Diez riesgos políticos hacia las #Elecciones2024

Redacción Animal Político · 1 de agosto de 2023

Diez riesgos políticos hacia las #Elecciones2024

No es el poder lo que corrompe, sino el miedo. El miedo a perder el poder corrompe a quienes lo ejercen, y el miedo al castigo desde el poder corrompe aún más a quienes están sujetos a él”.

Aung San Suu Kyi

 

La inesperada incursión de la senadora Xóchitl Gálvez a la carrera presidencial alteró como carambola de tres bandas los escenarios de quienes aspiran a encabezar los trabajos del Frente Amplio por México; de quienes buscan coordinar los comités de defensa de la 4T, y el escenario del presidente López Obrador, que lleva más de cinco años con la certeza de que la continuidad de su partido con cualquiera de sus “corcholatas” sería un mero trámite.

El problema es que tales escenarios se construyeron sobre la base de un panorama donde, por el lado oficialista, lo que ha jugado ha sido la altísima popularidad del presidente de la república, y en el otro lado, un frente opositor cuyos líderes dan poca certeza de querer consolidar una candidatura común con la solidez suficiente para hacer frente a lo que se prevé, será una elección de Estado.

Hasta antes de la aparición de la bautizada por el presidente como la “señora X”, el panorama era de un abanico tanto de aspirantes oficialistas como opositores que, al margen de virtudes individuales, no han despertado mayor entusiasmo público para dirigir al país, que el propio.

Ahora bien, el presidente de la república asegura que Xóchitl Gálvez es un “globo desinflado”. Sin embargo, la violencia que le invierte todos los días desde sus conferencias mañaneras lejos de parecer que le resulta desinflada e inofensiva, revela que ese globo no sólo vuela, sino que vuela mucho y, cual partida de béisbol, le urge poncharlo. Se juegan la presidencia, pero en segunda instancia las mayorías parlamentarias y, con ello, el control de la Fiscalía General de la República.

El miedo real del régimen gobernante es perder en 2024 su capacidad para seguir obstaculizando la transparencia, la rendición de cuentas y el acceso a la información pública gubernamental de una gestión pública cuyo manejo sin poder afirmar que sea irregular –porque no es público-, seguro sí ha sido discrecional y muy opaco por lo que, de no justificarse, se juega la libertad si no del presidente, sí de su círculo personal más cercano.

Los antecedentes que preceden al presidente de la república no son sólo de no saber perder, sino de no estar dispuesto a entregar a quien él no reconozca como legítimo, por lo que no escatimará tiempo, esfuerzos personales ni recursos, ni habrá ley ni autoridad que le obstaculice para detener el avance de Xóchitl Gálvez en una primera etapa para que no logre la postulación, y en una segunda para mermar su avance y capacidad de lograr un impacto electoral que fuera irreparable para la 4T.

Para el presidente las elecciones de 2024 sólo serán reconocidas como democráticas si la voluntad popular expresada en las urnas garantiza la continuidad de su partido.

Con base en tales precedentes, se deben advertir algunos riesgos políticos hacia el 2024:

  1. Autoridades electorales se van a tropezar con sus propias resoluciones ilegales. Al haber autorizado realizar actos parecidos a una precampaña fuera de los tiempos legales, el INE y el TEPJF van a anular su control del proceso y su capacidad de aplicar sanciones contra actos o conductas que, aunque no están al amparo de la ley, fueron autorizadas por ellos.
  2. El INE y el TEPJF no tienen mecanismos para sancionar al presidente. Por tanto, el presidente no tiene incentivos para parar, y sí muchos para disminuir el avance e imagen de quienes considere sus adversarios. La violación de leyes será cada vez mayor y sin límites.
  3. Anarquía electoral. Hoy varios aspirantes deberían perder su derecho a ser registrados como precandidatos tanto por violaciones graves a la equidad, como por rebasar el tope de gastos para promoverse en una simulada precampaña. Sin embargo, no va a suceder, con lo que las autoridades enfrentarán los costos de su auto anulación, y un proceso electoral incapaces de poner orden y aplicar (ahora sí) la Constitución y la ley.
  4. Uso político de las fiscalías. El fantasma del desafuero. Con el control de la Fiscalía General de la República, la de delitos electorales y la mayoría en la Cámara de Diputados podrán desde azuzar y quemar públicamente la imagen de Xóchitl Gálvez, hasta fabricarle delitos e inhabilitarla con investigaciones hechas en tiempo récord para que no se pueda registrar.
  5. Presión a líderes del Frente Amplio por México (FAM). Negociar, presionar o perseguir judicialmente a los líderes del frente para que obstaculicen la postulación de Xóchitl Gálvez. Cada vez que necesitan presionar el apoyo del PRI, empiezan los cateos a las propiedades de su líder.
  6. Rompimiento del FAM. Todos quieren su coto. La falta de acuerdos para decidir qué partido postulará a la presidencia y Ciudad de México, puede romper el frente. A pesar de las preferencias, no dejarán que sea sólo el PAN el que postule a la capital y a la presidencia.
  7. Hostigamiento de grupos de choque en eventos de Xóchitl Gálvez. Movilización de grupos “inconformes” con Xóchitl Gálvez para generar la percepción de que ella es rechazada por el “pueblo”.
  8. Fuego amigo en MORENA. La designación de una “corcholata” en un proceso no reconocido como legítimo ni transparente, generará divisiones y filtraciones internas en perjuicio de la imagen gubernamental y de quien sea su candidato oficial. No se debe descartar que alguna de las “corcholatas” desechadas terminará en Movimiento Ciudadano, que podría estar esperando a capitalizar un perfil ya con alcance nacional que le garantice aumentar su porcentaje de votación.
  9. Anulación de elecciones, un balazo en el pie de Morena. No obstante que el partido oficial está arriba en todas las preferencias, ante un resultado electoral cerrado se podrían anular las elecciones por la evidente y sistemática trasgresión del principio de equidad y del uso de recursos públicos tanto para favorecer, como para atacar contendientes.
  10. Violencia política. Las elecciones del 2021 exhibieron un incremento de la violencia política y de participación del crimen organizado en el proceso electoral. El Estado ha demostrado nula capacidad para garantizar la seguridad de personas políticamente expuestas: candidatos, periodistas o líderes sociales amenazados incluso teniendo escoltas, etc. Aunque la seguridad de las y los aspirantes debe ser responsabilidad y la más alta prioridad del Estado mexicano, de resultar candidata, se deberá ponderar la conveniencia de dejar la seguridad personal de Xóchitl Gálvez en manos de las fuerzas de seguridad gubernamentales, y si éstas realmente brindarían garantías suficientes para su absoluta protección.

Hoy que el presidente acusa a otros de fomentar ambientes enrarecidos, no puede evadir que el único responsable de enrarecer el ambiente, de polarizar y de atacar severamente a quien considera adversarios con toda la fuerza del Estado todos los días de su gobierno ha sido él mismo, por lo que advertir riesgos de la conducta que asumirá frente a las elecciones no busca generar una tendencia perversa, exagerada o conservadora, sino sólo advertir las consecuencias de su violencia política.

El presidente es el único responsable de que sus aspirantes oficiales expuestos desde el año 2021 al escrutinio público lleguen al momento estelar de la pelea cargando cinco rounds encima, un capital desgastado, y un cúmulo de violaciones legales que podrían enterrar su proyecto.

Ya es tiempo de que asuma la altísima responsabilidad que tiene como jefe de Estado y líder de un país. De que asuma que los niveles de violencia que ha generado lo hacen responsable hasta de lo que no es responsable. De que vea que todo lo que suceda por su acciones u omisiones será su responsabilidad, y que se acerca aceleradamente el tiempo en que no podrá trasladar a otros el resultado de sus costos, y que irremediablemente más pronto que tarde, tendrá que hacerle frente.

* Jaime Talancón es abogado electoral y constitucionalista, politólogo, analista y consultor en riesgos políticos; conferencista y ajedrecista.