Redacción Animal Político · 14 de noviembre de 2024
La Organización Panamericana de la Salud define a la diabetes como una enfermedad metabólica crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre (o azúcar en sangre), que con el tiempo provoca daños graves en el corazón, los vasos sanguíneos, ojos, riñones y el sistema nervioso.
Cada 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, fue establecido en 1991 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de la Diabetes (FID) como una respuesta a la creciente preocupación sobre la amenaza que esta enfermedad representa para la salud pública a nivel mundial. En aquella época en nuestro país, de acuerdo con el Anuario de Morbilidad de la Secretaría de Salud, esta enfermedad presentaba una incidencia de 193 casos por cada 100 mil habitantes y era la novena causa de muerte en México.
Han pasado 33 años desde que se instauró este día para concientizar a la población y avanzar en la prevención y control de la diabetes. Pese a ello, la información disponible es alarmante: tan sólo entre 1991 y 2023 los casos de diabetes han crecido en 223 % al pasar de 168,655 casos en 1991 a 545,260 en 2023. Y el año pasado, de acuerdo con datos del INEGI, significó la segunda causa de muerte en México al cobrar la vida de 110 mil 059 personas, es decir 13 % de las muertes registradas durante el año 2023.
Mientras esto sucede, el sistema de salud en México parece rezagarse en la detección y tratamiento de los distintos tipos de diabetes presentes en la población. Según cifras del Sistema de Información de la Secretaría de Salud, las pruebas de detección de diabetes han disminuido drásticamente ya que mientras en 2016 se aplicaron más de 11 millones, para 2023 solo fueron realizadas 4.6 millones de pruebas, una caída de 60 % en los últimos 7 años. Esto provoca que muchos casos no sean diagnosticados y tratados a tiempo por lo que cuando son detectados las complicaciones son aún mayores.
Cabe aclarar que existen tres tipos de diabetes. La tipo 1, conocida también como diabetes juvenil porque se presenta en edades tempranas, es una afección en la que el páncreas produce poca o nula insulina por sí mismo. La tipo 2, la más común y generalmente detectada en edad adulta, ocurre cuando el cuerpo se vuelve resistente a la insulina o no produce la suficiente. La gestacional, presente en mujeres embarazadas cuyos valores de glucosa en sangre están por encima de lo normal pero por debajo de los identificados en la tipo 1, que produce mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo y el parto.
Este rezago en la detección afecta principalmente el diagnóstico de la diabetes tipo 1, ya que en una década (2013-2023) se han diagnosticado 50 % menos casos de este tipo. Mientras que para la diabetes gestacional el número de detecciones ha aumentado en 195 %, y 13 % las correspondientes al tipo 2. Situación alarmante si lo que se busca es prevenir y controlar la diabetes en sus etapas tempranas.
Por eso, en el Día Mundial de la Diabetes, es crucial no solo reflexionar sobre la creciente prevalencia de esta enfermedad, sino también demandar políticas de salud efectivas. La diabetes ha mostrado un crecimiento exponencial en las últimas décadas, y enfrentarla requiere acciones integrales que permitan mitigar los daños que causa en la población.