Difícil libertad

blogeditor · 6 de mayo de 2013

Difícil libertad

México no cuenta con un libre ejercicio de la libertad de prensa. Una de las libertades fundamentales de toda sociedad democrática, indispensable para que la sociedad conozca su entorno y pueda formarse una visión de su contexto de manera informada, no existe de manera libre en el país. Aquí no hay libertad de prensa.

Desde el 2009, los principales estudios internacionales especializados en la revisión del estado que guarda la libertad de prensa en los distintos países en el mundo muestran que México cuenta con una prensa no libre”. El estudio realizado por la organización Reporteros Sin Fronteras, muestra que México pasó de estar rankeado en el lugar 74 en el 2003 y ser considerado un país “Parcialmente Libre”, a ocupar el lugar 153 en el último informe del World Press Freedom Index 2013, quedando por debajo de países como Irak, Rusia o Palestina.

Gráfica Vladimir 1

El estudio de la organización Freedom House muestra que desde 2009, México entra también en la categoría de país “No Libre” en cuanto a la libertad de prensa, de acuerdo al Freedom of the Press Index, situándose por debajo de países como Sudán, Libia y Uganda.

 

Gráfica Vladimir 2Estos datos siguen las tendencias adelantadas hace algunos años, cuando Reporteros Sin Fronteras señalaba en el 2006 que México era el segundo país más peligroso para ejercer el periodismo en el mundo, sólo detrás de Irak.  Cerrando el 2012, llegamos como uno de los países más violentos en cuanto a asesinatos a periodistas, sólo por debajo de Siria, Somalia y Paquistán, y seguidos de cerca por Brasil.

La escalada de violencia nos sitúa en un escenario desesperanzador. Los 12 años que nos preceden no son alentadores. Por ejemplo, cifras de Artículo 19 muestran que en este periodo se registraron alrededor de 780 agresiones en contra de la libertad de expresión. De éstas, 122 fueron asesinatos; 138 amenazas; 324 agresiones físico-materiales y 196 agresiones en contra de medios de comunicación.

La reflexión de este contexto es importante en el marco del día mundial de la prensa, celebrado el viernes pasado, con el objetivo internacional de la promoción y protección de una prensa libre, al considerar que la democracia de un país no puede desarrollarse o mantenerse sin contar con ésta. En el 20 aniversario de este día, el diagnóstico para México pinta negro, y es que, para la libertad de prensa, cada año pareciera ser peor.

Al terminar el primer cuatrimestre de 2013, vemos que la situación que vive la libertad de prensa no ha mejorado en ningún sentido. La Relatoría para la Libertad de Expresión de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal registró 89 agresiones en contra de la libertad de expresión, donde se afectó a periodistas, medios de comunicación y demás personas que ejercen este derecho, en un contraste alarmante con las cifras del primer cuatrimestre del año pasado, donde la misma Relatoría registró sólo 38 agresiones. Dentro del registro, 49 fueron en contra de periodistas, 27 en contra de medios de comunicación, 12 contra civiles que ejercían su libertad de expresión y una en contra de una organización protectora de la libertad de expresión.

El número total de agresiones se divide en 37 agresiones físico/materiales, 15 amenazas, 10 detenciones arbitrarias, 10 secuestros o privaciones ilegales de la libertad, 9 casos de bloqueos informativos, 3 casos de presión o despido injustificado, 3 de desaparición, 1 de omisión de las autoridades en las declaraciones oficiales y 1 asesinato (Jaime Guadalupe Rodríguez, Director de Ojinaga Noticias).[1] En cuanto a las agresiones por Entidad Federativa, encabezan la lista Oaxaca (23), Coahuila (12), Tlaxcala (10), el Distrito Federal (10), Chihuahua (6) y Veracruz (6).

Todos estos números se traducen en problemas concretos. Tres me parecen particularmente alarmantes. Primero la espiral del silencio que gira en torno al tema del estado de la libertad de prensa, resultado de las condiciones provocadas por los grupos del crimen organizado y las acciones de las autoridades, permitiendo a veces la impunidad de las agresiones o siendo parte de éstas otras tantas. Ahora, el gobierno se preocupa por cambiar el lenguaje con que se comunican los hechos y noticias que se transmiten, generando una sinergia en la que participan incluso algunos medios de comunicación, invisibilizando el problema o restándole la importancia y gravedad que en realidad tiene. Pareciera que aunque los medios ven el problema y saben que es incorrecto obviarlo, prefieren dar preferencia en la agenda setting a otros temas.

Por ello es tan relevante la visibilización del problema, su discusión, análisis y la inclusión de distintos sectores como la sociedad civil, los medios de comunicación y el mismo gobierno, para buscar soluciones a los problemas estructurales que permiten este contexto de agresiones. La participación de las universidades, las organizaciones no gubernamentales y los mismos periodistas, es pieza clave para lograr que el tema no sea de unos cuantos y que se socialice a un número mucho más amplio de personas.

El segundo problema, rastreable desde hace algunos años, es el de la auto censura de los medios de comunicación y el abandono de ciertos temas por los periodistas. Ante la incapacidad de las autoridades para garantizar la seguridad de los comunicadores y la presión por grupos del crimen organizado, distintos medios han tenido que recurrir a medidas de auto protección, como el caso de El Zócalo de Saltillo, quien publicó que dejaría de seguir noticias relacionadas con estos grupos tras recibir amenazas del crimen organizado y no encontrar respuesta en el Estado.

Por último, el del incumplimiento de las obligaciones de protección y garantía de los derechos humanos que tiene el Estado, en esta materia. Las condiciones de violencia no han sido controladas para garantizar la seguridad de los periodistas. Por el contrario, muchas veces son las autoridades quienes realizan las agresiones. Los mecanismos de protección a periodistas y personas defensoras de derechos humanos, como el del Distrito Federal, han mostrado ser insuficientes para proteger y garantizar el libre ejercicio de este derecho. La falta de coordinación entre el mecanismo local y el federal, la falta de recursos del primero y el trabajo más por voluntad que por obligación de las entidades vinculadas, son factores determinantes en su fracaso.

México tiene una difícil libertad… y más difícil es cambiar esta realidad. No hay nada que celebrar en este tema, mas que el trabajo que día con día realizan quienes defienden este derecho y quienes lo ejercen más allá del miedo y la represión. Si al final del día concluimos que no hay libertad de prensa, valdría preguntar si es posible decir que hay democracia… y ya no sé si sería una pregunta retórica.

 

[1] Es importante resaltar que en otros dos asesinatos, el de Alonso de la Colina Sordo (Puebla), asesinado en un estacionamiento, y el de Daniel Alejandro Martínez Bazaldúa (Saltillo), no se contabilizan como agresiones aún pues el vínculo de la agresión con el ejercicio periodístico no es claro, por lo que se mantiene en revisión.