Claudia Ramos · 8 de febrero de 2026
La compra consolidada de insumos para la salud no comienza cuando se publican las bases de licitación ni cuando se adjudican contratos multimillonarios. Empieza mucho antes, en un terreno menos visible, pero decisivo: la definición de las bases. El portal de discusión pública habilitado por la Secretaría de Salud abre, al menos formalmente, un espacio para que proveedores, especialistas y actores del sector incidan en las reglas del juego de la próxima megacompra.
Difusión y discusión pública de las Compras Consolidadas de Medicamentos e Insumos Médicos del Sector Salud es una plataforma que durante 45 días ha sido la ventana donde la Secretaria de Salud ha expuesto sus pretensiones como responsable en la figura de agente técnico y de control de las necesidades del sistema de salud, así como la responsabilidad de la compra consolidada.
El dialogo estratégico es el marco normativo que obliga a las dependencias a publicar un aviso previo, con información mínima sobre la intención de contratación y las condiciones generales del procedimiento. Sin embargo, también abre la puerta a un diálogo sin definición técnica plena: si la autoridad no logra identificar especificaciones, cantidades o condiciones de entrega, basta con describir de forma general la necesidad. Así, el diálogo puede arrancar no como contraste de propuestas, sino como sustituto del diseño institucional que debería anteceder a la compra.
Un espacio previo a la licitación en la nueva ley de adquisiciones, donde la premisa es “la nueva gerencia pública” enmarcada en “un gobierno abierto”, establece una mesa de cordialidad institucional y acercamiento de la contratación pública.
Pero siempre hay un “pero”: el debate público sobre las condiciones solicitadas por el responsable de la compra consolidada no garantiza una mejor compra, pero sí revela el modelo de gobernanza que el Estado está construyendo para el abasto de salud: uno más abierto en el discurso, aunque todavía cargado de inercias técnicas, riesgos operativos y tensiones regulatorias que ya han pasado factura en procesos anteriores. Y nos lleva al siguiente análisis de la compra consolidada.
1. La intención y la acción de la mesa de dialogo. Aquí se define:
2. El portal de discusión: apertura, pero con límites. Qué significa realmente abrir comentarios:
3. Las señales que manda el dialogo estratégico
4. Gobernanza del abasto: ¿aprendizaje o repetición? La compra consolidada como política pública:
5. El dilema de fondo. Más diálogo no necesariamente implica mejores resultados. Sin ajustes estructurales, la discusión corre el riesgo de ser:
La discusión pública en la figura de diálogo estratégico que otorga la nueva Ley de Adquisiciones es un paso relevante hacia una mayor apertura en las compras públicas de salud. Sin embargo, su efectividad dependerá de que las observaciones recibidas se traduzcan en reglas claras, viables y técnicamente sólidas. El reto no es solo abrir el diálogo, sino demostrar que este incide realmente en el diseño final de la compra consolidada y, con ello, en la garantía del abasto oportuno y eficiente.
El impacto de la real certidumbre del sistema de salud es por un lado un abasto oportuno, con insumos de calidad en tiempo y forma. En tanto que la mesa institucional tiene como objetivo que las reglas cumplan un orden en la administración pública en cuanto a generación de órdenes de suministro, fechas de entrega, y lo más complicado: alinear en la administración y fianzas públicas (los pagos a los proveedores) a un cada vez más desprestigiado IMSS BIENESTAR.
* José Luis García Rodríguez es presidente de la Asociación Mexicana para la Distribución Institucional de la Salud, A. C. (@ASMEDISmx).