Día Internacional de las Personas con Discapacidad: reconocer derechos y derribar barreras

Claudia Ramos · 30 de enero de 2026

Día Internacional de las Personas con Discapacidad: reconocer derechos y derribar barreras

Cada 3 de diciembre, el mundo conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, una fecha destinada no solo a visibilizar a este sector de la población, sino también a reflexionar sobre los retos que aún persisten para lograr una sociedad verdaderamente inclusiva. A nivel global, las personas con discapacidad representan aproximadamente el 16 % de la población, lo que significa que este día es relevante para mil 300 millones de personas que continúan enfrentando desigualdades estructurales.

La importancia del día radica en recordar que la discapacidad no es un atributo individual, sino el resultado de la interacción entre las características de una persona y las barreras del entorno. Hoy, estas barreras siguen presentes en múltiples dimensiones: desde la infraestructura pública hasta los sistemas educativos, desde los entornos laborales hasta los procesos de salud y participación social. Para muchas personas con discapacidad en el mundo, la exclusión no se manifiesta únicamente en la falta de accesibilidad física, sino también en actitudes, prejuicios y prácticas sociales que impiden una vida plena.

Este día invita a gobiernos, instituciones, empresas y comunidades a replantear la manera en que diseñan políticas y espacios. Impulsa la conversación sobre accesibilidad universal, ajustes razonables, igualdad de oportunidades y derecho a la participación. También es un recordatorio de que la inclusión no debería ser un discurso anual, sino un compromiso permanente.

México: avances pendientes y barreras persistentes

En México, las personas con discapacidad continúan enfrentando retos que limitan su acceso a derechos básicos. Las barreras se encuentran desde el inicio del ciclo de vida: niñas, niños y jóvenes con discapacidad suelen encontrarse con sistemas educativos que carecen de accesibilidad, apoyos adecuados, materiales inclusivos o personal capacitado. Como resultado, la permanencia y el acceso a niveles educativos superiores siguen siendo desafíos constantes.

En el ámbito laboral, las oportunidades siguen siendo limitadas. Muchas empresas carecen de procesos de selección inclusivos, entornos accesibles o políticas que reconozcan el valor del talento con discapacidad. Esto provoca que miles de personas no puedan desarrollar su autonomía económica ni construir trayectorias profesionales estables.

El transporte también representa un obstáculo diario. La falta de infraestructura accesible, unidades adaptadas, señalización adecuada y capacitación al personal del transporte público hace que desplazarse continúe siendo, para muchos, un reto que afecta directamente su acceso al trabajo, la educación y la vida comunitaria.

La accesibilidad física y digital, aunque avanza lentamente, sigue siendo insuficiente. Sitios web, edificios públicos, centros de salud, espacios culturales o de recreación suelen no contemplar ajustes razonables. A ello se suma un desafío adicional: el desconocimiento o falta de respeto a los derechos de las personas con discapacidad, lo que se traduce en discriminación, exclusión y vulneraciones cotidianas.

Pero estas barreras no afectan por igual a todas las personas. Es crucial reconocer la interseccionalidad que vive la comunidad con discapacidad: género, edad, origen étnico, orientación sexual, condición socioeconómica y tipo de discapacidad marcan diferencias significativas en el acceso a derechos. Una mujer con discapacidad puede enfrentar doble o triple discriminación; una persona indígena con discapacidad puede encontrar mayores obstáculos en salud y educación; una persona con discapacidad psicosocial puede experimentar estigma en múltiples entornos. Por ello, exigir igualdad no puede limitarse a una sola dimensión, sino que debe reconocer todas las capas que atraviesan las experiencias de vida.

Un llamado necesario

En este Día Internacional, millones de personas con discapacidad en México y el mundo exigen que sus derechos sean respetados y garantizados de manera plena. No se trata de pedir concesiones, sino de reclamar condiciones equitativas para vivir, participar, trabajar y decidir. La inclusión no es un favor ni un gesto de buena voluntad: es una obligación ética, social y legal.

Avanzar hacia un país más accesible, más justo y más consciente del valor de la diversidad requiere el compromiso colectivo de instituciones, empresas y sociedad civil.

Porque la discapacidad forma parte de la diversidad humana y reconocerla dignifica, transforma y construye un país donde todas las personas puedan vivir con libertad, respeto y oportunidades reales.

* Martha García es fundadora y coordinadora general del Movimiento de Personas con Discapacidad e integrante de la Asamblea Consultiva del Copred.