El deporte derriba fronteras

Redacción Animal Político · 21 de abril de 2024

En el caso de las personas que han tenido que abandonar sus países de origen, el deporte puede ser el medio para crear redes de apoyo, una forma divertida de practicar el idioma del país en donde buscan una mejor calidad de vida e incluso puede llegar a ser sinónimo de felicidad después de las dificultades que les obligaron a abandonar sus patrias, sus familias, sus casas, pero sobre todo sus vidas.

El 6 de abril se conmemora el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, mediante el cual celebramos y recordamos los afectos positivos que tiene en la salud personal y en el bienestar social. Las Naciones Unidas reconocen desde hace tiempo el impacto benéfico y la universalidad del deporte como un derecho. Lo utilizan como herramienta para unir a individuos y grupos. Y es que, ¿quién no se ha emocionado al ver competencias deportivas? ¿Quién no tiene un agradable recuerdo, de alguna convivencia, en donde la diversión haya girado en torno a un partido o una competencia? ¿Quién no ha celebrado un “gol” con desconocidos?

Es importante evidenciar que el deporte es una efectiva y accesible herramienta de movilización comunitaria, reuniendo a personas de distintas edades, sexos, gustos y preferencias, religiones, capacidades, culturas y lenguas; la participación en actividades deportivas y recreativas puede ser particularmente útil para promover una cultura de paz para la sociedad, especialmente para las personas con mayores condiciones de vulnerabilidad como lo son las personas en contexto de movilidad humana.

De lo anterior, propiciar espacios de participación en donde se involucren las personas residentes de una comunidad, personas en contexto de movilidad humana y personas que transitan por dicho espacio puede ser una excelente oportunidad de hacer comunidad, conocer historias de vida que nos permitan empatizar con sus circunstancias y necesidades, desmantelar las narrativas discriminatorias y estigmatizantes que se tienen hacia las personas en contexto de movilidad humana.

El deporte tiene el poder de cambiar el mundo; es un derecho fundamental y una poderosa herramienta para fortalecer los lazos sociales y promover el desarrollo sostenible y la paz, así como la solidaridad y el respeto entre todas las personas de una comunidad, dando así una verdadera ciudad intercultural. En ese sentido, debemos tener en mente, que los artículos 5 y 7 de la Ley de Interculturalidad, Atención a Migrantes y Movilidad Humana en la Ciudad de México establecen que la movilidad humana es el ejercicio del derecho humano de toda persona a migrar, que incluye las transformaciones positivas que disminuyan las desigualdades, inequidades y discriminación. Pero independientemente de las obligaciones que el gobierno mexicano tiene para incentivar una cultura de la paz y acciones que coadyuven a la erradicación de la discriminación y xenofobia para sus habitantes, así como de generar, propiciar y garantizar espacios de convivencia empática, armoniosa y sobre todo respetuosa de los derechos humanos; corresponde a la sociedad en general cambiar narrativas de odio y señalamientos contra las personas migrantes.

No hay acciones pequeñas y, sobre todo, para lograr cambios importantes y significativos es necesario unir esfuerzos, reeducarnos y comprender que dejar tu país de origen no es fácil. Muy pocas veces esa migración se hace por gusto y en condiciones de privilegio y oportunidad; por lo que en nuestras manos está generar espacios de participación para todas y todos. En el deporte no importa de donde somos, que idioma hablamos, que religión profesamos, cuales son nuestros gustos; el deporte no discrimina, el deporte debe ser sin fronteras.

* Wendy Castro Martínez es subcoordinadora del área legal de Sin Fronteras.