Desde allí, donde moran los Dioses del Olimpo

ernestoramos · 10 de noviembre de 2011

Desde allí, donde moran los Dioses del Olimpo

Aquí no basta con decir que estamos mal…     —-Lo que ustedes necesitan es entender.

No me vengan con lloriqueos moquientos.

Que si el PRI con sus embrollos y raterías.  Que si el PAN con sus embrollos y raterías.  Que si el PRD con sus embrollos y raterías.  Que si la clase política y sus cómplices, con sus embrollos y raterías.

No me vengan aquí con ese mismo lloriqueo moquiento, hijo del rencor, del quedarse atrás en la pelea de todos contra todos.  ——Vean la historia, carajo!:  ——- ¿aquí se trata de dominar, o de vivir en paz?

No se trata de ceder paso a voces que piden cordura y decencia.

Dejémosle eso a los débiles.

***

Aquí no basta la consabida enumeración de los sinvergüenzas.   Ni la gastada perorata de señalar con el dedo a los culpables, durante el tiempo que dure la memoria.  Ni siquiera el sentirse ahogados en resignación atávica, tratando de encontrar respuestas al desconcierto colectivo.

Nada de eso basta, ni es necesario:  los estáticos del desconcierto son solo ustedes.

Y, si pensaren incluso sufrir depresión colectiva, ¡perfecto!, permanezcan atolondrados en sus disquisiciones de intelectualidad filosofante, mientras aquí merendamos algunas viandas, o tragamos un puñado de tierra, —al ritmo de Esto es mío.

Ustedes, que ven los titulares de los diarios:  dios santo!;   —-que echan un vistazo a los noticieros: pero madre mía!;  —-revolcándose un rato con el mismo bla bla bla insulso de los programas de opinión: me parece bien se enredenen en desazón colectiva, y que por allí recalen; mientras yo saco la lengua para comer gusanos.

Ilusos, –Esto es mío.

Que si el colectivo está allí, escuchándome…, no me importa.

Si se me observa, si se me juzga, si se me desvela…; no me importa.   La voluntad puede ser maniobrada.  El voto puede ser maniobrado.  El que tiene hambre tiene hambre hoy.  La memoria es corta y, esas divagaciones de los demócratas, forman parte de una galaxia lejana a la tripa del estómago.   Aquí lo único que importa es llegar.

USTEDES, que no han podido llegar, vean la historia, carajo!: ——¿aquí se trata del poder, o de vivir en paz?

¿Me piden entonces leyes para reducir mis prebendas?

¿Quieren que desaprovechemos la frágil institucionalidad?

¿Que la legalidad impere?

¿Que la impunidad se acabe?

¿Quieren, al fin de cuentas, que nos pisemos nuestros propios callos?       —– Así, o más claro?

Crezcan.

La civilidad democrática es un horcón de buenos deseos, y háganle como quieran.

***

En este sitio habitan los Dioses del Olimpo.  Y hay luz, por todas partes, y un piso de marmol amplio traverino.

Es el reducto de los que supieron llegar a la cima.  De los que disponen a diestra y siniestra lo que venga, los miles de millones de no sé cuántos chingados, maniobrándolos con la desfachatez de un descamisado en la grada.

Ja, ja ja –se ríen los Dioses del Olimpo.   Y contienen sus arrestos.

¡Pobres plebeyos de quejas sin eco! –ríen los Dioses del Olimpo.

Pobres ilusos, encorajinados, rencorosos que no han llegado, que no pertenecen, suelen decir, —–mientras, acodados al sillón de terciopelo verde, degustan los caldos más exquisitos.

Ja, ja ja — ríen los Dioses del Olimpo.

***

De tener los huesos para habitar uno de ellos…; sí tuviera los arrestos, la suerte,  el estómago para llegar a esas sus cimas, donde los gestos son duros, y las miradas son a la vez tiernas, en el templete del mitin en turno;  de pertenecer, a esa estirpe de cuero de cochino,  reiría más JE, JE, JE, JE, algo así más verdaderamente me valen absolutamente madres todos ustedes, aulladores…

¡No!–exclamaría al balcón, alzando la copa, y viendo obviamente al horizonte: —- ¡De aquí no me mueven!     ¡Cueste lo que cueste!

Y tendría una piel gruesa, como la del chicharrón de Los Inmortales.  De esa que tiene pelos y se encoje con el limón;  se encoje y adelgaza, y al agriarse espanta las moscas…,

—y reiría más así JE, JE, JE, como un verdadero Dios del Olimpo.