blogeditor · 26 de enero de 2016
Entre 2009 y 2014, 185 mil mexicanos dejaron sus lugares de origen y se desplazaron a otras regiones del país en razón de la violencia. Los estados más afectados son Chihuahua, Tamaulipas y Guerrero, de acuerdo al INEGI.
En este período los desplazados en el caso de Tamaulipas fueron 41,151, en Chihuahua 26,534 y en Guerrero 12,590. Le siguen Quintana Roo con 8,317 y Durango con 4,818. Estos cinco estados suman la mitad de todos los desplazados por la violencia en el país.
Hay una relación directa entre el número de los asesinatos dolosos, en particular para los casos de Chihuahua y Tamaulipas, y el desplazamiento de las personas que argumentan la violencia como la causa del mismo.
[contextly_sidebar id=”RXsZgAjKqeMdPWK2WkJDaH15ZGbAuWeO”]El total de las personas que emigraron, por diversas razones, dentro del territorio nacional, en el tiempo considerado, es de 2 millones 894 mil. Así, las que lo hicieron motivadas por la violencia representan el 6.4 por ciento del conjunto.
Las otras razones para dejar el lugar de origen son reunirse con la familia (45.5%), buscar trabajo (17%) cambio de trabajo (19%) y estudio (7.0%).
Ante estas cifras hay dos lecturas; una podría decir que los desplazamientos por causa de la violencia representan un porcentaje menor en el conjunto de los mismos, y la otra que es una cantidad muy elevada.
Mi posición es que el número de las y los mexicanos que se tienen que mover de su lugar de origen motivado por la violencia debería ser cero. Es algo a conquistar.
En las discusiones y escritos sobre la violencia, la tragedia de las familias desplazadas es un tema que queda de lado y no ocupa el lugar que debería tener. Cada quien se las arregla como puede en busca de alejarse de la violencia.