DF: “ciudad movilidad”

blogeditor · 21 de enero de 2015

DF: “ciudad movilidad”

El 30 de abril de 2014 se aprobó por unanimidad la nueva Ley de Movilidad para el Distrito Federal. En la ley se invierte, o más bien se asienta con claridad, la prioridad de ocupación del espacio público: el peatón es el primero en la lista, seguido de los ciclistas, el transporte público y, por último, el automóvil. Suena a una muy buena noticia el hecho de que un gobierno reconozca la desigualdad en la distribución del espacio público y que intente con los instrumentos a su alcance zanjar esta desigualdad.

Hay elementos que nos permiten sospechar de las intenciones del gobierno del DF y la asamblea local: ¿están verdaderamente comprometidos con la movilidad de las personas? ¿Les importa encabezar el cambio profundo que constituye invertir la pirámide de prioridades o simplemente es pura retórica?

Un par de meses después de la aprobación de la ley, se difundió un render del tercer piso a Santa Fe, que forma parte del programa nacional de infraestructura. La obra costará 38 mil millones de pesos y será ejecutada por la española OHL… Como verán en la imagen, lo menos importantes es el peatón, por el contrario, supongo que ese monito jamás cruzará la calle.

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[contextly_sidebar id=”x1aDQvZZDyu9zHzC1KD5TYV4fLDp6NXJ”]Hace un par de meses atropellaron en el cruce de Lieja y Chapultepec a un ciclista y hace unos días en Polanco murió otro. ¿No que somos prioridad? El Estado ha privilegiado para la distribución del espacio público a los agentes privados. Los agentes privados son: contratistas a quienes “donan” importantes porciones de tierra propiedad pública para uso privado… pero también los automóviles. El auto es la manera más obvia de privatización del espacio público, son ellos quienes (con justa razón) se creen los dueños de las calles. La infraestructura para el auto es de las más rentables para el gobierno, de allí la explosión de segundos pisos y desniveles. Toda la política urbana está pensada para beneficiar a ese sector rentable: el Estado piensa en cómo hacer para que circulen más coches en lugar de cómo mover de manera más eficiente a las personas. A los coches les exentan de impuestos y les subsidian el combustible (insisto, cómo no creerse los dueños del espacio)… En toda esta historia el peatón y el ciclista se encuentran excluidos de manera sistemática y estructural, somos invisibles. El asunto es que quienes tienen autos son los más ricos (los que se encuentran en los deciles 9 y 10 de la distribución del ingreso)… Es decir: el Estado tergiversa lo público, hace pasar por “derecho a la libre circulación” el privilegio de unos cuantos. No importa cuáles son las consecuencias: a los autos muchos Estado, al peatón y al ciclista muy poquito.

Las consecuencias de una política de distribución desigual de derechos y espacio, es el ciclista atropellado.

Entre mi casa en la colonia Escandón y mi oficina en la Torre Latinoamericana hay uno 5.9 km; los recorro todos los días en bicicleta. Uso los tramos con ciclovía de Nuevo León, Oaxaca, Reforma y Juárez o a veces Durango, Dr. Río de la Loza… Cada vez están más deteriorados, cada vez más autos invaden los carriles confinados y no pasa nada, cada vez me siento más inseguro… sí, en la “ciudad movilidad”.

¿Qué pasa si retiramos del espacio público toda la infraestructura con la que el Estado privilegia a una minoría motorizada? Se vería más o menos así:

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Ahí hay una buena y urgente agenda para la ciudad en las elecciones intermedias.

 

@antoniomarvel