blogeditor · 22 de julio de 2015
[contextly_sidebar id=”9lKO0HWWvP8vJ6RYtYqOpCIBpYCcTCmu”]Siendo honestos, ¿qué tan probable es que vuelvan a detener a El Chapo? ¿Cuánto tiempo les tomará? ¿Por dónde el gobierno federal debería de empezar a buscar? ¿Cuáles son los lugares a los que se dirigiría? ¿A qué personas contactaría? Son apenas algunas de las preguntas que deberían estar formulándose en los pasillos de Bucareli desde los primeros minutos de esta crisis.
Pero antes de contestar algunas de estas preguntas, partamos del hecho innegable de que todo lo que el gobierno nos ha mostrado acerca de la vigilancia de la celda del delincuente más peligroso del país nos de claras señales de que no le tenían consideraciones muy especiales. En otras palabras, estaba casi todo puesto para que se escapara de un momento a otro. Por ejemplo: puntos ciegos en la celda del hombre más peligroso, construcción de túneles en las inmediaciones, i-pads en la celda, brazaletes sin GPS (que por cierto, son bastante inútiles y violan los derechos humanos), construcciones de obra pública en los alrededores, en fin, la lista de fallas es larga como para tratarse de uno de los delincuentes de mayor prioridad del país.
Si así trata el Secretario Chong y sus subalternos los asuntos de más alta prioridad del país no quiero pensar en aquellos que poco les importan.
A continuación les dejo solo algunas ideas que he discutido en los últimos días con varias personas interesadas en el tema:
En fin, la lista puede seguir hasta donde nuestra imaginación quiera, lo cierto es que la explicación es poco verosímil y genera más dudas que claridad en la fuga. Pero quisiera retomar mi planteamiento original, dejemos el pasado y veamos para adelante: ¿Qué otras acciones puede hacer el gobierno además de repartir volantes en las carreteras como si se tratara de un perro extraviado?
Lo sigo pensando y era relativamente sencillo generar un esquema de mediana seguridad para asegurar la reclusión de Joaquín Guzmán Loera; un delincuente que ha mostrado cierta habilidad para escapar de prisión, además de dominar el negocio de la construcción de túneles para pasar droga en la frontera. De cualquier forma, ¿para qué cavar túneles si se puede salir en un carrito de lavandería? ¿Para qué tanta molestia si se puede sobornar a unos cuantos custodios y funcionarios y obtener una salida menos hollywoodense? ¿Por qué ahora la Secretaría de Gobernación está tan interesada en mostrar todos los detalles de una fuga que los ridiculiza tanto? No me queda claro.
Me parece que en el fondo de todo este desastre sólo hay un tema: ¿o lo dejaron escapar o son demasiado inútiles? Si se trata de lo primero, se entiende debido al alto nivel de corrupción y la nulidad de nuestro Estado de Derecho. Si es lo segundo, es momento de hacer algunos movimientos contundentes dentro de este gabinete petrificado en la ineficacia de sus acciones. La legitimidad del gobierno y aprobación del presidente seguirán bajando y no veo que eso les preocupe demasiado.
El saldo de esta crisis que se eterniza va creciendo y esta vez ya no sólo es con el pueblo mexicano; este caso afecta seriamente las relaciones con EUA en un tema de particular atención de la agenda bilateral. A los americanos no les va a dar tanto gusto invitar a Peña Nieto a recibir premios y ver desfiles con el líder de un país que no es capaz ni de retener a un preso en su celda. Y pensar que todo lo que importa es generar confianza para atraer inversiones a este país…