en sus agendas.

​Esta discriminación es una violación flagrante y sistemática a los principios de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), que en su Artículo 2 define la discriminación como cualquier exclusión o restricción que obstaculice el goce o ejercicio de los derechos humanos de personas con discapacidad.

​¿Qué es la discapacidad orgánica y por qué es mayoría?

​La discapacidad orgánica es aquella provocada por enfermedades físicas, mentales o neurológicas ejemplo de estas condiciones son fibromialgia, encefalomielitis miálgica, lupus, VIH, disautonomía, COVID persistente, esclerosis, Lyme, Sjogren, TDAH, autismo, diabetes, cáncer, enfermedades cardiovasculares, respiratorias, reumatológicas, raras, entre otras, que resultan en la pérdida de funcionalidad de órganos y sistemas internos (cardiovascular, digestivo, sistema nervioso, respiratorio, etc.). Se caracteriza a menudo por ser una discapacidad invisible que causa limitaciones severas por fatiga crónica, dolor, debilidad, problemas de memoria, concentración, insomnio, y centenares de síntomas invisibles y, por la  necesidad de tratamientos continuos que suelen no ser efectivos y que  ocasionan efectos adversos.

​El no incluirnos ignora la realidad de la discapacidad en México y el mundo:

​El impacto demoledor del no reconocimiento

​Para los millones de pacientes que desarrollamos la discapacidad orgánica, la falta de legitimidad y reconocimiento legal perpetúa un ciclo vicioso ad infinitum de desprotección, discriminación y violencias:

  1. Exclusión educativa-laboral: No obtener el certificado de discapacidad impide exigir ajustes razonables en la educación y el trabajo llevándonos al fracaso escolar, la pérdida de empleo, al aislamiento social y la pobreza.
  2. Agravamiento de la condición: La difícil situación económica para pagar consultas, tratamientos, medicaciones,  el estrés crónico de estar enfermo y no ser reconocido como persona con discapacidad, y las condiciones socioeconómicas que vivimos por esta ciudadanía más cara agravan las enfermedades que causan la discapacidad orgánica.
  3. Alto grado de disrupción familiar por labor de cuidados: La discapacidad orgánica de alguien en la familia altera los roles y economía familiar: en incontables casos, la mamá que debe cuidar resulta ser la que precisa labor de cuidados y esto tiene un impacto en la familia.
  4. Vulnerabilidad extrema: Las mujeres y las niñas con discapacidad orgánica  estamos expuestas a un riesgo mayor de violencia, abuso, abandono o negligencia a causa del no reconocimiento médico, jurídico y social.

​La exclusión viola los principios de la CDPD

​La exclusión de la discapacidad orgánica vulnera sistemáticamente los principios de la Convención (Art. 3) que deben guiar la acción de las autoridades:

  • La no discriminación.
  • La participación e inclusión plenas y efectivas en la sociedad.
  • El respeto por la diferencia y la aceptación de la discapacidad orgánica como parte de la diversidad de personas con discapacidad.
  • La igualdad de oportunidades.

Y del Artículo 4. Promover el pleno ejercicio de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas con discapacidad sin discriminación alguna por motivos de discapacidad.

​Quienes nos discriminan soslayan que el propósito de la Convención es proteger y asegurar el goce pleno de derechos de TODAS LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD —no solo de quienes tienen discapacidades tradicionalmente aceptadas— y promover el respeto de nuestra dignidad inherente.

​Un llamado a la justicia social

​El reconocimiento de la discapacidad orgánica no es un favor ni una concesión; es un tema de justicia social y el cumplimiento de un deber legal.

La Convención contribuye a paliar la profunda desventaja social de las personas con discapacidad y promoverá su participación, con igualdad de oportunidades, en los ámbitos civil, político, económico, social y cultural. Ámbitos en donde estamos sistemáticamente excluidos.

​¿Qué diría hoy Don Gilberto Rincón Gallardo —promotor incansable de la Convención, quien reconocía plenamente la discapacidad orgánica hace 16 años— sabiendo que en un inminente 2026 nos están discriminando y excluyendo quienes tienen el deber moral de apoyarnos?

​¿Por qué nos han mandado a al menos 7 millones de mexicanos con discapacidad orgánica al  patio trasero de la discapacidad cuando somos la mayoría y la Convención Internacional sobre los derechos de personas con discapacidad nos ampara? La exclusión de nuestro reconocimiento no es una simple decisión administrativa, es una condena perpetua a la invisibilización, a la negación organizada de una vida digna y a condiciones infrahumanas de  sobrevivencia. Representamos una urgencia humanitaria, pero no nos ven ni nos oyen.

Ayúdanos firmando y compartiendo nuestra iniciativa.

*Verónnica Scutia (@Vero_Scutia) enferma, activista. Pionera y promotora de la iniciativa que reconoce  la discapacidad orgánica en México.