Redacción Animal Político · 20 de mayo de 2019
1) Desde el núcleo de la antigua Unión Soviética, hoy Rusia. Un recuerdo vivo del sufrimiento ante francas resistencias institucionales y de un sector harto desmemoriado de esa sociedad.
Kolyma – La cuna de nuestros miedos
Catarsis, y llamado a la acción desde las redes sociales. Exorcismo colectivo, y bitácora de viaje; en ruso con subtítulos en inglés.
A fines de abril, el superestrella de Internet [y periodista deportivo] Yuri Dud, conocido hasta entonces por sus entrevistas con celebridades y otras figuras públicas de Rusia, sorprendió a sus seguidores y al público al compartir un documental sobre la gélida zona de Kolimá [por su acepción en español] en el lejano noreste del país que es casi un sinónimo de la represión en la era de Josef Stalin. Visitó los lugares donde estaban ubicados los campos de prisión más mortíferos, entrevistando a activistas locales y a historiadores, así como a descendientes de los reclusos del Gulag [acrónimo ruso de la eufemística Administración Central de los Campos Correctivos para Prisioneros].
De acuerdo al testimonio de Dud, el motivo de su visita (algo que contrasta poderosamente con los temas habituales de sus programas) obedece a que encuestas recientes de ciudadanos rusos que tienen de dieciocho a veinticuatro años reflejan que casi la mitad de este sector de la población jamás ha escuchado hablar de los crímenes de Stalin; también, a que la generación de padres de estos mismos jóvenes prefieren no involucrarse en temas públicos y evitar cualquier confrontación con el pasado histórico. El documental parece haber gustado: ha sido visto varias millones de veces, aunque no han faltado defensores del propio Stalin y sus políticas.
2) Mapeo indígena, extracción y representaciones alternativas.
Esta plataforma contribuye a la movilización de una gama muy amplia de formas alternativas de expresión especial con el afán de servir a aquellas comunidades afectadas con herramientas de educación pública y abogacía en la defensa de sus territorios.
3) Camboya: Angkor Wat, hermosa ciudad de los reyes-dioses Khmer: un recorrido virtual, con vistas de 360 grados ‘contemporáneas’ a la época de su mayor florecimiento.
4) Tierra de Resistentes: compendio de defensor@s, comunidades y medios que libran batallas pacíficas –aun a costo de la propias vida- en defensa del Medio Ambiente latinoamericano. La historia completa, en siete capítulos/países.
5) ¿Es el capitalismo –como lo conocemos ahora, en su modalidad más voraz y salvaje y sin correcciones relevantes a la vista en el corto o mediano plazo- de verdad compatible con la protección y rescate de la ecología? Vice ensaya una posible respuesta.
6) Los diez mejores cortos de Charlie Chaplin, por orden de preferencia según MTV. Cortesía Archive.org, multicitado (y emblemático) portal del dominio público. [O en casos de excepción: YouTube*]
https://www.youtube.com/watch?v=ast6629RiVg
Día de Paga (1922)*
https://www.youtube.com/watch?v=N9MrmNqhxts
Armas al Hombro (1918)*
Una Guía completa de todos sus cortos, realizados por el cómico para los estudios Keystone, Essanay y Mutual.
7) Los diez mejores de Buster Keaton (a) Gran Rostro de Piedra, vía IMDB:
8) Un abalorio adicional de los diez trabajos breves de Harold Lloyd, sacados de una lista (que incluye sus incursiones más largas, de las que podría ocuparse otra incursión entropística como esta) y que para el efecto publica Flickchart:
Arriésgate (1918) [V/YouTube]
9) Hablando de cine: aquí una visita -gracias como es costumbre, a YouTube– de un clásico arrumbado, poquísimamente conocido, del séptimo arte alterno nacional.
La Mancha de Sangre (1937): película maldita –extraviada por décadas -pues en esos entonces que duraron sexenios- la obra constituía un presunto ‘atentado contra la moralidad y las buenas costumbres’– en el inventario cinematográfico mexicano de la mutilación y la censura; dirigida por el multifacético Adolfo Best Maugard (1891-1964). [La imagen se pierde en los últimos seis minutos del filme; no así, el audio].
[La cinta…] está conformada por una serie de imágenes cautivadoras. Aunque tiene una primera apreciación puede hacerla pasar como una película rudimentaria, la película posee los atributos cinematográficos que minimizan sus imperfecciones. Por encima de todo el relato, predomina el ojo curioso e inquieto del director Adolfo Best Maugard, cuya formación en las artes plásticas se manifiestan en esa abierta curiosidad por el ambiente sórdido y colorido de este antro de mala muerte, el que retrata con la lente de un documentalista que hurga en cada rincón del escenario …
Maugard teje esta trama folletinesca con el oficio de un realizador que está experimentado con las imágenes pero también con la idea, de retratar con desprendimiento moral una atmósfera mórbida y una circunstancia truculenta, probablemente debida a ciertas influencias del cine europeo (G.W. Pabst, Jean Vigo y especialmente Sergei Eisenstein, con quien se relacionó estrechamente cuando el director soviético filmó la inconclusa ¡Que Viva México!).
Luego de esta producción, Best Maugard fue vetado de por vida y nunca más volvió a filmar. Después de un modesto estreno, en 1943, La Mancha de Sangre fue rescatada a inicios de los años noventa por la Filmoteca de la UNAM gracias a una copia encontrada fortuitamente.
y 10): Un compendio final de quince fotos vistosas a color, que captan quince olas en el preciso instante de su rompimiento sin los ‘beneficios’ directos del sargazo u otras variantes de contaminación perpetua, como las isletas y archipiélagos gigantescos de plástico, debidamente acreditado hasta en el fondo más insondable de los océanos. Vía Nation.mx
Diez humildes sugerencias: posibles antídotos, contra la ponzoña neofascista de los trumpolsonaros.