Redacción Animal Político · 16 de junio de 2023
En el marco del 8° Aniversario de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores y del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez.
Colaborar en este espacio tiene la intención de compartir unas pequeñas líneas para exhortar e invitar a la sociedad a construir un mundo mejor para las vejeces, con la responsabilidad que tenemos con un grupo que necesita solamente respeto a sus derechos, pero sobre todo para hacer un llamamiento a la urgencia de avanzar en acciones para mejorar nuestro trato hacia las personas mayores en nuestro país. Para ello quiero hacer una pequeña reflexión en torno a esta fecha tan importante.
Empecemos primero por el concepto de “vejez”, entendido como “construcción social de la última etapa del curso de vida”, que es creado a través de las generaciones donde interviene en muchos sentidos el imaginario colectivo de cómo es o como debe ser el grupo etario, cargado a veces de prejuicios o falsedades que no necesariamente tienen que ver con la realidad. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud nos indica cuáles son los estereotipos discriminatorios que se dan por hecho en las personas mayores: “con frecuencia se da por supuesto que las personas mayores son frágiles o dependientes y una carga para la sociedad”. En el caso de la población mayor refiere que es un grupo heterogéneo y que: “no hay una persona mayor «típica». Algunos octogenarios tienen unas facultades físicas y psíquicas que nada tienen que envidiar a las de muchos veinteañeros. Otras personas, en cambio, sufren un deterioro considerable a edades mucho más tempranas”.
Entonces referirse a los “viejos” como un grupo que tiene las mismas características es un error que se repite constantemente; por tanto, es necesario tener precaución de no confundir discapacidad, enfermedad y vejez. Sigamos ahora con la definición de “envejecimiento” como “proceso gradual que se desarrolla durante el curso de vida y que conlleva cambios biológicos, fisiológicos, psicosociales y funcionales de variadas consecuencias, las cuales se asocian con interacciones dinámicas y permanentes entre el sujeto y su medio”. A lo anterior habría que agregar que toda persona desde que nace comienza con el proceso de envejecimiento y que no inicia al cumplir los 60 años; esto nos obliga a reflexionar que el “envejecimiento” nos acompaña en todas las etapas de nuestras vidas. Por último, me gustaría referirme a los conceptos que de manera novedosa, complementa los conceptos anteriores y logra un punto medio, conciliando un estado ideal para las personas que se encuentran en el grupo de edad de los 60 años y más: el “envejecimiento activo y saludable”, el cual nos dice de manera específica que se “optimizan las oportunidades de bienestar físico, mental y social, de participar en actividades sociales, económicas, culturales, espirituales y cívicas, y de contar con protección, seguridad y atención, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable y la calidad de vida de todos los individuos en la vejez, y permitirles así seguir contribuyendo activamente a sus familias, amigos, comunidades y naciones”. El concepto de envejecimiento activo y saludable se aplica tanto a individuos como a grupos de población.
Con el objetivo de garantizar los derechos de las personas mayores y promover una vida libre de discriminación y de violencia por motivos de edad, y con el fin de reconocer las “valiosas contribuciones actuales y potenciales de la persona mayor al bienestar común, a la identidad cultural, a la diversidad de sus comunidades, al desarrollo humano, social y económico y a la erradicación de la pobreza”, se presenta una manera diferente de plantear el concepto de la vejez y se traslada hacia una visión complementaria de lo que la sociedad entiende del “problema”, impulsando a valorar la contribución social de las personas mayores y sobre todo a retomar como prioridad las necesidades básicas que un ser humano tiene por su condición biológica de envejecimiento. Así es como los gobiernos, las empresas y toda persona que tenga trato directo con la persona mayor tiene obligación a procurarle trato digno centradas a su persona y sus necesidades personales o de grupo.
El reconocimiento de su persona como sujeto a derechos; la visibilidad de sus necesidades e intereses; su empoderamiento; la creación de espacios de participación y organización; la erradicación de barreras arquitectónicas para la promoción de la accesibilidad a los espacios de su elección; la consideración de la opinión en la elaboración de planes y programas para el mejoramiento de sus comunidades; la participación en la toma de decisiones, y la formación de liderazgos que representen sus intereses en las instancias correspondientes con sus respectivos procedimientos institucionales. Por ejemplo, participación en espacios institucionales, es decir, en puestos de elección popular de la administración pública, tanto a nivel federal, estatal, municipal y en puestos directivos en empresas públicas y privadas, participación en la sociedad civil a través de organizaciones comunitarias y vecinales así como organismos no gubernamentales, o también participación política en movimientos sociales. La participación social y política es una forma como las personas mayores encuentran o consiguen trasformar su entorno social, sobre todo individual, pero lo más importante, se quitan prejuicios violentos y discriminatorios que no hacen sino restar participación y opinión a este grupo etario. Existe la intención de cambiar el paradigma del envejecimiento y la vejez, este cambio de paradigma pretende transformar la manera en cómo se construyen imágenes en positivo de los grupos etarios, se plantean nuevas maneras de contribuir a sus necesidades específicas, y atiende al grupo poblacional a verse de manera positiva ante lo público y lo privado. Ante todo se pretende tener en la sociedad una imagen positiva de la vejez y el envejecimiento sin discriminación y violencia.
* Miguel Ángel Miranda Domínguez es sociólogo, miembro de la Asamblea Consultiva del COPRED, Coordinador del Programa Universitario para Personas Mayores UAM-Xochimilco y miembro del “Comité Intersectorial México por la Convención de los Derechos de las Personas Mayores”.
Nota al pie: Las referencias son utilizadas del documento de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, aprobada el 15 de junio de 2015 por los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos. El 28 de marzo de 2023, la Misión Permanente de México depositó el instrumento de adhesión de la “Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores” en la sede de la OEA en Washington, D. C., Estados Unidos.