El derecho a aprender: un deber gozoso

Redacción Animal Político · 22 de abril de 2023

El derecho a aprender: un deber gozoso

Una de tantas consecuencias que produjeron la pandemia y el confinamiento es el incremento del rechazo de la escuela por parte de niños, niñas y adolescentes (NNA). Si bien no querer ir a la escuela es un comportamiento común que, en muchos casos, no es señal de alarma sobre un problema subyacente, en una proporción importante de los NNA este rechazo es síntoma de que algo no marcha bien en el aula o de que el niño, niña o adolescente está pasando por un momento emocionalmente complicado. Es fundamental analizar esta tendencia para actualizar lo que las escuelas le ofrecen a nuestros estudiantes. 

Hay más motivos que estrellas

Existen diversos acercamientos al rechazo de la escuela, los que van desde la ortodoxia psiquiátrica hasta la pedagogía crítica. Podemos pensar en el rechazo de la escuela como un síntoma de trastornos afectivos o emocionales, como una reacción concomitante a la muerte de un familiar –o una mascota— o bien, como un atisbo de rebeldía ante una educación alienante que no ofrece a los NNA nada más que recetas para adaptarse a un capitalismo tardío en decadencia. El catálogo de motivaciones es amplio, pero hay sospechosos más comunes que otros.

Durante 2023, la proporción de NNA que rechazan la escuela ha sido motivo de alarma en algunos países como Australia, en donde es motivo de preocupación para los ministros del Estado. Y se abe que México no es la excepción, ya que la “falta de interés, aptitud o requisitos para ingresar a la escuela” desde hace años es la primera causa de que las y los niños de 12 a 14 años no asistan o abandonen la escuela.

Esta causa, la que podemos etiquetar como “común” a riesgo de normalizar esta percepción, oculta un catálogo más detallado de circunstancias que no son capturadas adecuadamente con los instrumentos que tiene actualmente el gobierno mexicano. Detrás de no querer ir a la escuela hay distintas tendencias que podemos clasificar a grosso modo, en tres tipos:

  1. Estructurales. Aún hoy, en 2023, las aulas mexicanas son contextos hostiles para NNA indígenas, migrantes, en pobreza multidimensional, hijos(as) de jornaleros o que son víctimas de trabajo infantil. Si tomamos por buena la estimación de que 8 de cada 10 niños(as) mexicanos(as) ha sufrido bullying, es difícil concebir que las escuelas mexicanas sean un lugar en el que cualquier persona desearía estar.
  2. Coyunturales. Como se mencionó al inicio, la ansiedad por vivir algo como una pandemia es motivo suficiente para no querer ir a ninguna parte, lo que incluye la escuela. Hoy en día seguimos sin un censo sobre los NNA que no regresaron a las aulas después de la pandemia. Solamente entre el ciclo escolar anterior (2021-2022) y el actual, la cifra de estudiantes que no regresó a la modalidad escolarizada ascendió a más de medio millón de ausentes en educación básica y media superior.
  3. Culturales. Existe un número considerable de celebridades, personas públicas e influencers que directa o indirectamente desautorizan la educación formal como útil, necesaria o valiosa. Esta lista la integran personajes que van desde Mars Aguirre, una adolescente que tuvo sus cinco minutos de fama hace cinco años por hacer campaña contra la educación formal, hasta filósofos como Ivan Illich. No con poca frecuencia se hace hincapié en el éxito que han tenido algunas celebridades pese a haber abandonado la escuela –Harry Styles, Leonardo DiCaprio, Rihanna, Keanu Reeves, Mark Zuckerberg y un largo etcétera—.

El rechazo a la escuela es un fenómeno que cada día será más común en México y el mundo. En el caso de nuestro país, conocer este fenómeno es complicado debido al subtexto autoritario que existe en la relación con los niños, niñas y adolescentes. Se sabe poco sobre si los NNA mexicanos quieren ir a la escuela por una razón sencilla: no se les pregunta.

Conclusión

México necesita mejores instrumentos para evaluar la experiencia de los niños, niñas y adolescentes en las aulas. Algunas organizaciones han creado instrumentos para conocer a fondo el fenómeno del rechazo a la escuela, pero cada contexto necesita instrumentos probados en campo. Esta tarea está pendiente, pues estar, aprender y participar en las escuelas y ejercer el derecho a aprender debe ser un placer o, por lo menos, un deber gozoso.

@Mexicanos1o