El derecho a aprender empieza por comprender

Joel Aguirre · 4 de septiembre de 2026

El derecho a aprender empieza por comprender

Maura Rubio Almonacid* 

Uno de cada dos niñas y niños en México termina la primaria sin comprender lo que lee. No comprender lo que se lee al término de la primaria significa llegar a un momento clave de la trayectoria escolar sin una herramienta indispensable para seguir aprendiendo. El Banco Mundial y la UNESCO introdujeron el concepto de pobreza de aprendizaje para referirse a la situación en la que niñas y niños de alrededor de 10 años no logran leer o comprender un texto breve y adecuado para su edad. En México, la estimación más reciente disponible antes de la pandemia ubicó en 48 % la proporción de niñas y niños en esta condición.

¿Por qué alrededor de los 10 años? Porque durante los primeros años de primaria ocurre una transición fundamental: niñas y niños pasan de aprender a leer a utilizar la lectura para aprender. Al principio, niñas y niños aprenden a reconocer palabras y desarrollan fluidez lectora, al tiempo que construyen sus capacidades de lenguaje y comprensión. Conforme avanzan los grados, los textos son más complejos y la lectura se convierte en una herramienta para aprender sobre distintas materias, como matemáticas, ciencias e historia, y también sobre temas de la vida diaria.

Cuando esa transición no se consolida, las dificultades se acrecientan. Un estudiante puede leer las palabras de un problema de matemáticas y no entender qué se le está preguntando. En ciencias, leer un texto no asegura distinguir entre la información principal y la secundaria. Al terminar una lectura de historia o literatura, quizá no puede explicar qué quiso decir el autor. Y en una publicación de redes, es posible que no distinga los hechos de las opiniones o de la información falsa.

Comprender es construir significado a partir de lo que se lee. Supone recuperar información, pero también relacionarla con otros conocimientos, formular preguntas, hacer inferencias, interpretar ideas, elaborar conclusiones y evaluar lo que el texto plantea. Cuando las lecturas son más exigentes, comprender implica analizar, comparar, contrastar, sintetizar y evaluar el contenido. Estas operaciones cognitivas tienen una importancia creciente en un mundo en el que con frecuencia necesitamos identificar distintas perspectivas y construir una interpretación a partir de varias fuentes.

La lectura debe ser una oportunidad para pensar

En otras palabras, comprender un texto es poder pensar a partir de él. Esto nos ayuda a entender por qué una lectura compartida puede fortalecer la comprensión lectora. Preguntar qué dice un texto, por qué lo dice, qué quiso decir el autor, qué podemos inferir, qué argumentos ofrece y qué información nos falta convierte la lectura en una oportunidad para pensar, conversar y aprender. Las experiencias tempranas de lenguaje que tienen lugar en la familia —hablar, escuchar historias, jugar con las palabras, platicar y leer juntos— contribuyen a construir las bases sobre las que después se desarrolla la comprensión.

La campaña “Comprender lo cambia todo”, que Mexicanos Primero y Fondo Alternativa lanzaron esta semana como parte del Compromiso por la Comprensión Lectora, propone las tres C: Conoce, Cuestiona y Comparte. Conoce el texto: ¿qué dice? Cuestiona el significado: ¿por qué lo dice? Comparte lo aprendido: ¿puedo explicarlo con mis propias palabras?

Son preguntas sencillas, pero implican una forma de concebir la comprensión lectora. Primero, necesitamos entender lo que dice el texto; después podemos preguntarnos qué significa, qué pretende comunicar, qué podemos inferir y qué pensamos nosotros; finalmente, explicar lo aprendido nos exige reconstruirlo y compartirlo con otros. La campaña traduce así una idea compleja de la comprensión a prácticas en la escuela y en el hogar.

No obstante, aunque las familias tienen un papel muy importante en el desarrollo de la comprensión lectora, la responsabilidad de resolver este problema educativo es de la escuela. A ella le corresponde desarrollar los aprendizajes y fortalecer sistemáticamente la comprensión. A su vez, el Estado tiene la obligación de garantizar las condiciones para que todas las escuelas puedan hacerlo, con docentes preparados, materiales adecuados, apoyos suficientes y evaluaciones que evidencien qué están aprendiendo las y los estudiantes.

El Compromiso por la Comprensión Lectora busca colocar este aprendizaje en el centro de la agenda pública y plantea como objetivo que para 2030 todas las niñas y los niños de 10 años comprendan lo que leen. El planteamiento incluye elementos indispensables como desarrollar la comprensión desde la primera infancia, fortalecer la formación docente y las prácticas pedagógicas, garantizar acceso equitativo a materiales y experiencias de lectura, y contar con evaluaciones periódicas, comparables y técnicamente sólidas.

¿A qué se debió que no aprendió a comprender los textos?

Este último punto es especialmente importante. La evidencia que aportan las evaluaciones permite saber qué están aprendiendo las niñas y los niños, dónde están las dificultades, qué prácticas funcionan y si las políticas consiguen mejorar los aprendizajes.

La presentación de los resultados de PISA 2025, el próximo 8 de septiembre, abre una oportunidad para valorar la importancia del compromiso. Es de esperarse que, al publicarse los resultados, nos enfoquemos en los puntajes, las posiciones y las brechas. Pero, al apreciarlos, pensemos en que la prueba PISA se aplica a estudiantes de 15 años que concluyeron la educación básica, mientras que un estudiante entra en la condición de pobreza de aprendizaje a los 10 años. Por lo tanto, es inevitable preguntarse qué pasó cuando cursó los primeros grados de primaria. ¿A qué se debió que no aprendió a comprender los textos? ¿Qué oportunidades de aprendizaje no se le abrieron? ¿Qué apoyos faltaron…?

Cuando la comprensión lectora no se desarrolla oportunamente, se convierte en una barrera para el aprendizaje que después puede ser difícil de superar. El Compromiso por la Comprensión Lectora coloca la comprensión en el centro de las prioridades educativas y su campaña, “Comprender lo cambia todo”, busca abrir horizontes de posibilidades para todas las niñas y los niños, con la colaboración de un amplio espectro de actores sociales.

Confiamos en que este compromiso se reflejará en lo que ocurra en las aulas, a través de la formación de los docentes, de los materiales que llegan a las escuelas y del acompañamiento a cada niña y niño —junto con sus familias— para que desarrolle la comprensión lectora que le abrirá las puertas al aprendizaje. Si esto sucede, la primaria puede impulsar a cada estudiante y permitirle avanzar con mejores herramientas hacia lo que sigue.

El compromiso y su campaña nos ayudan a entender el problema y a dimensionar la magnitud del reto. Ahora se requieren decisiones de política educativa capaces de resolverlo.

Comprender lo cambia todo porque el derecho a aprender empieza por comprender. 

*Maura Rubio Almonacid es directora de Investigación de Mexicanos Primero.

Más sobre este blog