Después de mi causa, el diluvio

cynthiaram · 13 de julio de 2011

Después de mi causa, el diluvio

A Chipi-chipi, insomne

Yo entiendo que los sindicatos de pilotos, sobrecargos y trabajadores de tierra de Mexicana de Aviación estén desesperados ante la incertidumbre del concurso mercantil. Entiendo que llevar un año sin trabajo, sin sueldo, es angustiante, encabronante y frustrante. Entiendo también que busquen sumar apoyos para su causa, PERO, lo que no comprendo es por qué desde hace una semana buscan esos apoyos de manera inútil, poco representativa, en una forma que contaminan y molesta abiertamente a parte de la población.

Me explico. Desde el 6 de julio personal del sindicato de Mexicana está apostado en las cercanías de las oficinas de la SCT, en avenida Xola y Eje Central, en protesta porque “SCT, quiere despojar a esta aerolínea de los espacios conocidos como slots (horarios de aterrizaje y despegue) y entregarlos a Volaris e Interjet”. Slots que, por obvias razones, Mexicana no ha podido ocupar en el último año.

Independientemente de que sea justo o no su reclamo, tienen derecho a manifestarse. Adelante. Pero que pidan a los automovilistas que toquen el claxon como muestra de apoyo es un exceso, una falta de respeto para los vecinos, una inconsciencia ambiental y una violación al artículo 24 de la Ley de Cultura Cívica.

¿Quieren protestar y consignar el apoyo de la “ciudadanía”? ¡Bien! Porque no entonces piden a la ciudadanía que escupa en un tinaco, juntan las babas de la causa y las echan a las afueras de SCT. Seguro eso va a llamar más la atención del subsecretario de Transporte Federal, Felipe Duarte y de Miguel Alemán Velasco, presidente del Consejo de Administración de Interjet. Y ciertamente, no sería una mala forma de consignar de manera fehaciente el apoyo a su causa (“Hoy nos apoyaron con 500 litros de babas”) y, sobretodo, los vecinos de la zona podrían dejar de escuchar claxonazos todo el día.

O por qué no volver al viejo método de recolectar firmas, yo sé que puede ser un método un poco tedioso porque hay que hablar con el ciudadano, explicarle el problema y lograr su empatía. Pero, pues, hay que hacer la luchita ¿no?