Migración, un derecho humano

blogeditor · 13 de mayo de 2021

Migración, un derecho humano

La migración es un fenómeno casi inherente al ser humano. Por miles de años, los seres humanos han caminado por la tierra buscando alimentos, refugio, mejores condiciones medio ambientales y dónde formar un hogar. Migrar nos permite ir en búsqueda de un mejor lugar para nosotros y para nuestras familias. La desigualdad social, la violencia, el narcotráfico e incluso los fenómenos naturales como los huracanes han exacerbado este fenómeno y han hecho de ciertos países polos de atracción y a otros, de expulsión de migrantes.

En Latinoamérica, México es uno de los grandes protagonistas de la historia migratoria, no solo como país emisor de migrantes sino también como el puente de cruce para los miles de centroamericanos que deben atravesar nuestro país para llegar a los Estados Unidos, cumplir el sueño americano o simplemente para encontrar mejores condiciones de vida. Sin embargo, este viaje se ha vuelto una pesadilla.

En el 2012, Mario Leonel Gómez, periodista asesinado el 21 de septiembre del 2018, escribió para el Heraldo de Chiapas “Tres presuntos polleros fueron detenidos y 19 indocumentados rescatados por las autoridades que fueron alertadas a través de una llamada anónima sobre la presencia de personas en diversas unidades en el barrio Belisario Domínguez, a las 4:30 de la madrugada”. Desafortunadamente, este tipo de noticias no desaparecieron de la prensa mexicana y, por el contrario, cada vez serían más las notas que denunciaran el maltrato y el infierno que viven los migrantes en nuestro país que, para cruzar, pagan más de once mil dólares a los llamados “polleros”, pago que no garantiza ni su vida ni su seguridad.

“Un grupo de 61 migrantes centroamericanos que buscaban llegar a la frontera con Estados Unidos fueron asegurados por elementos de la Policía Federal en los alrededores de Ciudad Victoria, Tamaulipas”. Así narraba también en una de sus notas del diario Excélsior el periodista asesinado el 29 de mayo del 2018, Héctor González Antonio. En su nota, González Antonio remarcaba que el Episcopado Mexicano decía a los gobiernos de México y Estados Unidos que la frontera “no es una zona de guerra” y pedían “… que esta zona se convierta en un ejemplo de vinculación y corresponsabilidad”. Muy lejos estábamos en ese entonces de crear puentes de apoyo y reciprocidad con los migrantes, pues la política exterior del gobierno del expresidente Donald Trump fue reconocida por su rechazo a los migrantes y por su deseo de crear muros que dividieran e impidieran el paso al sueño americano.

Fue también en el 2018 cuando el gobierno de Andrés Manuel López Obrador aceptó la imposición de los Migration Protection Protocols (MPP) o Remain in Mexico Policy (Quédate en México) por parte del gobierno de Donald Trump, lo cual provocó que en diversos puntos de la frontera norte hubiera más de 21 mil personas esperando a que se resolvieran sus solicitudes para que el gobierno estadounidense les otorgara asilo.

En ese mismo año, tres meses antes de que muriera asesinado, Héctor González Antonio relataba que “es necesario recordar que en lo que va del año, suman al menos cuatro aseguramientos, en los que se detectan tractocamiones con decenas de personas en su interior, en hacinamiento, y en algunos casos sin abrir las puertas de las cajas durante varios días, poniendo en riesgo la integridad de los migrantes”. Cabe mencionar que, de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) tan solo en la frontera norte al menos un migrante falleció al día en el 2019. 1

De muchas formas, el 2019 fue uno de los años más críticos en lo relacionado con el fenómeno migratorio y la lamentable pérdida de vidas humanas. Fue en este año cuando de acuerdo con la COMAR se alcanzó la cifra sin precedente de 70 mil 600 personas que solicitaban refugio en nuestro país. 2 Todo esto antes de la pandemia por la enfermedad del covid-19 que causaría el cierre temporal de muchas fronteras y una pausa momentánea al cruce de país a país. Esta pausa, sin embargo, no dio mayor seguridad a los migrantes pues en el 2020 se estimaba en México había unos 100 mil migrantes en riesgo ante la pandemia. 3

Con las elecciones de Estados Unidos y la entrada de Joe Biden a la presidencia de dicho país, pareciera a simple vista que éste pudiera ser un escenario más esperanzador. La agenda migratoria de Biden incluye la detención inmediata de la construcción del muro fronterizo con México, el reforzamiento de un programa que protege de deportación a jóvenes que llegaron al país siendo niños (conocidos como Dreamers) y la propuesta de una reforma legal que abra el camino a la ciudadanía a millones de inmigrantes sin papeles, además de la creación del grupo de trabajo para reunificar familias separadas. A estas medidas se sumó la suspensión de los acuerdos de “tercer país seguro” que Trump firmó en 2019 con El Salvador, Guatemala y Honduras, que obligaban a quienes buscaran asilo en EE.UU. a hacerlo previamente en esos países.

Si bien estas noticias pudieran aparentar ser benéficas para la región, la forma de comunicación y el tiempo en anunciarlas pudieran generar una crisis migratoria sin igual. Tan solo en febrero del 2021, Estados Unidos detuvo a unas 100,000 personas en su frontera sur, incluidos casi 9,500 menores no acompañados, un aumento del 28% con respecto a enero del 2020. Pareciera que estos anuncios por parte de Estados Unidos fueron interpretados como una invitación a ir a aquel país, sin embargo la política exterior no pudiera ser más contraria.

Prueba de ello fue la visita a México de la delegación estadounidense encabezada por la exembajadora Roberta Jacobson el pasado mes de marzo. Con esta visita, Estados Unidos busca hacer frente a la primer crisis migratoria del gobierno de Joe Biden y dar así un trato digno a los migrantes y gestionar de mejor forma este fenómeno. A la par, la administración de Biden se ha comprometido ha destinar 4,000 millones de dólares a Centroamérica, en especial a países como Honduras que han sido devastados no sólo por la covid-19 sino también por los huracanes Iota y Eta en el último año.

Aún queda mucho por ver cómo se desarrollará esta nueva política migratoria de Estados Unidos, y constatar si este cambio de retórica más amistosa se refleja también en mayores facilidades para los migrantes, lo cual está muy en duda.

Lo que es innegable, como lo escribía  González Antonio en el Excélsior es “… establecer un trabajo conjunto de autoridades de los diferentes niveles para evitar un duelo humanitario, que podría presentarse ante las condiciones infrahumanas en que son transportados los aspirantes al sueño americano”. Notas como éstas y las de decenas de periodistas más que narran los tratos inhumanos, los asesinatos y las condiciones en las que viajan los miles de inmigrantes indocumentados en el país son el preámbulo de lo que se avecina si no se toma en serio la seguridad y el compromiso que debe tener nuestro país con estas personas, no por ser indocumentadas o de otro país, sino simplemente por el hecho de ser seres humanos.

Esperemos a ver qué sucede, si las notas de estos periodistas están siendo escuchadas y se tomarán en cuenta para enfrentar la peor crisis migratoria que ha vivido Estados Unidos y México en los últimos 20 años.

* Monserrat Narváez Naranjo es historiadora y especialista en políticas públicas. Ha trabajado como investigadora en diversos museos, asociaciones civiles y otros proyectos culturales. Actualmente trabaja en el proyecto Defensores de la Democracia para construir el archivo con las notas recuperadas de los periodistas asesinados en el ejercicio de su profesión.

 

 

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