Rubén Aguilar · 1 de marzo de 2011
Los países de América Latina, unos más que otros, han dado pasos importantes en la reducción de la pobreza extrema durante los últimos veinte años, pero no en la disminución de la desigualdad.
De las 15 naciones más desiguales del mundo 10 están en la región, de acuerdo al Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y El Caribe 2010 elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
La desigualdad ha sido una característica histórica de los países latinoamericanos, subraya el texto. El Uruguay con el nivel más bajo de desigualdad en la región tiene más que el país con mayor desigualdad de Europa. Los países latinoamericanos crecen y en la crisis se pudieron defender y reaccionar mejor y más rápido que los países desarrollados. Estos éxitos, con todo, no se reflejan en una mejor distribución de la riqueza y más bien ocurre lo contario.
Las personas han visto un crecimiento significativo de las economías en sus países, pero no ven que este mejoramiento se refleje en su situación personal lo que provoca desilusión e incluso frustración, de acuerdo al PNUD. Según el director regional del PNUD, Heraldo Muñoz, el crecimiento en los países latinomericanos ha traído aparejado que a su interior se amplíe la división de dos mundos: uno moderno que avanza y de desarrollo y otro atrasado que se rezaga.
La desigualdad no sólo ocurre en el espacio económico, sino también en el político. Hay grupos minoritarios que concentran cada vez más poderes lo que provoca, según Muñoz, apatía para participar en la política.
Un problema grave que enfrenta la región es tiene un carácter fundamentalmente subjetivo y tiene que ver con que las aspiraciones de los más pobres son en muchas ocasiones más bajas porque creen que como siempre han sido pobres así lo seguirán siendo siempre.
Para reducir la desigualdad, los países latinoamericanos deben trabajar, de acuerdo al PNUD, entre otras cosas, en: Canalizar recursos a los programas sociales; mejorar la estructura tributaria; reducir la evasión fiscal y estimular a las familias más desprotegidas para que accedan a los subsidios existentes.