CISS · 29 de octubre de 2026
Por Lourdes Jiménez Brito*
Desde 2023, la Asamblea General de las Naciones Unidas, por iniciativa de diversos países, entre ellos México, estableció el 29 de octubre como el Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo. Aunque esta conmemoración es reciente, los esfuerzos por visibilizar y reconocer la importancia de los cuidados forman parte de una lucha de larga data. Pero ¿por qué esta fecha debería importarnos a todas las personas?
Si estás leyendo esta columna es muy probable que cuentes con capacidades, habilidades y conocimientos que hoy forman parte de tu vida cotidiana, por ejemplo, leer y escribir. Para desarrollarlos, seguramente hubo personas que te procuraron cuidados a lo largo de tu vida. Alguien preparó tus alimentos cuando todavía no podías hacerlo, mantuvo tu ropa y tu casa limpias, hizo las compras y se encargó de cientos de tareas domésticas que, repetidas una y otra vez durante muchos años, contribuyeron a que pudieras crecer, aprender y construir tu propio proyecto de vida.
Alguien te cuidó. Y es muy probable que haya sido una mujer: tu abuela, tu mamá, una tía, tu pareja, una hermana mayor, una vecina o incluso alguna otra mujer de tu comunidad.
De acuerdo con la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC) de 2022, en México, el 75.1 % de las personas que declararon brindar cuidados en su propio hogar o a otros hogares fueron mujeres. Por su parte, la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) de 2025 señala que las mujeres dedican, en promedio, 39.7 horas semanales al trabajo no remunerado de cuidados. Es decir, casi 40 horas a la semana, el equivalente a una jornada laboral completa, pero sin remuneración, sin las prestaciones asociadas a un empleo formal y, muchas veces, con escaso reconocimiento familiar y social.
Precisamente por ello se estableció este Día Internacional, para sensibilizar sobre la importancia de los cuidados y el apoyo como parte fundamental del sostenimiento cotidiano de la vida, así como para promover el reparto igualitario de estas responsabilidades entre mujeres, hombres, Estado, familias, sector privado y comunidades.
Cuando las mujeres asumen la mayor parte de las tareas de cuidado, o son las únicas responsables de realizarlas, sus posibilidades de disponer de tiempo propio, participar en el mercado laboral, continuar estudiando o desarrollar otras actividades de su elección se ven fuertemente condicionadas. Reconocer esta desigualdad es indispensable para avanzar hacia una organización social de los cuidados más justa e igualitaria.
Quizás una de las mejores maneras de conmemorar este día sea hacernos dos preguntas: ¿quiénes han hecho posible, a través de sus cuidados, la vida que hoy tenemos? Y, sobre todo, ¿qué estamos haciendo para que cuidar y recibir cuidados sean responsabilidades más justas y compartidas?
En la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS), la agenda de políticas de cuidados forma parte de nuestras áreas prioritarias de trabajo y cooperación regional. Desde este espacio hemos promovido debates e intercambios nacionales y regionales entre distintos actores, con el propósito de contribuir a generar las condiciones necesarias para el ejercicio efectivo del derecho humano al cuidado.
Como parte de este trabajo, participamos en el proceso de Opinión Consultiva ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (OC-31/25), mediante la cual se establecieron el contenido y alcance del derecho al cuidado, así como una serie de estándares para orientar su cumplimiento por parte de los Estados. En su argumentación, la Corte retomó nuestra Declaración N.º 115 (2023) para reconocer que tanto las tareas de cuidado remuneradas como las no remuneradas constituyen formas de trabajo, y que quienes las realizan deben tener acceso a prestaciones de seguridad social.
Asimismo, la CISS forma parte del consorcio que organiza cada año el Encuentro Nacional “El futuro de los cuidados en México”, un espacio interinstitucional e intersectorial que reúne a representantes de gobiernos, sociedad civil, comunidades, academia y organismos de cooperación internacional para intercambiar experiencias y contribuir al desarrollo e implementación de programas, políticas y sistemas de cuidados en el país.
Estas acciones forman parte de un esfuerzo sostenido por ampliar la comprensión colectiva de los cuidados como una necesidad profundamente humana, un trabajo que puede ser remunerado o no remunerado y un derecho humano de todas las personas. Reconocer estas tres dimensiones resulta fundamental para construir políticas públicas que protejan tanto a quienes necesitan cuidados como a quienes los proporcionan.
Este Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo nos invita a reconocer una verdad sencilla, pero al mismo tiempo fundamental: que ninguna persona llega a ser quien es sin haber recibido cuidados de otras. Nuestra autonomía y nuestros proyectos de vida se construyen y sostienen sobre el tiempo, el trabajo y el esfuerzo de quienes nos han cuidado.
Reconocerlo es importante, pero también lo es transformar ese reconocimiento en responsabilidades compartidas, políticas públicas y condiciones dignas para el ejercicio efectivo de nuestros derechos, en especial el derecho humano que tenemos todas las personas a cuidar, a recibir cuidados y al autocuidado. Se trata de avanzar hacia una sociedad en la que cuidar no sea una fuente de desigualdad y recibir cuidados no dependa exclusivamente de las posibilidades de cada familia.
Garantizar que ninguna persona tenga que sacrificar sus derechos para cuidar y que nadie quede sin cuidados es una responsabilidad colectiva que ya no podemos seguir postergando.♦