Redacción Animal Político · 23 de mayo de 2023
La semana pasada se hizo público que las nadadoras medallistas en el reciente Mundial de la especialidad en Egipto no han recibido los apoyos gubernamentales a los que tienen derecho y los salarios de sus entrenadores no han sido cubiertos. Más allá de profundizar en la polémica generada por la titular de la Conade, Ana Gabriela Guevera, es oportuno echar un vistazo a los recursos públicos que se destinan al deporte en México.
El gobierno federal, los gobiernos estatales y los municipios asignan recursos para promover la práctica deportiva y el desarrollo de infraestructuras deportivas en todo el país. En lo que respecta a la Federación, mayor financiador de las acciones encaminadas a la promoción deportiva de nuestro país, los recursos son etiquetados a través de la Educación Pública (ramo 11) del Presupuesto de Egresos de la Federación.
Ahí se puede observar que el presupuesto ejercido en 2022 fue el más bajo de los últimos cuatro años y el asignado para 2023 apenas incrementó en 1.5 % en términos reales. Pero al observar la inversión para el deporte en la última década, las cifras son aún peores. En 2012, se invertía 3.8 veces más al deporte que hoy. Para ponerlo en cifras, hace 10 años el presupuesto asignado para el deporte era de 6 mil millones de pesos (mdp), para 2023 esa cifra apenas alcanza los 2 mil 500 mdp. Si a eso descontamos la inflación, la caída en términos reales es de casi 80 %. Tan solo en lo que va de esta administración 2019-2023, el presupuesto para el deporte ha decrecido realmente en 5.4 %.

El deporte no se trata de una actividad para entretenernos, es sobre todo una piedra angular para prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares. Por ello, es fundamental crear un esquema de financiamiento que permita sostener la inversión en el tiempo y, como ocurre en otros países del mundo, crear las condiciones para que la inversión en el deporte no solo implique el presupuesto gubernamental, sino también la participación del sector privado, patrocinadores y colaboraciones público-privadas que contribuyan a su desarrollo.
Además es importante promover la participación de la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales en la generación de recursos para el deporte. Esto puede llevarse a cabo a través de campañas de recaudación de fondos, donaciones y colaboraciones con fundaciones dedicadas al fomento del deporte y la salud. Explorando la posibilidad de establecer incentivos fiscales o deducciones para aquellos que realicen donaciones o patrocinios relacionados con el deporte y la actividad física.
Se trata de pensar en estrategias para crear conciencia en la sociedad sobre la importancia del deporte como herramienta para prevenir enfermedades y promover un estilo de vida saludable. Esto puede ayudar a generar mayor interés y apoyo, tanto público como privado, para destinar recursos al deporte y la salud en México. Es deseable que la polémica suscitada entre la Conade y las deportistas mexicanas sirva para poner en la agenda pública ideas que permitan una inversión adecuada y sostenida en el deporte. Solo así podremos aprovechar al máximo los beneficios que esta actividad puede brindarnos como población.