Día de las Infancias Trans: memoria, presente y futuro compartido

Redacción Animal Político · 27 de octubre de 2025

El 29 de octubre, Día de las Infancias Trans en México, es una fecha para hacer memoria y reafirmar una convicción que nos sostiene: los derechos deben reconocerse y garantizarse por el Estado, y cuando eso no sucede, los defendemos colectivamente.

Hace cinco años, en el Registro Civil de El Salto, Jalisco, se vivió un acto de justicia social. Por primera vez, las niñeces y adolescencias trans vieron reflejadas sus identidades en documentos oficiales.

Fue un logro profundamente compartido, tejido entre afectos, convicciones y activismos. Las familias, infancias y adolescencias trans y no binaries, junto a organizaciones y colectivas de todo el país, sostuvieron el trabajo que lo hizo posible.

Entre abrazos, miradas cómplices y lágrimas contenidas, las familias fueron saliendo con las actas de nacimiento corregidas de sus hijas, hijos e hijes. Fue un día de justicia y de orgullo colectivo: una reparación largamente esperada, hecha posible por la lucha y el amor compartido. Ese día no solo cambió papeles, sino que se entrelazó con las luchas que vinieron antes y con las que seguimos sosteniendo hoy.

Sin embargo, en la actualidad vemos cómo se intenta limitar lo logrado. Los derechos que tantas personas han impulsado, hoy enfrentan resistencias que nos obligan a volver a explicar, una y otra vez, que el derecho a la identidad debe ser respetado y está avalado por los más altos estándares internacionales y nacionales. Defenderlo no es una opción: es una obligación de los Estados y una responsabilidad colectiva.

Muchas niñeces y adolescencias trans y no binaries aún enfrentan exclusión en las escuelas, los registros, los sistemas de salud y distintos espacios de la sociedad. Los discursos de odio intentan borrar lo que ya es visible: su existencia y su resistencia.

Frente a este contexto, necesitamos más que nunca articularnos desde los activismos y entrelazar las luchas, pero también apelar a cambios en las familias, las amistades y los espacios donde aprendemos y compartimos. Es desde ahí, desde lo cotidiano, donde entendemos que las transformaciones verdaderas no pueden sostenerse solo en la voluntad individual.

Lo que hemos defendido y construido desde los afectos, las familias y los movimientos sociales debe traducirse en entendimiento y aprendizaje compartido, en causas comunes que generen acciones y en políticas públicas que garanticen entornos educativos inclusivos y libres de violencias.

El ámbito educativo ocupa un lugar central en esa transformación colectiva. A lo largo del tiempo, muchas escuelas no solo han transmitido conocimientos; también han reproducido, sin cuestionarlo, el binarismo de género y los estereotipos que limitan el acceso a realidades y existencias que se salen de la “norma”. No se trata de volver atrás ni de rescatar ideales que han sostenido desigualdades. Educar no puede seguir siendo reproducir saberes cargados de prejuicios: es abrir horizontes, desarmar estigmas y crear puentes hacia una sociedad más justa.

En ese camino, la Asociación por las Infancias Trans ha acompañado procesos, articulado esfuerzos y sostenido exigencias frente al Estado para que esa transformación se haga realidad. Una de ellas es #MiDerechoALaEducación, una demanda colectiva que interpela a la Secretaría de Educación Pública (SEP) para implementar un protocolo nacional que proteja a las infancias y adolescencias trans y no binaries en las escuelas, y garantice su derecho a aprender en entornos seguros, inclusivos y sin discriminación.

Esta iniciativa también busca acompañar al personal docente y directivo que desea construir espacios más justos desde las propias estructuras de la SEP, brindándoles herramientas, formación y respaldo institucional para hacer posibles los cambios que ya muchas comunidades escolares están impulsando.

Porque la educación no debe ser un espacio de exclusión ni de miedo, sino un lugar donde todas las identidades sean reconocidas y respetadas, donde las infancias y adolescencias trans puedan construir una historia digna y libre.

Que la experiencia vivida en Jalisco se replique pronto en todo el país, para que ninguna infancia o adolescencia trans o no binarie deba exigir su derecho a una educación libre de violencias, porque ese derecho ya sea una realidad. Ese es el futuro que imaginamos y por el que luchamos cada día: un país donde la justicia no sea la excepción, sino el camino para crecer con dignidad.

Este 29 de octubre, Día de las Infancias Trans, nos recuerda que ese futuro se construye hoy, con ternura, decisión, organización y esperanza.

Sumate firmando la petición aquí, para que la educación sea ese lugar donde todas las infancias y adolescencias —trans, no binaries y cis— crezcan con libertad, respeto y orgullo de ser quienes son.