blogeditor · 23 de junio de 2020
Me dirijo a los encargados actuales de la política económica, en particular la fiscal.
Mi objetivo es dar argumentos para que el gobierno implemente hoy una mayor ayuda fiscal a trabajadores y empresas, financiada con deuda. La deuda podría ser interna, o podría activarse la Línea de Crédito Flexible (LCF) que México tiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Lo anterior requeriría una reforma fiscal a implementarse en 2021 o 2022, para pagar la nueva deuda.
Los economistas cercanos al presidente han dado los siguientes argumentos en contra de adquirir más deuda:
A continuación analizo cada uno de estos argumentos.
Los mercados penalizarían sobre todo un crecimiento sostenido del cociente de deuda, no un incremento de una sola vez en respuesta a la crisis. Es cierto que en el sexenio de Peña Nieto hubo un incremento constante en el cociente de deuda. Las calificadoras de deuda señalaron que eso podría tener un efecto negativo sobre la calificación crediticia del gobierno. Por tanto desde 2017 hubo medidas de austeridad para frenar el crecimiento del cociente. El gobierno actual heredó un cociente aproximadamente igual a 45%, y ahí lo mantuvo en 2019.
México tiene un espacio fiscal limitado, pero es posible incrementar el cociente de deuda, bajo condiciones claras. En entrevista reciente Alejandro Werner, Director para el Hemisferio Occidental del FMI, afirmó que México tiene un espacio fiscal mediano. A mí parecer, las condiciones bajo las cuales es posible aumentar el cociente de deuda son:
En cuanto a la fuente del endeudamiento, en general la deuda podría ser interna o externa. En mercados privados internacionales México pagaría tasas altas, pero la LCF del FMI requiere una tasa de interés baja de 1.15%. (Habría que tomar en cuenta las fluctuaciones del dólar.) Es cierto que México, en mercados privados, paga tasas mucho más altas que países desarrollados como Estados Unidos y Alemania. La prima de riesgo que paga México alcanzó un máximo histórico a principios de este año. Pero México puede solicitar los recursos de la LCF, pagando una tasa de interés baja. Además, la cantidad de recursos disponibles para México es grande, por 61 mil millones de dólares. Esa cantidad es igual a 5.6 puntos porcentuales del PIB nominal de 2019. La respuesta de política fiscal en México ha sido mucho menor, de 0.4% del PIB. No estoy proponiendo que se use toda la LCF. Estoy señalando la magnitud de los recursos disponibles.
Los datos indican caídas mayores a las que esperan los economistas cercanos al presidente. En los Pre-criterios de Política Económica publicados por Hacienda se reporta una contracción de -2.9% como la usada para los cálculos de finanzas públicas. Por otra parte, en entrevista reciente el Subgobernador del Banco de México Gerardo Esquivel dijo que no espera una contracción de 8% o más como lo hacen los analistas privados.
En contraste, la información reportada la semana del 8 de junio apunta a una contracción muy grande de la economía, como han pronosticado tanto analistas privados como organismos internacionales. Los datos del sector industrial y de generación de empleo registrado por el IMSS mostraron caídas históricas. La encuesta que realiza el Banco de México reportó para mayo una mediana de -8%. De acuerdo a México ¿cómo vamos? en esa semana el pronóstico del FMI era de -6.6%, el del Banco Mundial de -7.5%, y la OCDE daba un rango entre -7.5 y -8.6.
Debemos usar el endeudamiento para evitar la caída del gasto en consumo de los hogares con menores ingresos, proteger el empleo, y para evitar que al menos ciertas empresas pasen de problemas de liquidez a insolvencia. El Secretario de Hacienda Arturo Herrera dijo en el pasado que teníamos escudos para proteger a la economía, incluyendo la LCF. Es momento de usarlos. En el pasado el Secretario también dijo que había que hacer política contracíclica en época de recesión. El gobierno sí está implementado una, pero muy pequeña.
El gobierno ha tomado varias medidas para evitar el uso de más deuda, pero dada la contracción serán insuficientes. El gobierno ha recurrido a la liquidación de fideicomisos, a un mayor esfuerzo para reducir la elusión y evasión fiscales, y a una contención del gasto (austeridad). En el Comunicado de finanzas públicas a abril de 2020 de la Secretaría de Hacienda vemos que el ingreso por IVA sí está por arriba de lo programado. Una pregunta importante es por qué. La recaudación por ISR está por debajo. En ingresos no tributarios vemos aproximadamente 96 mil millones de pesos por arriba de lo programado. Esto proviene de la liquidación de fideicomisos. Pero esta fuente de recursos está demostrando ser mediana, además de solamente poder usarse una sola vez. En cuanto al gasto total, vemos que está aproximadamente 47 mil millones de pesos por debajo de lo programado, en particular debido a un menor gasto programable. La estrategia será la misma de 2019, contener el gasto hasta fines de año.
En este esfuerzo por un diálogo con argumentos, mis propuestas son:
* El Dr. Felipe Meza Goiz es profesor del ITAM e investigador del CAIE en temas de política monetaria, macroeconomía internacional y productividad. En 2009 recibió el Premio Kenneth J. Arrow para Economistas Junior por Berkeley Electronic Press. Recibió el 2ndo Lugar en el Premio Banamex de Economía 2015. Obtuvo su licenciatura en Economía en el ITAM y su Doctorado en Economía en la Universidad de Minnesota. Es miembro del grupo de expertos de México, ¿Cómo Vamos?