Redacción Animal Político · 13 de mayo de 2024
Esta semana conmemoramos un quinquenio de un movimiento que germinó y prosperó gracias al compromiso inquebrantable de seis organizaciones de la sociedad civil. Este movimiento, conocido como Colectivo Cero Desabasto, ha experimentado un crecimiento exponencial: iniciamos seis organizaciones y hoy cuenta con el apoyo y la participación activa de 124 organizaciones distribuidas en todo el país.
Sin embargo, este hito en nuestra trayectoria se viste de una dualidad emocional. Celebramos el avance logrado, pero no podemos ignorar que esta lucha no debería existir en primer lugar. La provisión de recursos, infraestructura y medicamentos por parte del gobierno para asegurar el derecho humano a la salud debería ser una garantía universal, no un privilegio escaso. A pesar de ello, no podemos sino aplaudir con entusiasmo la labor incansable de todas las organizaciones que conforman el Colectivo Cero Desabasto, cuya existencia misma es un testimonio de valentía y entrega. No obstante, anhelamos fervientemente el día en que su existencia ya no sea necesaria, cuando el abastecimiento de medicamentos y vacunas esté asegurado para todas las personas.
Esta causa reclama nuestro compromiso continuo. Debemos persistir en nuestra organización con el fin de garantizar un acceso efectivo, equitativo, universal y gratuito a todos los tratamientos y vacunas en cada rincón de México, sin distinción de condición laboral, género, orientación sexual, nacionalidad u otras categorías.
En el transcurso de este camino, hemos aprendido lecciones valiosas. Hemos comprendido que la solución radica en lo colectivo. Más allá de las cifras y datos que recopilamos en nuestros informes, es imperativo recordar que cada número representa una historia humana, un individuo cuyos derechos han sido vulnerados. Por ejemplo, el impactante dato de 7.5 millones de recetas no surtidas en instituciones de salud para personas con seguridad social en 2023 no es solo una estadística, sino el eco de innumerables relatos de frustración y sufrimiento.
Cuando los ciudadanos comparten sus vivencias a través de nuestra plataforma o del chatbot de WhatsApp, nos brindan una ventana a su realidad. Permítanme compartir un par de testimonios, manteniendo el anonimato de sus autores, para ilustrar algunas de estas experiencias:
“Como profesional de la salud, presento este reporte principalmente por mi madre, quien depende de medicamentos para su salud mental. Es desgarrador ver cómo la escasez de psicofármacos, como el litio, el metilfenidato o la pregabalina, afecta su calidad de vida. Esta carencia, que antes solo se observaba en el sector público, ahora se extiende incluso a las farmacias privadas. ¿Qué está sucediendo? La falta de estos medicamentos puede ser fatal para muchos pacientes”.
“Mi padre ha vivido con la Enfermedad de Parkinson durante dos décadas. Hace aproximadamente ocho años, comenzó a experimentar episodios de psicosis, que solo pudimos controlar con Clozapina. Después de años de estabilidad, nos encontramos al borde del desabasto de este medicamento. Esperamos que esta situación absurda se resuelva pronto”.
Estas historias, y muchas otras como ellas, merecen ser escuchadas. Debemos amplificar sus voces y compartir nuestras propias experiencias relacionadas con el desabasto. Aunque nuestras historias son individuales, compartimos factores comunes que nos unen en una narrativa colectiva. En esta identificación encontramos fortaleza y solidaridad.
Sigamos adelante, unidos en nuestra determinación de construir un futuro donde la salud sea un derecho garantizado para todas, todos y todes, donde el Colectivo Cero Desabasto sea simplemente un recuerdo de una lucha superada.
* Frida Romay Hidalgo (@FridaRomayHgo) Coordinadora del Colectivo Cero Desabasto y jefa de la Causa de Salud y Bienestar en Nosotrxs (@NosotrxsMx).