Redacción Animal Político · 15 de enero de 2024
Para GIRE, con cariño.
Ingresé a GIRE en 2012, recién egresada de una carrera que me llenó de entusiasmo por descubrir qué es lo que se podía analizar, movilizar y modificar con respecto a lo público para transformar realidades sociales, particularmente las relacionadas con el sexo y el género. No necesariamente había imaginado que comenzaría esa experiencia en la sociedad civil, pero me entusiasmó encontrar, a través de una persona que se convirtió en un amigo entrañable que extraño todos los días, una vacante de asistente de dirección en una organización cuya trayectoria conocía y admiraba. Casi diez años después, con una pausa intermedia que me permitió conocer y adquirir otras experiencias, cierro mi ciclo en una organización de la que siempre estaré profundamente orgullosa de haber formado parte.
Para 2012 la despenalización del aborto en la Ciudad de México y su confirmación por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación era una realidad y los servicios de ILE tenían ya una experiencia de cinco años funcionando. Me emocionó conocerlos, saber más sobre las personas que accedían a servicios públicos de aborto, leer sobre la historia del movimiento y las personas que habían sido fundamentales en su desarrollo. En el resto del país la posibilidad de un marco normativo similar se veía difícil (si bien no imposible: si algo caracteriza el movimiento, además de su persistencia, es cierto nivel de optimismo y confianza de que el cambio es posible). Durante mucho tiempo, el acceso a las causales de aborto, particularmente el aborto por violación, parecían el espacio de incidencia más estratégico para quienes trabajaban por el reconocimiento del aborto legal y seguro. Se había avanzado con muchísimo trabajo a impulsar un marco normativo en este respecto y existían esfuerzos aislados de despenalización locales, pero con pocas posibilidades de éxito. No imaginábamos todavía lo que significaría el pañuelo verde ni la Marea que subiría desde el sur para oxigenar un movimiento que hoy es más amplio, diverso y descentralizado.
GIRE como organización comenzaba una nueva etapa, en la que buscaría de forma consciente ampliar la perspectiva y sus temas prioritarios para incorporar una visión integral que priorizara no solo el cuestionamiento de la maternidad como destino obligatorio de las mujeres, sino la necesidad de garantizar que las personas puedan determinar su destino reproductivo accediendo a servicios de salud reproductiva de calidad, a prestaciones laborales y de seguridad social sin discriminación y a mecanismos de acceso a la justicia en casos en los que el Estado había fallado en respetar y garantizar sus derechos humanos. Además de aborto, comencé a aprender sobre violencia obstétrica, muerte materna y reproducción asistida, así como sobre el ecosistema del que GIRE forma parte y la complejidad de los conflictos políticos dentro y fuera de los movimientos feministas.
He ocupado diferentes roles en esta organización que me han permitido apreciar todo lo que significa que se haya sostenido por más de treinta años. Durante tres años coordiné con orgullo su área de investigación y a partir de marzo de 2020 me convertí en su subdirectora. Mucho ha pasado en estos años, dentro y fuera de GIRE. Atesoro en particular la oportunidad de planear, investigar y coordinar documentos y publicaciones que me enorgullecen y que sé que han contribuido a aportar información y análisis valiosos para la misión que buscamos impulsar. Agradezco profundamente haber trabajado con personas comprometidas, divertidas y valientes en México y otros países, y participar en discusiones estimulantes y retadoras. Particularmente en los últimos años, agradezco la oportunidad de aprender sobre los retos relacionados con el desarrollo institucional y la sostenibilidad financiera de las organizaciones de la sociedad civil, la búsqueda de una congruencia entre las prácticas cotidianas y los valores que se promueven al exterior, y las distintas maneras de escuchar y aprender del conflicto.
Las realidades que vivimos en México no son ni de cerca las mismas de hace una década. Al día de hoy, 12 entidades han adoptado modelos de despenalización parcial del aborto. Doce. Si me lo hubieran dicho hace unos años me hubiera emocionado, pero probablemente lo hubiera escuchado con cierta incredulidad. Por supuesto que faltan veinte más, faltará exigir y monitorear todas las barreras que existen y surgirán respecto a la implementación de los servicios, y será necesario impulsar discusiones sobre la necesidad de abandonar por completo el uso del derecho penal para regular el aborto. Pero el cambio y la inercia parecen imparables. Tenemos precedentes jurídicos sólidos y de vanguardia en temas de aborto y en materia de consentimiento informado en los servicios de atención obstétrica, acceso a estancias infantiles y reproducción asistida. Se sistematiza más y mejor información sobre el acceso de las personas a servicios de salud reproductiva. Los medios han modificado de maneras fundamentales la forma en la que hablan de aborto y de otros temas relacionados con la justicia de género. A nivel regional ahora tenemos el ejemplo de Argentina y de Colombia para inspirarnos y retarnos, así como un movimiento cada vez más fuerte, descentralizado y diverso impulsado por personas valientes que trabajan en contextos de adversidad considerable.
Seguramente vendrán muchos retos hacia delante, algunos que son claros desde ahora y otros que tal vez no podemos imaginar todavía. Los avances son innegables, pero encontrarán resistencias. Y lo harán en el contexto de profundas desigualdades en el que vivimos y con el reto que representan los discursos punitivos para resolver problemas sociales y las narrativas respecto a la austeridad que tanto han afectado la provisión de servicios públicos en los últimos años. Pero confío en que GIRE ahí seguirá. Ofreciendo una perspectiva rigurosa, comprometida e innovadora para impulsar su misión. Ingresé a una organización sólida y estoy convencida de que dejo una con más experiencia, producto de todas las personas que la han formado y de las aliadas fundamentales que ha tenido en el camino.
Ha sido un privilegio para mí ser parte de esta organización y de su historia; poder vivir y celebrar de cerca los logros que ha cosechado, y trabajar con personas que admiro, respeto y de quienes he aprendido más de lo que podría decir. Me llevo mucho de GIRE, pero dejo un montón también de mí aquí. Sin duda voy a extrañar formar parte directa y activa de su quehacer cotidiano, pero aquí me tendrán siempre, con el corazón orgullosamente verde. Gracias por todo.