Fiesta, tradición y fervor en las calles del Taxco de Francisco Pacheco

blogeditor · 12 de marzo de 2021

Fiesta, tradición y fervor en las calles del Taxco de Francisco Pacheco

Vivir en una ciudad o en un pueblo es más que caminar por sus calles, más que un ir y venir de un lugar a otro; es experimentar sus costumbres, sentir a sus habitantes, conocer sus creencias y celebrar sus fiestas. Sobre esto escribía en El Sol de Acapulco Francisco Pacheco Beltrán, periodista asesinado el 25 de abril del 2016 en México, y son sus escritos los que nos llevan de la mano por las calles de Taxco en los días de fiesta  de esta ciudad colonial, como él le llamaba, y lugar donde de acuerdo con sus familiares “cumplía sus sueños y buscaba influir positivamente en la sociedad”.

Su familia también recuerda a Pacheco Beltrán trabajando. Para esta columna platiqué con miembros de su familia, quienes me contaron que al periodista “le gustaba escribir sobre la vida política local y nacional, pero también contar sus vivencias”. Los festejos del Día de San Antonio, el Martes de Carnaval, la celebración del Cuarto Viernes y del Lunes Santo, así como la Procesión de San Ramitos, son solo algunas de las festividades de Taxco sobre las cuales escribió. De todas ellas, la que más resalta es la famosa Pasión de Cristo, celebración sobre la cual se tiene registro desde el siglo XVI en México. “Misticismo, magia y pasión se vive en esta ciudad con la celebración de Semana Santa, donde miles de visitantes acuden para presenciar la representación de la Pasión y Muerte de Jesús”, así comenzaba Pacheco Beltrán a narrar la celebración de este evento que reunía a miles de personas y atraía a Taxco a una gran cantidad de turistas cada año.

No es de extrañar que, tratándose de un país mayoritariamente católico, ésta fuera una de las celebraciones más documentadas no sólo en Taxco, Guerrero, sino también en otros lugares del país donde se hacen representaciones de la Pasión de Cristo como en Iztapalapa, Ciudad de México. Sin embargo, los escritos de este periodista logran revivir esta festividad y muestran la enorme devoción de los taxqueños.

Haciendo un recuento de cada etapa, Pacheco Beltrán va narrando el desarrollo de este evento de Semana Santa que inicia con el Domingo de Ramos y cuyos momentos más intensos se viven el jueves y viernes santo. De acuerdo con Pacheco Beltrán, el primero de estos dos días inicia desde temprana hora en el atrio de Santa Prisca donde los taxqueños adornan con flores el Huerto de Getsemaní, continua con la ceremonia del lavatorio de los pies, la última cena, el arresto de Jesús por los soldados romanos que lo llevan hasta el templo de San Nicolás Tolentino y, finalmente, culmina por la noche con la procesión de “Los Cristos”. Sobre ésta escribe Pacheco: “… el dramatismo cobra vida cuando la sangre brota de las espaldas de los flagelantes que cargan su cruz en los brazos (…) En los ojos de los penitentes se observa el dolor del esfuerzo de cargar pesados rollos de espinas de zarzamora que se clavan en sus brazos en forma de cruz, son los ‘encruzados’ que llevan cargando decenas de kilos y que hacen el recorrido de más de cuatro horas por la llamada Vía Larga”.

En esta procesión que inicia en el Barrio de la Veracruz y que está conformada por más de 70 cristos, vemos el fervor y la fuerza de espíritu que permite que estos hombres puedan caminar durante cuatro horas hasta terminar su viaje en sus respectivos barrios. Solo la fortaleza de su fe, la inquebrantable creencia en su religión y la determinación de mantener sus tradiciones, permiten que estos hombres continúen esta tradición que es admirada por los turistas que, de acuerdo con Pacheco Beltrán “viven el misticismo que se palpa entre los taxqueños”.

Al día siguiente, Pacheco narra el itinerario del Viernes Santo que inicia con el pasaje de Las Tres Caídas del terreno en el Zócalo de la Ciudad y continúa en el exconvento de San Bernardino con la representación de la crucifixión y muerte “del nazareno”. Ya por la tarde, continúa Pacheco, “…salió del exconvento de San Bernardino el Cortejo fúnebre en la representación del Santo Entierro (…) A media noche se realiza la procesión del Silencio, en honor a la Virgen de los Dolores, nuevamente participan las diferentes hermandades de penitentes en un día intenso de la fe católica”.

Leer sobre las celebraciones de la Pasión de Cristo es sólo una forma de conocer la cultura y la vida social de este lugar tan singular en México. Los escritos de Pacheco Beltrán permitirán a futuras generaciones conocer esta celebración que, como muchas otras, podría perderse o transformarse con el paso del tiempo, pero gracias a este periodista existe un testimonio de las mismas. Con ellos, Pacheco Beltrán logró dos de sus principales objetivos, como lo explica Priscila: “preservar la memoria histórica y mostrar el profundo respeto que tenía por las tradiciones y costumbres de Taxco”.

Gracias a Pacheco Beltrán conocemos la identidad católica y el fervor de los taxqueños que no faltan a sus fiestas y que se levantan a temprana hora de la madrugada para continuar con esta bella tradición. Es entonces cuando su trabajo se convierte en una fuente invaluable para futuros historiadores e investigadores que quieran recuperar la historia de nuestro país y conocer a fondo nuestras tradiciones.

El trabajo que Pacheco Beltrán —y muchos otros periodistas locales en México— hacen cada día, se podría incluso comparar con la documentación, también local, de los hoy conocidos como cronistas indígenas: Hernando Alvarado Tezozómoc, Domingo Francisco Chimalpain y Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, quienes elaboraron sus historias sobre la conquista y el pasado indígena entre el siglo XVI y la primera mitad del XVII. Sin sus testimonios, la historia de nuestro pasado estaría lleno de lagunas y de preguntas aún por contestar.

De ahí la importancia que tiene el trabajo de los periodistas que día a día escriben o documentan las diferentes costumbres de nuestro país y ayudan a que el resto del mundo las conozca. Su trabajo no es menor ya que ellos ayudan a reforzar nuestra identidad mexicana, a documentar nuestras fiestas, nuestras tradiciones y el pulso de la vida cultural, y se convierten así en las fuentes históricas del mañana.

* Monserrat Narváez Naranjo es historiadora y especialista en políticas públicas. Ha trabajado como investigadora en diversos museos, asociaciones civiles y otros proyectos culturales. Actualmente trabaja en el proyecto Defensores de la Democracia para construir el archivo con las notas recuperadas de los periodistas asesinados en el ejercicio de su profesión.