Diáspora en EUA y realidades sobre la deportación

blogeditor · 16 de diciembre de 2016

Diáspora en EUA y realidades sobre la deportación

Por: Eunice Rendón (@eunicerendon)

Mucho se ha escuchado y alarmado acerca de las promesas de campaña del Presidente electo de los Estados Unidos, Donlad Trump. En especial, sobre la amenaza de deportación masiva de nuestros connacionales que radican en el vecino país del norte, en esta columna ponemos de manifiesto la perspectiva y la realidad en datos sobre el fenómeno de los flujos migratorios y el regreso.

 

Es indiscutible que el tono, modos y lenguaje que ha utilizado el presidente electo, Donald Trump, durante su campaña es de temer y genera indignación. Sin embargo, en el tema de las deportaciones -en el que promete regresar a millones de connacionales- es importante dimensionar y observar que no es la primera vez que México ve este fenómeno. En los últimos diez años la dinámica migratoria se ha modificado de manera importante, de tal forma que hoy son más los mexicanos que regresan que los que se van. No debemos olvidar que el mandato del presidente Obama simboliza el periodo en el que más mexicanos han retornado de manera obligatoria y voluntaria a nuestro país. Según datos del Instituto Nacional de Migración, alrededor de 3.8 millones de mexicanos fueron deportados de 2007 a la fecha. Asimismo, la Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica del INEGI calcula que entre 2009 y 2014 cerca de un millón de mexicanos y sus familias regresaron a nuestro país de manera voluntaria. En lo referente a estos últimos, el 45.7 % de ellos regresa por motivos de reunificación familiar, el 20.5% por falta de empleo y el 11.7 % por termino de estudios.

En lo referente a las promesas de Trump, es importante recalcar que no hay más de un millón de mexicanos con antecedentes penales y según datos del gobierno mexicano, no más de 60 mil connacionales indocumentados y presos cada año, por lo que para cumplir con las metas de Trump se va a requerir criminalizar y perseguir la indocumentación. Adicionalmente, habrá que ver los costos y logística que se requiere para la operación, detención, procesamiento judicial y deportación de estas personas y si eso es verdaderamente efectivo. Seguramente cumplirá con algunas de estas deportaciones sobre todo para quedar bien con su electorado más duro, sin embargo, las dimensiones del número de deportados están por verse. Otra de las amenazas realizadas por el presidente electo Trump ha versado sobre los dreamers, aquellos jóvenes que, siendo muy pequeños, sus padres se los llevaron a Estados Unidos y han crecido en ese país. Estos jóvenes están perfectamente ubicados debido al estatus migratorio especial que se les otorgó durante la presidencia de Obama -DACA (Acción diferida para los llegados en la infancia). Respecto de las amenazas contra estos jóvenes, muchas han sido las manifestaciones de apoyo de diversos sectores de la sociedad, academia y legisladores estadounidenses para que no se afecte a estos soñadores binacionales, valiosos y que representan puentes entre ambas naciones.

Para visualizar y atender los retos que se vienen para nuestra gente en Estados Unidos, y para aquellos que regresan a nuestro país, es fundamental comprender de manera integral las características y patrones de la migración y los perfiles de nuestros migrantes. Se requiere un análisis profundo y diferenciado. Entre los 35 millones de personas de origen mexicano que forman parte de nuestra diáspora, muchas son las diferencias entre aquellos que llegaron a Estados Unidos y se conocen como de primera generación, los dreamers o DACA- de aquellos que ya nacieron en territorio americano y son hijos de padres mexicanos, conocidos como mexicanos de segunda o tercera generación.

Asimismo, y ante la situación de incertidumbre, depresión y discriminación que nuestros migrantes están viviendo, es menester analizar el impacto que tendrán las políticas prometidas por Trump en caso de ser implementadas, ya que seguramente no tendrán el mismo efecto en California que en Nevada o Arizona y en las diversas regiones del vecino país del norte y las posibles implicaciones de esto en el retorno. En lo que a la acción gubernamental refiere, desde 2012 existe un programa llamado Somos Mexicanos coordinado por la Secretaría de Gobernación y con vocación transversal, cuyo propósito es precisamente atender a aquellos mexicanos que regresan. Si bien se han logrado avances relevantes en este sentido, como que hoy sean once puntos fijos en la frontera más tres vuelos semanales a la Ciudad de México, los sitios precisos en los que regresan a los connacionales y no a cualquier hora y lugar como se hacía anteriormente. Para mejorar la reinserción de nuestros connacionales en retorno debemos planear mejor su llegada desde Estados Unidos, fortalecer las acciones intersecretariales de dicho programa para mejorar su readaptación social, económica y cultural e incluso analizar qué polos o estados son los que por su dinámica económica tienen la capacidad de absorberlos.

Finalmente, el retorno de nuestros connacionales representa un reto pero también es una oportunidad. Nos enfrentamos por un lado a la necesidad de garantizar su reinserción familiar, cultural e identitaria, pero por el otro estamos ante la oportunidad de aprovechar las habilidades, vínculos y capital adquirido por nuestros connacionales para México. Además, el 86 % de los que regresan se encuentran en edad laboral y muchos de ellos cuentan incluso con ahorros que pudieran en determinado momento ser utilizados como inversión productiva en proyectos de este lado de la frontera.

Los migrantes son fuertes y son resilientes. Las dificultades que han pasado (desde separarse de sus familias y lugares de origen, como los sufrimientos y pasajes para ir al otro lado), los retos para ganarse un espacio y construir un proyecto de vida desde cero para cumplir el sueño americano los han fortalecido. Pero además son mexicanos que han aportado al crecimiento tanto de Estados Unidos como el de México. Es por ello que ante la coyuntura debemos transitar hacia esquemas planeados de retorno (tanto voluntario como involuntario) al tiempo de medir y construir perfiles de habilidades, certificar conocimientos y experiencia adquiridas por los migrantes en Estados Unidos, y conectarlos con la demanda laboral, académica o social en México para aprovechar el capital humano tan valioso que representan nuestros migrantes.

 

Eunice Rendón es doctora en políticas públicas por Sciences-Po París y experta en prevención de la violencia, seguridad y comunidades migrantes y en situación de vulnerabilidad. Es investigadora SNI I del CONACYT. Ha trabajado en organismos internacionales y en prevención de la violencia desde diversas instituciones de gobierno como la Secretaría de Salud y la Secretaría de Gobernación. Asimismo, el último año fue directora del Instituto de los Mexicanos en el Exterior.