Desacato electoral asfixiante

Redacción Animal Político · 14 de mayo de 2024

Desacato electoral asfixiante

El día de ayer la Comisión de Quejas y Denuncias del INE ordenó eliminar del segundo debate presidencial los fragmentos en los que Xóchitl Gálvez se refirió a Claudia Sheinbaum como “narco candidata”; por la mañana el presidente López Obrador, después de hacer algún pronunciamiento relacionado con el proceso electoral, advirtió que eliminaría al día siguiente los espacios de la mañanera que violentaran la regulación electoral. Parece que el chiste se cuenta solo. La sensación inevitable es que tenemos un arbitraje electoral tardío, inoportuno.

Veamos. Entre las atribuciones de la Comisión de Quejas y Denuncias del INE está el sancionar conductas que ya ocurrieron, hechos consumados; lejos está de poder tener alguna acción preventiva. Sin embargo, la acumulación de sanciones y criterios sistemáticos debiera conducir a los actores políticos a inhibir acciones que saben son indebidas. Ello no ocurre. El titular del ejecutivo ha recibido una inusual cantidad de medidas cautelares que no lo han llevado a alterar su comportamiento. Confirma que, para él, la ley no es la ley.

La sistematicidad de la comisión de quejas no sólo no inhibe, tampoco repara los daños a la equidad. Por supuesto que la responsabilidad no es de la comisión, en este caso lo que debilita el arbitraje es el accionar de los actores. La premisa parece ser: prefiero una multa, una medida cautelar o un señalamiento público, que apartarme de mi estrategia electoral, aunque ella se distancie de la legalidad.

Así el presidente en la mañanera del lunes 13 asumió tácitamente que algunos de sus dichos son indebidos, conoce que la autoridad le va a ordenar bajar ciertos contenidos de su conferencia, y se anticipa anunciando que él mismo va a limpiar al día siguiente su conferencia. La distancia con la norma es patética.

El problema, creo, es que se están acumulando demasiadas violaciones a la normatividad electoral sin consecuencias. Me parece que, independientemente del margen de votos con que la candidata ganadora obtenga su triunfo, hay una acumulación de agravios tal, que se le está restando credibilidad al proceso electoral en su conjunto, y por tanto, minando la legitimidad a quién resulte ganador. Lamentablemente estamos en una espiral perversa.

Aunque es difícil ser optimista, espero que las tres semanas que nos separan del día de la jornada electoral se eleve el tono de la deliberación pública y todos nos apeguemos a lo que dice la ley.

En todo caso la agenda de la reforma electoral que viene ya no sólo pasará por una actualización de la norma, sino, sobre todo, lamentablemente, por elevar los costos a los actores políticos. El desacato es asfixiante.

@rodmoralmanz