El dios de la muerte que Trump adora

Redacción Animal Político · 27 de junio de 2025

El dios de la muerte que Trump adora

Ninguna conquista bélica justifica el llanto de madres, el terror infantil ni el robo del futuro”.

Mensaje del Papa León XIV

 

Nos enfrentamos a una nueva expresión de la locura política de Donald Trump: el supuesto acuerdo entre Israel e Irán para poner fin al llamado “conflicto de los doce días”. Aunque aún se escuchan explosiones en zonas fronterizas, el anuncio ha sido presentado al mundo como un avance hacia la paz.

Pero, ¿se trata realmente de un acuerdo duradero o simplemente de una tregua disfrazada?

Lo que sí es indiscutible es el saldo devastador que este enfrentamiento ha dejado: en Israel, al menos 28 personas muertas y más de mil heridas por los misiles iraníes. En Irán, los bombardeos israelíes han causado cerca de 800 muertos y más de 3,000 heridos.

Estas cifras, muchas veces reducidas a meras estadísticas en los informes oficiales, son en realidad tragedias profundas: familias rotas, niños huérfanos, ciudades reducidas a ruinas. Sin embargo, para quienes deciden desde sus cómodas torres de poder, la vida humana parece tener el valor de un simple número en una hoja de cálculo.

Lo más indignante es que, una vez más, se invoca a Dios para justificar la violencia. Como si el Creador estuviera del lado de los misiles, de las muertes, del estruendo de los escombros.

Ese “dios” no es el Dios del amor ni de la misericordia, sino una construcción perversa —una máscara religiosa— utilizada para legitimar el odio y la opresión.

Es el dios de la guerra, el que se alimenta del miedo, el que exige sangre en nombre del poder. Un dios falso, fabricado por hombres para someter a otros hombres. Es el dios de la muerte, no el Dios de la vida.

Donald Trump, con su retórica vacía y su manipulación constante del discurso religioso, encarna esa figura grotesca que proclama bendiciones mientras sostiene las armas.

Habla como si fuese portador de un mandato divino, pero en realidad no representa otra cosa que la voluntad de imponer el miedo y aferrarse al poder a cualquier precio.

Frente a esta lógica de muerte, es urgente recordar las palabras del Éxodo, cuando Dios le dice a Moisés: “He visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos” (Éxodo 3:7-8).

Ese es el Dios de la vida: el que escucha el sufrimiento del pueblo, el que no justifica la guerra, sino que se solidariza con el dolor humano y lucha por la liberación de los oprimidos.

Jesús denuncia al verdadero enemigo: no es Dios quien destruye, sino quienes usan su nombre para matar. “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”: Juan 10:10.

Hoy más que nunca, necesitamos volver a ese Dios: un Dios que no se alía con los tiranos ni celebra los bombardeos, sino que se pone del lado de las víctimas, levanta al caído y defiende la justicia verdadera.

* Elio Villaseñor Gómez (@Iniciativa_pcd) es director de Iniciativa Ciudadana para la Promoción del Diálogo A. C.