Día del Migrante: “Venimos huyendo por salvar nuestras vidas”

Redacción Animal Político · 18 de diciembre de 2023

La vida de Mabu cambió en una fracción de segundo una noche de diciembre, cuando supo que “una bala llevaba su nombre”. Había sido amenazado y extorsionado en varias ocasiones por grupos armados en su país natal y todavía recuerda las palabras que escuchó antes de tener que abandonar a su familia, su hogar y todo lo que amaba para salvar su vida: “Tienes que irte, vienen por ti, y sales ahora o no vas a salir”.

diamig_2023 (2160p)_Re Edit_SP from ICRC on Vimeo.

Cada año miles de personas deciden dejar sus países por diversos motivos: para huir de la violencia, reunirse con sus familias o buscar una vida más digna. Es importante reconocer que para muchas de ellas migrar es su último recurso ante la situación que enfrentan en sus lugares de origen. Esta condición de vulnerabilidad puede intensificarse a lo largo de su travesía, dependiendo de las circunstancias y vivencias en los países de tránsito y destino.

En su trayecto, las personas migrantes enfrentan numerosos riesgos que van desde la falta de acceso a servicios esenciales, las condiciones ambientales hostiles y la posibilidad de ser víctimas de extorsión, secuestros, violencia sexual u otros delitos. En el caso más extremo, las personas migrantes pueden ser víctimas de desaparición o fallecer en el camino.

Proteger su vida y dignidad es urgente. Para lograrlo, se requiere una estrategia coordinada de largo plazo entre los países de origen, tránsito y destino que atienda a las necesidades, preocupaciones humanitarias y dignidad de las personas en movilidad.

Como parte de nuestros esfuerzos para proteger a las personas en contextos de movilidad, trabajamos de la mano con nuestros socios del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, con organizaciones de la sociedad civil y albergues para personas migrantes.

Entre otras acciones, nos esforzamos para garantizar que tengan acceso a servicios esenciales e información de autocuidado para la prevención de riesgos en su trayecto, a través de diversos medios, como la plataforma humanitaria RedSafe.

También trabajamos con las autoridades para que cumplan con las obligaciones que les impone el derecho internacional de preservar la dignidad de las personas migrantes y garantizar el acceso efectivo a sus derechos.

Una emergencia humanitaria en aumento

En 2023 el número de personas migrantes en tránsito por la región siguió en aumento. La selva del Darién se convirtió para más de 500,000 personas migrantes en el  principal acceso hacia México y Estados Unidos para personas provenientes de países del sur de las Américas y extracontinentales, mientras que en México casi un millón y medio de personas migrantes cruzaron la frontera sur de manera irregular.

Los peligros que enfrentan estas personas durante su trayecto no terminan una vez atravesada la densa jungla del Darién; el trayecto migratorio que les queda por delante presenta múltiples riesgos. El corredor migratorio de México y América Central es uno de los más transitados en el mundo y, también, uno de los más peligrosos para quienes lo recorren. A lo largo del trayecto aumenta la probabilidad de que una persona sea víctima de uno o más delitos, y las necesidades de protección se van acumulando conforme avanzan.

A la falta de acceso a servicios esenciales –como agua, alimentos, atención médica, alojamiento e información– se suman las dificultades para acceder a mecanismos de protección, como la solicitud para el reconocimiento de la condición de refugiado, o el acceso a la justicia para quienes han sido víctimas de un delito. Adicionalmente, la restricción del movimiento de las personas y su acceso a derechos las pone en un mayor riesgo de ser detenidas y deportadas aun cuando requieren protección internacional.

“Al CICR le preocupan las consecuencias humanitarias asociadas a la violencia que enfrentan las personas migrantes. Es necesario garantizar que reciban la protección que les confiere el derecho internacional y las legislaciones nacionales, incluida la protección especial prevista para determinadas categorías de personas especialmente vulnerables, como las refugiadas, apátridas, niñas y niños”, explica Olivier Dubois, jefe de la delegación regional del CICR para México y América Central.

Es un hecho que no todas las personas dejan su país porque son perseguidas o amenazadas. Sin embargo, quienes migran de forma irregular, independientemente de la causa, enfrentan peligros y consecuencias humanitarias en su trayecto. Por ello, resulta prioritario fortalecer los marcos legales e institucionales de protección a todas las personas migrantes, especialmente para quienes encaran riesgos adicionales, como las mujeres, niñas, niños y personas LGBTQ+.

Existe otra dolorosa realidad que afecta a las personas en contextos de movilidad y es el riesgo latente de separarse de su familia, desaparecer o fallecer sin la posibilidad de ser identificadas y restituidas a sus seres queridos. Tan solo el año pasado al menos 1,457 personas migrantes fallecieron o desaparecieron en el continente americano, la cifra más alta de los registros de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM). La mayor parte de estos casos se registraron en la frontera entre México y Estados Unidos.  

Las consecuencias de esta tragedia humanitaria se extienden a las familias de las personas que migran y que quedan con la dolorosa angustia por no volver a saber de ellas.

La respuesta ante esta situación debe también tener la mirada puesta en estrategias para prevenir las desapariciones, por ejemplo, intercambiando información entre países sobre personas detenidas, heridas o fallecidas, o poniendo a la disposición de las personas migrantes medios que les permitan comunicarse con sus familias e informarles sobre su viaje.

Es crucial que las personas reciban información para prevenir los riesgos en el camino, conocer sus derechos y acceder a servicios esenciales.

Proteger la vida y la dignidad de las personas migrantes es una obligación de los Estados y un imperativo humanitario. Esta aspiración es irrenunciable para cualquier autoridad que responda a las necesidades de las personas que como Mabu atraviesan el corredor migratorio.

* El CICR, fundado en 1863, ayuda a personas de todo el mundo afectadas por conflictos armados y otras situaciones de violencia, haciendo lo posible por proteger su dignidad y aliviar su sufrimiento, a menudo junto a sus asociados de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Además, la Institución procura prevenir el sufrimiento mediante la promoción y el fortalecimiento del derecho y de los principios humanitarios universales.