Claudia, Xóchitl y Jorge: ¿un proceso electoral sin la niñez?

Redacción Animal Político · 6 de marzo de 2024

Claudia, Xóchitl y Jorge: ¿un proceso electoral sin la niñez?

Aún cuando la niñez es un tema de agenda pública que abre puertas y sensibilidad, sigue atrapada en miradas viejas, escaso compromiso y nula prioridad política. La frase dilapidante: “los niños no votan” es vigente, y representa el mayor obstáculo que encontramos históricamente para superar la marginación de las voces y necesidades de la niñez en las instituciones, la vida política y, en consecuencia, en las plataformas electorales. Una revisión general de las plataformas aprobadas en febrero pasado por el Consejo General del Instituto Nacional Electoral muestra que para los partidos políticos los derechos de la niñez aún están muy lejos de sus prioridades electorales.

A menudo, las niñas y niños son mencionados en el contexto de los programas destinados a las familias, asumiendo que las ayudas dirigidas a los núcleos familiares automáticamente se traducen en beneficios para ellas y ellos. Quizás el ejemplo más actual es la incorporación del sistema nacional de cuidados en la mayoría de las plataformas electorales; sin duda, un paso adelante por los importantes beneficios que lo sustentan. Sin embargo, este enfoque está pensado desde y para las personas adultas -que sí votan en los procesos electorales- considerando los posibles beneficios para “los hijos e hijas”. Las plataformas electorales no tienen un apartado específico para los derechos y políticas públicas de 38 millones de niñas, niños y adolescentes. Es decir, más de tres décadas después que México firmó la Convención Sobre los Derechos del Niño de la ONU que reconoce a niñas y niños como personas sujetas de derechos propios, la narrativa y práctica institucional predominante es verlos sólo como objetos de protección.

Lo llamamos “paradigma adultocéntrico”, igual que el machismo, racismo o clasismo que normaliza relaciones de desigualdad, en este caso entre personas adultas frente a niñas y niños. Igual que el machismo niega a las mujeres su autonomía, dignidad y derechos plenos, el mundo adulto trata como inferiores a niñas y niños, normalizando que el 60 % siga recibiendo golpes “con fines educativos”, que 80 % de las víctimas infantiles de violencia sexual sea por su padre, tío, abuelo, o la persona adulta que tenía que protegerlos. Recordemos aquí lo que el feminismo nos enseñó: “lo privado es político”, para destacar que las cuestiones personales y privadas de las personas están interrelacionadas con aspectos políticos y sociales más amplios. Niñas y niños también son personas, con equivalencia humana e igualdad de derechos.

Este 2024 los partidos políticos competirán en las campañas por la Presidencia de la República, por 128 escaños del Senado, 500 curules en la Cámara de Diputados, así como ocho gubernaturas y la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Durante 90 días las y los candidatos, partidos políticos y autoridades electorales tendrán 22 millones de spots en radio y televisión abierta. Dado que el 30 % de la población nacional son niñas, niños y adolescentes, ¿cuántos spots hablarán de su realidad y su derecho al futuro?

Olvidamos con frecuencia que los partidos políticos son entidades del Estado, financiadas con recursos públicos, obligadas a garantizar derechos sin discriminación, fomentar la participación activa y priorizar el interés superior de la niñez en todas sus decisiones, como lo establece en el artículo 4º Constitucional. El desafío, para los liderazgos políticos y la sociedad mexicana, es cómo cuestionarnos y transformar este enfoque adulto de manera positiva. Quizás los partidos políticos se atrevan a mirar a las niñas y niños como personas con ciudadanía temprana, y en las acciones para su bienestar puedan mirar una oportunidad estratégica de ganar el apoyo de personas electoras más informadas y comprometidas con la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

Quizás Claudia, Xóchitl y Jorge puedan imaginar un futuro donde cada niña y niño en nuestro país sea visto no como un receptor pasivo de cuidados, sino como un ciudadano activo, cuyo bienestar, voz y derechos sean la brújula que guíe sus decisiones políticas. Este futuro es posible si toman la decisión política de ver a la niñez como sujetos plenos de derecho, protagonistas de su propio desarrollo y piezas clave en el diseño de una sociedad más democrática y sostenible.

Todos partidos políticos podrían solicitar al Instituto Nacional Electoral construir un acuerdo para agregar una adenda a sus plataformas, u otro mecanismo política y legalmente pertinente que supere la delicada omisión que dejó fuera a millones de ciudadanas y ciudadanos, que no votan, pero tienen derecho de prioridad. Al colocar a la niñez en el centro de las plataformas electorales, no solo cumplen con las obligaciones legales y éticas, sino que también abren un camino hacia la innovación política que responda a las necesidades reales de todas las personas, sin discriminación por edad.

El proceso electoral sólo es un paso más. Diversas organizaciones que promovemos los derechos de niñas, niños y personas jóvenes decidimos convocar nuevamente a las candidatas y candidato presidencial, a las y los candidatos a todos los puestos de elección popular, a los partidos políticos y al Instituto Nacional Electoral a lograr un consenso nacional a través de la Iniciativa “Compromiso con la Niñez, Su futuro es hoy”, para que sean el punto de encuentro y diálogo político de alto nivel. Nuestro mensaje es claro y evidente: invertir en la niñez no solo es un acto de justicia intergeneracional, sino la base para construir un futuro sostenible y democrático para todo el país. Estamos llamando a todas y todos a unir fuerzas para promover infancias felices, seguras y participativas.

¿Se animan, Claudia, Xóchitl y Jorge? El futuro se construye con la niñez; actuemos ahora, que mañana será tarde.

* Juan Martín Pérez García (@juanmartinmx) es coordinador de Tejiendo Redes Infancia.