¡Ningún sueño en pausa! El derecho al asilo y al refugio es vida, dignidad y futuro

Redacción Animal Político · 20 de junio de 2025

Con más de 29 años de trabajo en defensa de los derechos de las personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas, en Sin Fronteras reconocemos que el panorama actual plantea enormes retos. Un mundo marcado por conflictos armados, desastres socioambientales causados por los efectos adversos del cambio climático, persecuciones políticas, inestabilidad económica y un discurso cada vez más hostil contra las personas refugiadas y solicitantes de asilo ha generado cifras récord de desplazamiento forzado interno y el cruce de fronteras internacionales. Pero detrás de cada número hay rostros, historias, sueños y anhelos truncados.

Y mientras el mundo se endurece, los gobiernos cierran puertas con excusas financieras, usan muros como promesas electorales y violan el principio de no devolución, devolviendo personas a contextos donde su vida corre peligro, cientos de personas requieren ser escuchadas y sus derechos ampliamente reconocidos.

Es importante enfatizar que uno de los pilares del derecho internacional de las personas refugiadas es el principio de no devolución (non-refoulement). Este principio, consagrado en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, no admite excepciones, incluso en situaciones de emergencia nacional o económica. No obstante, en la práctica, observamos con profunda preocupación cómo este principio está siendo ignorado o debilitado por diversas políticas migratorias restrictivas. En México persisten devoluciones sumarias, detenciones arbitrarias y procesos de asilo limitados, que ponen en riesgo a miles de personas, especialmente de origen centroamericano, haitiano y venezolano. Muchas de ellas huyen de contextos de violencia extrema, persecución por género o pertenencia política, así como de conflictos socioambientales y de los efectos adversos del cambio climático o circunstancias económicas que afectan su derecho a una vida digna.

En México vemos cómo personas que buscan asilo son detenidas, deportadas, rechazadas o empujadas al abandono, sin información, sin intérpretes, sin acceso a la justicia y al debido proceso, y sin un derecho a oír y recibir asilo real. También desde Sin Fronteras hemos documentado graves violaciones a derechos humanos contra personas refugiadas y solicitantes de asilo: falta de acceso a servicios de salud, educación, vivienda adecuada y empleo digno, así como violencia institucional, xenofobia, discriminación y perfilamiento racial.

A esto se suma la externalización de las fronteras, mediante acuerdos y políticas que delegan la contención migratoria a terceros países, sin garantías reales de protección. México, al convertirse en país de destino y contención, enfrenta el reto de garantizar el acceso al asilo de manera justa, eficaz y con enfoque de derechos humanos.

En este Día Mundial de las Personas Refugiadas, hacemos un llamado urgente a recuperar la humanidad y la solidaridad. Las personas refugiadas y solicitantes de asilo no son cifras ni amenazas; son niñas, niños, mujeres, hombres, adultas mayores y personas LGBTIQ+ que buscan seguridad y una nueva oportunidad de vida.

Es imperativo que el Estado mexicano fortalezca el sistema de asilo, garantice la no criminalización de la migración, y promueva políticas públicas de inclusión socioeconómica. Pero también es fundamental  la construcción de una narrativa más justa y empática. Hoy más que nunca, en un mundo marcado por emergencias múltiples, debemos defender la idea de que la protección de las personas refugiadas y solicitantes de asilo no es una opción política, sino una obligación moral y legal. Porque ningún ser humano debería ser perseguido por cruzar una frontera en busca de seguridad.

Nadie elige convertirse en refugiado. Ser refugiada es perder el hogar, pero no la esperanza. Es dejar atrás una vida para proteger la vida misma. Es reconstruirse en otro país, con otra lengua, desde cero, pero con la misma dignidad, es momento de escuchar, de creer y de actuar. Porque ningún sueño debería quedarse en pausa por culpa de una frontera.

En cada historia de huida hay también una historia de resistencia. Cuando garantizamos asilo, refugio y oportunidades, las personas refugiadas transforman comunidades, aportan talento, enriquecen la cultura y fortalecen la economía. Protegerlas es proteger los valores más fundamentales: la justicia, la solidaridad, la dignidad humana y los derechos humanos.

Desde Sin Fronteras levantamos la voz con quienes han sido obligados a huir y decimos: Aquí estás a salvo. Aquí puedes soñar de nuevo. Aquí tienes derecho a empezar. ¡Súmate! ¡Defiende! ¡Actúa! Porque nadie debería tener que elegir entre su hogar o su vida. Porque ninguna persona es ilegal. Pero todos los sueños sí son legítimos.

Desde Sin Fronteras reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de los derechos humanos de las personas migrantes y refugiadas en México. Este 20 de junio, sumemos voces para recordar que todas las personas tienen derecho a vivir libres de miedo, violencia y discriminación.

 

Fuentes consultadas:

Sin Fronteras (2024), Informe: El principio de no devolución en México, disponible aquí.

La Jornada (2025), INM: viola de forma sistemática el principio de no devolución, disponible aquí.

La Jornada (2024), COMAR prevé aumento de solicitudes de asilo.

Sin Fronteras (2021), Informe Institucional 2020-2021 – Sin Fronteras IAP.